Consejo Ciudadano de Podemos
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (i), y el portafoz parlamentario del partido y 'número dos', Íñigo Errejón. EFE

Tantas veces me mataron, tantas veces me morí, sin embargo estoy aquí, resucitando... La canción de Mercedes Sosa bien podría recordar a muchos la situación de Podemos, un partido que en sus dos años de existencia ha ido alternando éxitos con distintas crisis internas en las que siempre sobrevoló la sombra de la división y a las que, bien o mal, ha ido sobreviviendo.

Pero esta vez, la ya delicada ecuación de un partido nutrido por gente que viene de diferentes formaciones y sensibilidades se complica especialmente por un inesperado mal resultado electoral. Un fiasco contra todo pronóstico que ha reabierto pugnas latentes entre distintas corrientes y que tienen como máximos referentes al secretario general, Pablo Iglesias, y a su número dos, Íñigo Errejón. Dos líderes con dos visiones y dos proyectos diferentes que, sin duda, volverán a ponerse sobre la mesa el próximo 9 de julio en el Consejo Ciudadano estatal, máximo órgano entre asambleas. Y en el epicentro, el debate entre consolidar la alianza con IU o dar marcha atrás.

Todos los dirigentes asumen que todas las decisiones han sido colectivas y que no hay una sola causa para perder un millón de votosLa dirección ha intentado, con escaso éxito, atajar la tensión surgida entre los afines de ambos, que se han culpado mutuamente del hecho de que, juntos, Podemos e IU hayan cosechado los mismos escaños que lograron por separado el 20-D (71), pero más de un millón de votos menos. Primero fue el propio Iglesias, que en una entrevista el martes llamaba al orden interno y pedía "prudencia" y responsabilidad", y luego fue el secretario de Organización, Pablo Echenique, que en un mensaje privado enviado a los miembros del Consejo Ciudadano estatal amenazó con actuar con mano de hierro y  "extirpar las malas hierbas" si era necesario para imponer la paz.

La filtración del mensaje a eldiario.es ha indignado a Echenique y viciado aún más el ambiente. Tampoco ha ayudado el hecho de que, 24 horas después del llamamiento de Iglesias, Errejón afirmase en una entrevista en TVE que la coalición con IU no había funcionado y que habría que "evaluar" su futuro. Una opinión contraria a la de su secretario general, que desde la misma noche del 26-J ha defendido el pacto entre ambas formaciones. A su juicio, ha sido "un acierto" porque, sin la alianza, los resultados de ambas fuerzas serían "peores". Iglesias ha subrayado, además, que servirá para "construir juntos un bloque histórico", algo muy parecido a lo expresado por el líder de IU, Alberto Garzón.

En el fondo, lo que subyace es un debate sobre a dónde tiene que ir el partido Oficialmente, el partido ha pospuesto la autocrítica y el análisis hasta el Consejo Ciudadano del 9 de julio, a la espera de conocer el estudio demoscópico que ha encargado, con el que esperan tener datos "científicos" que les ayude a entender por qué el 26-J obtuvieron un resultado tan por debajo de las expectativas. Pero muchos ya tienen ideas propias al respecto, como demuestra el hecho de que los partidarios de Errejón culpasen del fiasco a la confuencia con la federación de izquierdas, en tanto que los afines a Iglesias sitúan la responsabilidad en la campaña diseñada por Errejón, que consideran demasiado "contenida" y con "poca calle".

En realidad es un nuevo episodio de una crisis cerrada en falso el pasado mes de marzo, cuando la dimisión en cadena de 10 miembros de la Ejecutiva de Podemos Madrid acabó con la destitución fulminante por parte de Iglesias de Sergio Pascual, entonces secretario de Organización y mano derecha de Errejón. Aquello provocó que el número dos se apartase de la esfera pública durante casi dos semanas. Y el origen del conflicto radicaba en que los dimisionarios, próximos a Errejón, tenían profundas diferencias con el líder del partido en la Comunidad de Madrid, Luis Alegre, hombre de confianza de Iglesias y hoy en la cuerda floja.

Evitar el enfrentamiento

En este contexto, el debate de fondo en el Consejo Ciudadano estatal, compuesto por 62 miembros, se prevé profundo e intenso. Además del estudio demoscópico encargado, se analizará el resultado de una especie de encuesta que Echenique ha enviado a los círculos y las agrupaciones locales para recabar sus opiniones sobre los factores que pudieron influir el 26-j. Incluye la alianza con IU y muchas otras cosas, pero no cuestiona el liderazgo de Ilgesias.

La idea es evitar el choque de trenes, que no sería bueno para el partido, pero es difícil de prever. "Todos los dirigentes asumen que todas las decisiones han sido colectivas y que no hay una sola causa para perder un millón de votos", afirma una fuente cercana a la Ejecutiva. "Habrá mucho análisis, especialmente de estos últimos seis meses y de la estrategia desarrollada", afirma otra.

Precisamente este miércoles el propio Errejón insistía en la necesidad de "ampliar el foco" y analizar lo que han hecho en "todo este tiempo". "Lo importante es con qué discurso se moviliza, y en este caso, el discurso desde el 20-D hasta aquí no ha sido tan capaz de suscitar una ilusión como se suscitó en las pasadas elecciones (...) En este caso ha habido gente que no ha acudido a votar, y hay que pensar por qué", decía el secretario político en TVE.

La idea es evitar el choque de trenes, que no sería bueno para el partido En el fondo, lo que subyace es un debate sobre a dónde tiene que ir el partido, un melón que la dirección intenta no abrir desde hace tiempo, pero que la decepción tras el 26-J puede precipitar. De un lado, un proyecto, el del sector de Iglesias, que se sitúa más claramente a la izquierda, que es más puro y menos táctico, y que supone un modelo de partido más centralizado y jerárquico. Del otro, un proyecto más transversal, con una visión estratégica y política más moderada, al menos en las formas, y cuyo modelo de partido, como ha defendido Errejón en multitud de ocasiones, es "plurinacional" y federal, con mucho peso de los territorios. 

"Tenemos dos años de existencia, pero nos han diagnosticado siete veces la ruptura y la división", decía con ironía Errejón el pasado mes de marzo, cuando reapareció tras la crisis de Madrid. Lo que sí habrá, de momento, es mucho análisis y debate. Tanto, que hay quien empieza a hablar de la posibilidad de adelantar el Congreso, que según los estatutos no toca hasta finales de 2017. Pero aún es pronto para saberlo, y antes tienen que pasar por el Consejo Ciudadano y hacer oposición al PP en el Parlamento, donde nunca antes una fuerza a la izquierda del PSOE había logrado tener tantos diputados. Eso en el caso, claro, de que el Partido Popular logre formar gobierno.