Manolo Dasilva y Charo Amorín superaron las primeras horas en las que su casa podría haberse convertido en escombro. No fue así. La presión de 300 vecinos impidió que se ejecutara la orden. Sin embargo la pesadilla continúa para la familia de Sampaio que pasa los días en alerta con la única esperanza de que el juez anule la sentencia de demolición. 

Los afectados piensan incluso presenciarse en el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y apelar al “sentido común”. Y es que Manolo Dasilva insiste en que “no es justo que existan tantos edificios en Vigo con sentencias de derribo sin ejecutar durante años y vayan a por la nuestra”.

Agarrados a esta premisa están también los vecinos que después de meses de protestas se levantaron dispuestos a defender la vivienda ante la llegada de la empresa encargada de la demolición que no pudo cumplir su cometido. Los concentrados gritaban “justicia sí, derribo no” al tiempo que impedían el acceso a la casa con vehículos aparcados en las inmediaciones.

Ante la barrera de coches y personas la policía local sólo pudo levantar el acta que indicaba la imposibilidad de ejecutar la sentencia.

No es justo que existan tantos edificios en Vigo con sentencias de derribo sin ejecutar y vayan a por la nuestra

En cualquier caso junto con el madrugón  de los vecinos, llegó también la admisión a trámite del recurso de súplica que, aunque  en principio no anula la sentencia de derribo, sí podría dar un respiro mientras el recurso no se resuelve. El Concello por su parte insiste en que no tiene margen de maniobra y que lo único que puede hacer es garantizar el realojo.

La familia de Sampaio ganó ha ganado horas pero viven con la incertidumbre de no saber “cuándo volverán con el equipo de demolición”. Continúan con sus pertenencias dentro de la casa y sus vecinos están dispuetos a repetir la barrera de esta mañana.

 

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