El presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, aprovechó hoy la apertura del Debate sobre el Estado de la Autonomía para proponer a las fuerzas políticas superar las diferencias partidarias y sellar tres pactos que permitan "agotar" el autogobierno establecido en el actual Estatuto, acordar las líneas maestras de ordenación del territorio y recuperar el consenso en materia lingüística, "quebrado" por el PP con su oposición al decreto del gallego en la enseñanza.

En su segunda intervención en este debate parlamentario, Touriño empleó su discurso de una hora y cincuenta minutos para apelar a la unión de los tres partidos en estas materias, si bien también dedicó un importante apartado a poner en valor las acciones acometidas por el bipartito en los más de dos años que lleva en el poder y avanzar las medidas previstas para lo que queda de legislatura, en su mayoría ya apuntadas en el propio pacto suscrito por PSdeG y BNG en 2005 para hacerse con el control de la Xunta.

Más autogobierno 

El presidente admitió que una de las apuestas capitales de su intervención de hace doce meses, la reforma del Estatuto, "no fue posible por razones suficientemente conocidas", si bien reivindicó "todo el esfuerzo dedicado para evitar que el traspiés condujese a la parálisis". Por ello, destacó que, pese al fracaso del proceso, se lograron muchas de las apuestas previstas para el nuevo texto, como derechos ciudadanos o el 8 por ciento de la inversión estatal.

Sin embargo, en su comparecencia de hoy puntualizó de forma "contundente" que la revisión de la norma autonómica "es un objetivo de país que sigue vivo", aunque esta "determinación" de los grupos que apoyan al Gobierno está "condicionada a dos premisas irrenunciables": que sea un Estatuto "de encuentro" y de "máximos" en lo que se refiere al reconocimiento de la identidad, a financiación y nivel de competencias.

Protección 

En consecuencia, apostó por que, "mientras no sea posible reabrir el proceso con unas mínimas garantías de éxito", los partidos se comprometan a un "acuerdo de impulso del autogobierno" que permita "explorar y agotar, con la fuerza de la unanimidad, todas las posibilidades que ofrece el Estatuto vigente". 

De igual modo, aprovechó la "solemnidad" del pleno de hoy para reiterar una oferta ya apuntada en el debate de hace un año, el pacto por el territorio, planteado "repetidas veces en los últimos dos años", con el objetivo de culminar "un gran acuerdo de país" sobre las líneas maestras de ordenación, aprovechamiento racional de los recursos y la protección del litoral y de los "lugares más emblemáticos y frágiles".

Planificación 

Touriño garantizó que este pacto "impregnaría el contenido de leyes fundamentales" y supondría una "garantía de permanencia de una política de país ajena a la alternancia política". No obstante, aclaró que, independientemente del éxito de su propuesta, la Xunta tiene la determinación de regular instrumentos de planificación estratégica como las Directrices de Ordenación del Territorio, cuyo "avance" presentará la Consellería de Política Territorial antes de final de año.

Según avanzó, estas directrices definirán las dos grandes áreas metropolitanas --A Coruña-Ferrol en el norte y Vigo-Pontevedra en el sur--, las tres áreas urbanas de Santiago, Lugo y Ourense y las zonas supracomarcales, delimitando así "espacios funcionales" para la programación de servicios como el transporte o la vivienda.

 Medio rural y medio urbano

Además, las directrices arbitrarán la figura del consorcio y fijarán el marco de las actuaciones públicas y privadas, el refuerzo de la colaboración entre el medio rural y el urbano y la gestión "más eficiente" del patrimonio. "Cuesta creer que en 25 años de autonomía Galicia permaneciese huérfana de unas mínimas directrices de ordenación", censuró, en las pocas alusiones que en su discurso hizo a la gestión de la administración anterior.

A mayores, aprovechó este punto para reivindicar las medidas ya adoptadas en este ámbito, como la suspensión cautelar de la edificación en la franja de los 500 metros de costa, la Ley de Medidas Urgentes de Protección del Litoral, el Plan de Inspección o la inminente puesta en funcionamiento de la Agencia de Protección de la Legalidad y el Instituto de Estudios del Territorio. 

Orgullo idiomático 

Por otra parte, el presidente aprovechó el debate para plantear un tercer pacto, en este caso en materia lingüística, para volver al consenso "quebrado" por el PP por su oposición al decreto del gallego en la enseñanza. "Propongo recuperar un acuerdo unánime en el camino de crear una Galicia diversa y tolerante, pero también orgullosa de cuidar tesoros como este idioma", proclamó.

Así, tras calificar la lengua de "ADN de la identidad colectiva", Touriño dedicó la principal crítica que hizo a la oposición en las 47 páginas de su discurso al censurar la "ruptura extraña, ordenada en el último minuto de descuento y después de que diese su aquiescencia al articulado del decreto" que, recordó, es "plenamente coherente" con el Plan General de Normalización aprobado en el Parlamento por unanimidad con el Gobierno de Manuel Fraga.

Beneficios electorales

"No sé qué cálculo de hipotéticos beneficios electorales hicieron al romper el consenso lingüístico, si es que hicieron alguno y no se limitaron meramente a seguir instrucciones", declaró, tras lo que recordó que el consenso político que imperaba consistía, precisamente, en "dejar fuera de las luchas partidarias esta cuestión". 

Paralelamente, Touriño aprovechó su intervención, que encontrará las réplicas de los grupos parlamentarios esta misma tarde, para repasar la situación de la comunidad en el ecuador de un mandato en el que dijo haber hecho frente al "viejo modelo fraguista agotado y prolongado en exceso hasta desembocar en un penosa agonía con ribetes grotescos".

Cambio tranquilo 

Según él, en estos dos años el "cambio tranquilo" ha seguido "fielmente la hoja de ruta" anunciada en el debate de investidura y "ha cumplido más de la mitad de los compromisos" establecidos en el pacto de Gobierno. "El balance, apoyado por datos incuestionables, refleja que Galicia avanza", proclamó, en el sentido de que "rompió la inercia que la conducía fatalmente a una vía muerta".

Así, presentó un catálogo de "logros" promovidos, con una "iniciativa legislativa sin precedentes" y una situación económica que "expresa bien a las claras una fortaleza de una evolución vigorosa y sostenida". "Los datos constatan que crecemos sobre bases sólidas y ofrecen serios indicios de que está transformando su modelo de desarrollo", insistió.

Por todo, reivindicó el cambio que ha llevado a Galicia a ser "un país que cuenta más, que pesa más" en el Estado y a su Gobierno a pasar de constituir "hace dos años la esperanza del cambio", a erigirse "hoy en el cambio de la esperanza". "Es el triunfo de la ciudadanía y de la confianza que depositó en un proyecto que, en sólo dos años, rindió notables dividendos", concluyó.