La DPZ ha resuelto así el plan de inversiones financieramente sostenibles (IFS), que este año triplica el presupuesto de la convocatoria de 2015 y ha distribuido más dinero que los dos grandes planes de cooperación juntos -el de infraestructuras y equipamientos locales (PIEL) y el de obras y servicios (POS)-

El 40 por ciento del presupuesto se ha asignado dando a cada municipio un fijo de 21.695 euros -lo que ha beneficiado a los pueblos más pequeños- y el 60 por ciento restante se ha distribuido en función de la población -a cada ayuntamiento le han correspondido unos 33 euros por vecino empadronado-.

La legislación aprobada por el Gobierno central obliga a que el remanente de tesorería de la Diputación de Zaragoza solo se pueda destinar a amortizar deuda o a financiar inversiones que sean financieramente sostenibles, es decir, que no conlleven gastos de mantenimiento una vez ejecutadas.

La liquidación del presupuesto de 2015 de la DPZ se saldó con un remanente de tesorería de 37,5 millones de euros. Y aunque ese saldo positivo también está condicionado por la regla de estabilidad presupuestaria, ha permitido que este año la institución vaya a amortizar 12,5 millones de deuda y además haya podido impulsar un plan de IFS dotado con otros 16 millones de euros más.

LA TERCERA CONVOCATORIA

Se trata de la tercera convocatoria de este tipo que lanza la Diputación de Zaragoza. El plan de inversiones financieramente sostenibles de este año se han podido presentar aquellos municipios que incumplen la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera.

Para hacerlo solo han tenido que acreditar que las obras previstas no conllevarán gastos de mantenimiento, lo que ha permitido que le número de ayuntamientos beneficiados haya subido un 40 por ciento pasando de 201 a 283 -de un total de 292-.

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