Hermanos gemelos: separación forzosa en el colegio

  • Los colegios tienen la potestad de decidir si los hermanos gemelos van a la misma clase o separados.
  • Casi todos los centros aplican la separación como norma al inicio de la etapa escolar, con solo tres años.
  • Muchos padres protestan y los psicólogos infantiles recomiendan más flexibilidad para analizar individualmente cada caso.
Mireia e Ivet son hermanas mellizas y van juntas a clase gracias a su madre Meritxell, que luchó para que el colegio cambiara su postura.
Mireia e Ivet son hermanas mellizas y van juntas a clase gracias a su madre Meritxell, que luchó para que el colegio cambiara su postura.
MIQUEL TAVERNA

Cada curso miles de hermanos gemelos y/o mellizos que empiezan por primera vez el colegio son separados sistemáticamente en las aulas españolas. En base a una ley no escrita y a los supuestos beneficios de desarrollar su individualidad, la mayoría de los centros educativos no se lo piensan dos veces a la hora de colocar a esos hermanos en clases distintas con solo tres años de edad.

Muchos padres no están de acuerdo, pero su opinión poco importa, a veces, ni siquiera es escuchada. La decisión depende de cada centro y la última palabra la tiene el director, casi siempre la misma: Marcos a la clase A y Martín a la B.

Hay niños que lo pasan mal y casi todos los estudios científicos modernos desaconsejan aplicar la separación como norma. «Los niños de 3 o 4 años son todavía muy pequeños y se sienten mucho más seguros junto a su hermano. Existe una tendencia a pensar que es mejor separarlos para desarrollar su personalidad individual, pero se está cometiendo un grave error. La idea no se basa en ningún estudio científico, sino en creencias o mitos», asegura la psicóloga infantil holandesa, Coks Feenstra, autora de 'El gran libro de los gemelos'.

Feenstra sostiene que la separación forzosa, la que aplican los colegios sin analizar detalladamente cada caso, es contraproducente: "Los estudios demuestran que los niños lo pasan mal y yo misma lo veo en mi consulta. Muchos sufren retrocesos, ansiedad, retraimiento o incluso se nota en sus resultados académicos. Si separas a un niño que no está preparado para ello, creas aún más dependencia respecto a su hermano. En casa querrá estar todo el rato con él para compensar el tiempo que han estado separados".

Desde Amapamu, la Asociación Madrileña de Partos Múltiples, consideran que la decisión de separar o juntar a los hermanos gemelos debería de ser más flexible por parte de los colegios: "Los estudios realizados no ofrecen evidencias que apoyen que la separación sea siempre la elección más adecuada. Cada vez surgen más voces que proponen una valoración personalizada, caso a caso, ya que se obtendrían mejores resultados en la escolarización".

Carmen Peleato, psicóloga de Amapamu, asegura que también debería de valorarse la opinión de los menores: "A los 3 años muchos niños ya pueden expresar libremente su deseo de no ir a clase con su hermano o hermana si les disgusta la idea. ¡Preguntémosles!". Añade que los menores no siempre comprenden por qué tienen que estar separados: "Muchos niños no entienden qué tiene de malo estar con su hermano en clase y muchos viven la separación impuesta como un castigo".

La mayoría de psicólogos infantiles coinciden en que sí hay casos en los que es mejor separar a los gemelos al inicio de la etapa escolar, por ejemplo, si su relación es mala (peleas, celos...), si uno de los dos es muy dominante o si crean problemas al resto de la clase por ser más revoltosos. "Esos casos son excepcionales, el problema es que los colegios aplican la excepción como norma", asegura Feenstra.

También subrayan los expertos que los hermanos no tienen por qué estar juntos durante toda la etapa escolar y entienden que la separación sí puede ser beneficiosa en algún momento de su escolarización, pero siempre y cuando los niños estén preparados para afrontarla.

La costumbre de separar por norma a los gemelos se aplica en casi todos los países desarrollados, pero cada vez más padres protestan. Algunos estados de EEUU, como Minesota o Illinois, fueron pioneros en legislar para que los colegios analicen caso por caso y tengan en cuenta la opinión de los padres. En la actualidad, esas llamadas Twin Laws ya se aplican en doce estados americanos y otros están pendientes de aprobarlas.

En España, legislar sobre la escolarización de gemelos todavía queda lejos. "Hasta el momento no se ha detectado la necesidad de regular una norma que aborde este asunto que forma parte de la autonomía organizativa de cada centro", explican desde la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, una de las autonomías donde más se aplica la norma de separar a los hermanos en clase.

"En caso de controversia entre familia y centro, el orientador del equipo de orientación educativa y psicopedagógica puede intervenir y mediar en el tema con el  centro que, en todo caso, es autónomo a este respecto", añaden.

Desde el Ministerio de Educación insisten en que la decisión dependen únicamente de cada centro educativo: "El Ministerio no tiene competencia en este tema, responde al reglamento interno de los centros".

Seis meses de lucha para que sus mellizas fueran juntas

Meritxell Palou, terapeuta infantil y madre de dos mellizas, se encontró con este problema cuando fue a escolarizar a Mireia e Ivet en el colegio Can Salvi de Sant Andreu de la Barca, en Barcelona.

"Me dijeron que tenían que ir separadas porque era una norma de la Generalitat, pero llamé a la Conselleria d’Educació y me explicaron que no había ninguna ley, que era potestad del director del centro. En el colegio se disculparon, pero les dio igual porque insistieron en que tenían que ir separadas", recuerda Meritxell, que emprendió entonces una ardua batalla de seis meses hasta que consiguió que sus niñas, que ahora tienen 5 años, fueran juntas a clase.

"Tuve que ser muy pesada. Mandé artículos de estudios psicológicos al colegio, recogí firmas en la puerta del centro, me metí en el consejo escolar, me busqué un abogado... ¡incluso le escribí una carta al presidente de la Generalitat! Mi caso llegó a salir en TV3, y al final, gracias a la presión mediática, el colegio cedió y acabó juntando a mis hijas", explica.

Mireia e Ivet solo estuvieron tres semanas separadas en clase, pero Meritxell recuerda que lo pasaron mal: "Noté mucho cambio en su actitud. Mis hijas nunca habían competido entre ellas y empezaron a competir hasta por el más mínimo juguete. Además, una de ellas, que ya no se hacía pipí en la cama, empezó a hacérselo otra vez. En el colegio me decían que era normal por la adaptación a la escuela y vale que eso puede influir, pero no era solo eso porque cuando empezaron a ir juntas, todo volvió a su lugar".

A raíz de su caso, Palou inició una campaña en change.org para exigir que los colegios tengan en cuenta la opinión de los padres a la hora de juntar o separar a sus hijos y ya tiene más de 6.000 firmas. Además, a través de su página de Facebook 'Múltiples juntos en la escuela', ha ayudado a 150 familias a lograr que sus gemelos no sean segregados en las aulas y ha conseguido que más de 50 colegios flexibilicen su política al respecto.

"No pensamos en los padres, sino en los niños"

Casi todos los colegios públicos consultados por 20minutos.es confirman que su política es la de separar a los gemelos. "Consideramos que facilita su interacción con el resto de alumnos, así no se apoyan el uno en el otro", explica Lucía, directora del CEIP Esperanza, de Madrid.

La dirección del CEIP Vall Palau, de Sant Andreu de la Barca, comparte ese punto de vista: "Los separamos porque siempre hay un gemelo que es más dominante que el otro y así fomentamos que los dos sean más independientes. Si la separación es muy traumática, a los niños de P3 (3 años) se les permite que puedan ir a ver a su hermano, aunque estén en clases separadas".

"Lo hacemos para que tengan una vida social independiente y aprendan a ser autónomos. Entiendo que para los padres es mucho más cómodo que sus hijos hagan educación física el mismo día o tengan que ir a una sola tutoría con un profesor, pero nosotros no pensamos en los padres, sino en los niños y creemos que es lo mejor para ellos", dice Rafael, director del CEIP Montecanal, de Zaragoza.

EN PRIMERA PERSONA:

Lidia, madre de Paula y Noa, dos mellizas de 3 años de Leganés. "Mis hijas querían ir juntas a clase, pero en el colegio se niegan. Presenté una carta en el centro con una lista de todos los beneficios que creo que les puede aportar ir juntas, al menos durante la etapa en infantil, pero la respuesta fue que no porque esa era la política del centro. Me recomendaron buscar otro colegio donde solo hubiera un aula por curso, algo complicado en una ciudad. Ellas lo están pasando mal. Lo primero que hacen al salir del cole es preguntar por su hermana".

Lourdes, madre de trillizas de 7 años: Alba, Lucía y Luna. Residen en Valladolid. "Tengo trillizas, me pusieron a dos en una clase y a la otra separada porque solo hay dos aulas por curso. La que estaba sola no entendía por qué tenía que estar apartada de sus hermanas. Yo protesté, pero hubo una reunión del Consejo Escolar, con representantes de la AMPA, y decidieron que siguieran separadas. A esa reunión ni siquiera me dejaron asistir. Al final logré que las fueran rotando para no dejar a una siempre sola, pero el problema es que siempre mueven a la misma, la que saca mejores notas, y empiezo a notar que tanto cambio de clase le está afectando negativamente".

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