Ramadán
Varios musulmanes en las oraciones que marcan el comienzo del Ramadán en Dushanbe, Tayikistán (REUTERS). REUTERS
El millón de musulmanes que residen en España empiezan desde este jueves a celebrar el mes sagrado del ayuno o Ramadán, que consiste en no comer, no beber, no fumar y no tener relaciones sexuales desde el amanecer hasta la puesta del sol y, fuera de esas horas, "todo lo que estaba prohibido está permitido".

Así lo indicó Mohamed Elafifi, portavoz del Centro Cultural Islámico de Madrid, quien señaló que es "difícil" obtener un porcentaje de cuánta gente vive realmente esta costumbre, ya que es algo que pertenece "al ámbito de lo privado".

Sin problemas para vivir sus tradiciones

En el noveno mes del año 1428 del calendario musulmán, la mayoría de estos fieles, concentrados en Madrid, Cataluña, Valencia y Andalucía, aseguran que no encuentran problemas en este país para vivir sus tradiciones.

"Vivir en España no supone impedimento alguno insalvable para cumplir con el ayuno", sentenció, al tiempo que dijo que ésta es una "sociedad multicultural" y "mediterránea" como la de "la inmensa mayoría de los musulmanes que vivimos aquí".

Se trata de pasar hambre y sentir las carencias y necesidades que tiene otra gente
La religión musulmana no pide cosas imposibles y si hay algún impedimento no se hace el Ramadán y ya está", comentó, para recordar que la abstinencia no impide, en ningún caso, cumplir con las obligaciones laborales, porque no se trata de "estar en el sofá sentados".

Explicó que respeta el ayuno "toda persona que pueda desde el punto de vista de la salud", sin que eso dependa de la edad, estando exentos los enfermos o las mujeres embarazadas o aquellos que tengan un "impedimento lógico" como un viaje de muchas horas.

Elafifi comentó que Alá les manda este pilar para "pasar hambre y sentir las carencias que tiene otra gente, los pobres, los desprotegidos, acordarnos de ellos y ser más solidarios y piadosos". Por último Elafifi recordó que el ayuno es uno de los cinco pilares del Islam. los otros cuatro son la confesión de la fe, la oración, la limosna y la peregrinación a la Meca.