Residencia de ancianos
Imagen de una residencia de ancianos. GTRES ONLINE

Cuando una persona se acerca a la vejez, además del sistema de pensiones, en el caso de que no pueda valerse por sí misma le preocupa quién se hará cargo de sus cuidados personales. Y es que, a pesar de que la voluntad mayoritaria de las personas mayores es vivir en sus domicilios el mayor tiempo posible y siempre que su estado de salud se lo permita, no todo es como uno quiere.

"Salir de tu entorno siempre es una decisión dificil que seguramente ninguno deseamos. No es algo agradable para nadie", afirma a 20minutos José Luis Roselló, director general de SARquavitae, compañía con más de un centenar de centros y servicios especializados en atender a las personas mayores en situación de dependencia, repartidos por toda España.

Además, desde hace unos años, la población española envejece a un ritmo considerado: más del 18% de los españoles son mayores de 64 años —8,3 millones— y en 2066 uno de cada tres españoles tendrá más de 64 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Tras nueve años de desarrollo de la Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia —más conocida como Ley de dependencia—, en España hay 1.210.963 personas valoradas como dependientes. Es decir, el 2,5% de la población española necesita apoyos para realizar actividades básicas de la vida diaria, según el Portal de la Dependencia del Ministerio de Sanidad.

En el último año, ha aumentado más de cinco puntos porcentuales el número de prestaciones concedidasA fecha del 30 de septiembre de 2016 —última registrada— estaban recibiendo atención amparados en esta norma el 70% de los dependientes españoles, concretamente 847.747. Mientras que el tercio restante (363.216 personas) está aún a la espera de recibir las atenciones a las que tienen derecho.

En septiembre de 2015 de las 1.182.441 personas reconocidas como dependientes solo 765.053 recibieron las ayudas (un 64,7%), el dato más bajo desde 2009, cuando solo recibieron ayudas un 61,7% de las 672.748. En el último año, ha aumentado más de cinco puntos porcentuales el número de prestaciones concedidas y se espera que ese dato siga en alza pero el número de personas pendientes de sus ayudas sigue siendo muy elevado.

Y es que las prestaciones a dependientes estuvieron "paralizadas" durante casi tres años, desde 2011 a mediados de 2015 —cuando comenzó a revertirse la tendencia negativa—, por "los recortes desalmados del Gobierno de Rajoy", afirma el presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales (Directores Sociales), José Manuel Ramírez a 20minutos. "Cuando una persona fallecía, en vez de dar la plaza residencial a otra, cerraban una cama", declara.

Las residencias, principal opción de las familias

A finales del año pasado, las residencias para la tercera edad ofertaban en torno a 373.100 plazas, un 0,3% más que en 2014, según el estudio "Sectores. Residencias para la tercera edad de la consultora DBK".  Concretamente, según Ramírez, y desde agosto de 2015 al mismo mes de 2016, el número de plazas residenciales concertadas aumentó en 1.753 y se concedieron 10.052 prestaciones por dependencia más. Además "si no fuera por el destrozo en Cataluña, toda las comunidades ya hubieran registrado datos positivos", declara.

Si no fuera por el destrozo en Cataluña, toda las comunidades ya hubieran registrado datos positivos

En la comunidad catalana se destruyeron casi 5.000 plazas residenciales en un año —pasando de 30.076 a 25.392— y se otorgaron 2.655 prestaciones menos."Esto equivale a la destrucción de cerca de 4.000 empleos teniendo en cuenta de que por cada dos personas ingresadas en un centro residencial tiene que haber un profesional que le atienda", afirma José Manuel Ramirez.

El ingreso de las personas mayores en residencias de ancianos es la principal opción de sus familiares —se elige el 70% de las veces en SARquavitae— a pesar de que esta rama del sector sociosanitario se haya visto muy dañada desde el comienzo de la crisis, etapa en la que los cuidados externos se fueron sustituyendo poco a poco por la atención de familiares sin trabajo. "Como en todos los sectores, la crisis ha incidido en el mercado y ha ralentizado un incremento que podría haber sido mayor", explica Roselló. Ahorrar fue una de las causas y la existencia de otros servicios más asequibles, la consecuencia.

Listas de espera de hasta el 50% de los solicitantes

La edad media de los internos en residencias de ancianos son los 82 años, cuando están ya en la fase final de la vida, sin embargo, los ingresos temporales, en fase de rehabilitación ha ido en aumento. Como consecuencia de esto, el tiempo medio de las estancias ronda los 600 días, pero puede ir desde los 60 días hasta los 10 años.

"En el último año sobre todo, pero desde hace 3 o 4 se viene notando un incremento en la demanda. Tenemos listas de espera importantes para las plazas públicas, así como se ha notado también en las privadas", matiza Roselló. "El mercado crece de una manera muy moderada aunque lógicamente cuanto más envejece la población más crece la demanda", añade.

En Comunidades como Castilla y León o Asturias las peticiones por procesar son nulas. Pero en otras como Canarias, más del 50% de sus dependientes están a la espera de que le proporcionen las ayudas. "Que los últimos meses de vida no tengan los apoyos para vivir dignamente es muy duro" e "incluso hay personas que se mueren esperando ser atendidas", declara el presidente de Directores Sociales.

"Muchas veces lo que quieren es simplemente compañía"

Tras las residencias, la segunda opción más demandada para el cuidado de nuestros mayores es la atención domiciliaria, adecuada para personas aún autónomas o válidas pero que desean una atención personal y sanitaria sin renunciar a su privacidad. Este servicio ha pasado de procesar 146.217 solicitudes a llevar a cabo 167.024 en un año. Casi 21.000 servicios de ayuda a domicilio más y un tercio del total solo en Andalucía.

"Han aumentado, sobre todo, el número de peticiones de prestaciones relacionadas con los servicios profesionales", añade Ramírez, que matiza que lo único que ha bajado —en 170.000— ha sido la prestacion para cuidados por parte de familiares (no profesionales) por la reducción de la cuantía otorgada: ha pasado de 300 a 270 euros y se les ha "expulsado" de la Seguridad Social.

Entre otros servicios los hay de enorme implantación como la teleasistencia domiciliaria, ideal para personas autónomas que desean continuar en casa pero tener una ayuda inmediata siempre que lo precisen. Y esque "muchas veces las personas mayores lo que quieren es simplemente compañía", comenta Roselló y agrega que "la parte de socialización es muy importante" y solo 1 de cada 10 llamadas es urgente, el resto son "llamadas de soledad". 

Que los últimos meses de vida no tengan los apoyos para vivir dignamente es muy duroAdemás existen los centros de día que dan un servicio pensado para aquellas personas que viven acompañados pero que necesitan de un refuerzo en su estimulación cognitiva o física durante el día; los proyectos de apoyo a cuidadores no profesionales; los de fomento del envejecimiento activo; o los programas de fortalecimiento de las competencias tecnológicas.

El reto sigue siendo la contratación de personal sanitario. "Es complicado encontrar a gente capacitada para trabajar en estos centros, con motivación y preparada para cuidar de gente dependiente", apunta el director de SARquavitae a pesar de que asegura que los servicios que ofrecen son cada vez "más profesionales y responden a las necesidades reales de las personas y sus familias".

Y, por su parte, el presidente de la Asociación de Directores Sociales, piensa que "desde la perspectiva de un Gobierno inteligente hay que reconsiderar la dependencia como una política de Estado porque tenemos un país de viejos, porque ahorra costes sanitarios y porque genera, por cada millón de euros, 35 puestos de trabajo estables, directos y no deslocalizables".