Lula y Dilma
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff y el expresidente Lula en una foto de mayo de 2016. Facebook Lula Da Silva

La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río 2016 que arrancan oficialmente este viernes no cuenta con la presencia de los "padres" del evento, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva y la presidenta suspendida Dilma Rousseff. Y no solo faltan ellos, sino numerosos jefes de estado, entre ellos el estadounidense Barack Obama.

Entre los motivos, la crisis económica, la campaña electoral en EEUU, los recientes atentados terroristas y la crisis institucional en Brasil. Analistas consultados por medios locales como Folha de Sao Paulo o El País Brasil sugieren que, con la presidente Rousseff apartada del cargo y el presidente interino, Michel Temer, acusado de "golpista", muchos mandatarios han preferido enviar a sus ministros o secretarios de estado.

Otros, como los gobiernos sudamericanos que se identificaban con la gestión del partido de Lula y Dilma no han querido viajar para no reconocer la legitimidad del gobierno interino.

Sin interés en reunirse con Temer

La cantidad de jefes de Estado en Río de Janeiro para la ceremonia inaugural es mucho menor a la esperada, según fuentes del Gobierno, añadiendo que solamente los presidentes de Argentina y Paraguay han confirmado su presencia entre los países vecinos.

Menos 20 jefes de Estado han asistido, y según las fuentes del Gobierno, tampoco ha habido interés en reuniones bilaterales con el presidente interino Michel Temer, quien asumió el puesto por el proceso de juicio político contra Dilma Rousseff.

Hace poco más de un año, el Palacio de Gobierno esperaba la llegada de unos 100 jefes de Estado y de Gobierno, una cifra similar a la de la apertura de los Juegos de Londres 2012. Hace una semana se hablaba de 50 confirmados, pero ahora la cifra es apenas más de la mitad.

Ni siquiera hay seguridad sobre la representación los integrantes del bloque BRICS (Rusia, India, Sudáfrica y China, además de Brasil). La situación no mejora en Sudamérica.

Los únicos confirmados son el presidente argentino, Mauricio Macri, y su par de Paraguay, Horacio Cartes. El mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro, que dijo estaría en el acto pese a su pésima relación con el actual Gobierno de Brasil, tampoco confirmó su presencia.

De los países europeos están confirmadas las llegadas del mandatario francés, François Hollande; el de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; y el presidente de Alemania, Joachim Gauck. El presidente de Rusia, Vladimir Puttin, no estará debido al veto a deportistas de su país.

La delegación de Estados Unidos será liderada por el secretario de Estado, John Kerry, quien tendrá un encuentro bilateral con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, José Serra.

Los "padres" de los Juegos

La expresión "padres" es de Dilma: fue ella quien, en una entrevista reciente, dijo que se siente la "madre de estos Juegos" y que Lula es "el padre", pues fue durante su gestión cuando Río de Janeiro obtuvo la sede del evento.

Tanto ella como Lula, cuya oficina de prensa solo declaró que "no hay clima político" para asistir decidieron no estar en la ceremonia en que el presidente Michel Temer, que sustituye en forma interina a Rousseff, declarará abiertos los Juegos Olímpicos.

Temer sustituye a Rousseff desde el pasado 12 de mayo, cuando se instauró el juicio político que la suspendió de sus funciones, y está enemistado con la gobernante procesada y con Lula, que le acusan de orquestar "un golpe" y una "ruptura democrática".

Rousseff está "triste"

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, suspendida de sus funciones por un juicio de destitución, confesó que se siente "triste" por no asistir este viernes al estadio Maracaná para la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos.

"Estoy triste por no asistir a esa fiesta en vivo y con colores, pero estaré acompañando y apoyando a Brasil", escribió Rousseff en su cuenta en la red social Twitter, unas horas antes del acto que reunirá a decenas de jefes de Estado y de Gobierno, entre muchas otras autoridades.

"Participé desde el inicio para traer los Juegos Olímpicos a Brasil. No voy a participar como espectadora de un acto del cual fui protagonista", explicó Rousseff unos días atrás sobre su decisión.