Tom Hanks, 60 años y en forma: estrena 'Inferno' y 'Sully'

  • El incombustible Tom Hanks estrena dos películas, 'Inferno' y 'Sully', con pocas semanas de diferencia.
  • Ganador de dos premios Óscar, es uno de los actores preferidos de Spielberg.
  • Supo cambiar radicalmente su imagen, de las comedias románticas o adolescentes a dramas y cualquier tipo de papel.
El actor Tom Hanks.
El actor Tom Hanks.
GTRES

"Mi aspecto no es deslumbrante. No estoy hecho como un Dios griego, y ni siquiera me crece aún el bigote, pero me figuro que si la gente paga por ver ciertas películas... pagarán para verme a mí". Este es el fragmento de la carta que un desconocido de apenas 18 años le envió en 1974 al cineasta George Roy Hill, en aquel momento un prestigioso director que acababa de ganar el Óscar por El golpe.

El autor de la misiva le pedía una oportunidad para "descubrirlo". Ese joven entonces no era nadie, ahora es una de las estrellas más reconocidas de Hollywood, un Tom Hanks en la cúspide desde hace décadas y de quien este otoño se estrenan en nuestras pantallas Inferno (en cines desde este viernes) y Sully (4 de noviembre)

En Inferno, vuelve a interpretar al héroe de las novelas de Dan Brown, el catedrático de iconografía y simbología religiosa Robert Langdon —para entendernos, un experto en descifrar todo tipo de enigmas—, e intenta descrifrar los acertijos basados en el clásico Infierno de Dante que pueden conducirle a desarticular un siniestro plan que amenaza el mundo. Su acompañante femenina sí que cambia, será Felicity Jones, la chica de moda con el reciente estreno de Un monstruo viene a verme y la protagonista de Rogue One, la próxima epopeya galáctica basada en el universo Star Wars y que nos llegará a mediados de diciembre.

Hace ya diez años, El código Da Vinci arrasó en cines. Recaudó 758,2 millones de dólares —más de 676 millones en euros— y fue la segunda más taquillera de aquel año, solo por debajo de Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto. La segunda entrega llegaría tres años después con Ángeles y demonios, con la que Hanks se convirtió en el actor mejor pagado del momento al cobrar más de 50 millones, en dólares, por repetir en el personaje. La recaudación en la gran pantalla se quedó en 485,9, pero volvió a dar grandes beneficios.

De la ficción a la realidad

En Sully se ha puesto bajo las órdenes de un Clint Eastwood, de 86 años, para recrear al piloto Chesley Sullenberger, apodado "Sully", el protagonista del caso real del desesperado y heroico acuatizaje de un airbus A-320, en las heladas aguas del río Hudson de Nueva York, y que en enero de 2009 salvó la vida de sus 150 pasajeros y cinco tripulantes. El nombre de Hanks ya suena a Oscar, o al menos a nominación. Y en esta ocasión sí que ha debido, y podido, dejarse crecer el bigote para encarnarse en el personaje.

Volviendo a su carta dirigida a George Roy Hill, no fue éste quien le descubrió sino otro joven talento, el actor y director Ron Howard con quien entabló amistad mientras rodaban uno de los episodios de la serie Días felices en 1982. Le fichó para su primer papel protagonista y en una comedia titulada Un, dos, tres... Splash (1984). En ella, una sirena muy rubia (Daryl Hannah) salía de su hogar en algún lugar bajo el océano para visitar Nueva York y encontrar al muchacho que la había enamorado. Mientras el personaje de Tom Hanks seducía a seres mitológicos, él también logró ponerse en el bolsillo al público.

Encadenó dos éxitos consecutivos en taquilla, con la de la sirena y con Despedida de soltero (1984) y en el mismo año. Para Hollywood era una mina de oro. Poco después llegarían más taquillazos con Esta casa es una ruina (1986) y sobre todo Big (1988) por la que fue nominado al Oscar, aunque lo mejor estaba por venir como las dos estatuillas consecutivas que obtuvo, por Philadelphia (1993) y Forrest Gump (1994).

"Un tipo normal y corriente"

Ron Howard está entre sus directores predilectos. Con él ha trabajado en su debut y en las tres entregas, hasta el momento, de las novelas de Dan Brown. Con Robert Zemeckis obtuvo el Oscar precisamente por Forrest Gump, y una nominación por Náufrago (2000); y con Spielberg también ha encontrado a un cineasta y amigo cómplice. Han colaborado juntos en 5 largometrajes, desde Salvar al soldado Ryan (1999) a la reciente El puente de los espías (2015), y fueron coproductores de las conocidas miniseries ambientadas durante la Segunda Guerra Mundial Hermanos de sangre y The Pacific.

Lleva 28 años casado con la actriz y productora Rita Wilson, en el que es uno de los matrimonios más duraderos de Hollywood, y le agrada definirse como "un tipo normal y corriente". Hace veinte años, promocionando el estreno de Apolo XIII, en la que interpretaba a astronauta Jim Lovell, Hanks insistió en este concepto, el del hombre aparentemente común capaz de sacar lo mejor de sí mismo: "Los héroes son personas normales que hacen las cosas justas en el momento preciso, Como decía Andy Warhol, la fama dura 15 minutos. Yo digo ahora que no dura ni siete y medio. "

Hombres corriente y también reales fueron ese Capitán Phillips que encarnó en 2013 en el filme de Paul Greengrass, el mismo abogado James B. Donovan en El puente de los espías o, ¿por qué no? de vuelta al terreno de la ficción, el Sam Baldwin que enamoraba al personaje de Meg Ryan en Algo para recordar (1993).

Los tres personajes más raros interpretados por Tom Hanks

La hoguera de las vanidades (Brian De Palma, 1990). La adaptación de la novela de Tom Wolfe es conocida por ser uno de los ejemplos más claros de miscasting (error de reparto). Hanks era, o debía ser, un agresivo tiburón de las finanzas de Wall Street. Su compañero Bruce Willis era un periodista, y la crítica coincidió en que deberían haber intercambiado sus papeles.

Polar Express (Robert Zemeckis, 2004). Se transformó en "dibu" para interpretar el revisor de un tren muy especial —y hasta cuatro personajes más—, gracias a las técnicas de captura de movimiento por ordenador.  Incluso ganó un premio como actor —el Bambi, que se otorga en Alemania a distintos artistas— y lo logró sin actuar, al menos ante las cámaras y de manera convencional

Camino a la perdición (Sam Mendes, 2002). ¿Tom Hanks un gangster y un asesino a sueldo? Rompió con su imagen de chico bueno e íntegro. Fue también una de sus mejores interpretaciones y, a pesar de interpretar a un sicario, consiguió adaptar el personaje a sus características sin desentonar.

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