La tragedia del Madrid Arena "no fue un mero accidente, fue una imprudencia", según la Fiscalía

  • Este martes se ha celebrado la primera jornada en la que se presentan los informes finales.
  • Para la Fiscalía las muertes y lesiones que se produjeron "eran evitables".
  • No se puede saber con exactitud el número de asistentes, pero Flores vendió unas 16.661 entradas cuando el aforo era de 10.629 personas, según la fiscal.
Interior de la sala de la Audiencia Provincial del juicio por el Madrid Arena
Interior de la sala de la Audiencia Provincial del juicio por el Madrid Arena
EUROPA PRESS
Tres horas y media ha necesitado la fiscal para exponer todos los errores e imprudencias que los trece acusados cometieron en el Madrid Arena. El organizador Miguel Ángel Flores vendió entradas muy por encima del aforo. El control de accesos fue pésimo y cuando la pista estaba abarrotada se abrieron dos portones que accedían directamente a ella. Una masificación, según la fiscal. Sin embargo, la fiscalía ha rebajado a un año la pena que pide para los médicos. Para el resto de acusados, se solicitan entre tres y cuatro años de prisión.

Este martes se ha celebrado en la Audiencia Provincial la vista oral en la que se han presentado los informes finales sobre lo sucedido en la tragedia del Madrid Arena en la que cinco jóvenes perdieron la vida.

La Fiscalía ha asegurado que lo sucedido "no fue un mero accidente, ni una fatalidad sino que fue una imprudencia" debido a las "conductas descuidadas y negligentes" de los acusados, que crearon un peligro para la vida de los asistentes. También han señalado que "los acusados debieron advertir de la presencia de un peligro, porque entendemos que las muertes y lesiones eran evitables".

Durante toda esta primera jornada en la que se presentan los informes finales, Ana Muñoz, la fiscal, ha hablado de los hechos probados y la responsabilidad que cada uno de los acusados tenían en lo que sucedió, señalando que "crearon un peligro para la vida de los asistentes y no neutralizaron el riesgo" en la fiesta que terminó causando la muerte de cinco jóvenes, cuando ellas acudieron "con la confianza de que su seguridad estaba garantizada".

Responsables

  • Miguel Ángel Flores: Para la fiscal, el organizador es responsable del sobreaforo durante la fiesta y de que el interior contara solo con 6 vigilantes. La fiscal señala que "no se puede saber con exactitud" el número de asistentes, pero que es un “dato crucial” que Flores vendió un mínimo de 16.661 entradas, cuando había un aforo para 10.620 personas. Al hilo de esto, también le ha preguntado a Flores si pensaba cubrir una macrofiesta con tantas personas con sólo seis vigilantes de seguridad.Aunque Flores declaró que él no se encargaba de la seguridad y señaló directamente a Seguriber como responsable, la representante del Ministerio Público ha recordado que según el reglamento de espectáculos de la Comunidad de Madrid establece que la seguridad interior de los eventos corresponde al organizador. Por esto, Muñoz ha resaltado que la seguridad privada, la del interior del recinto, era competencia de Flores, que organizaba la macrofiesta.
  • Madritec (empresa municipal):La Fiscalía señala que “tuvo un papel importante muy relevante en la organización” de la fiesta de Halloween, hasta el punto de ser coorganizador de la fiesta.
  • Simón Viñals y su hijo Carlos: los doctores Viñals incurrieron en “una mala praxis médica” cuando atendieron a dos de las víctimas mortales, a quienes diagnosticaron que ya se encontraban muertas, pero que en realidad estaban en parada cardiorespiratoria, según señala la fiscal. Además, la representante del Ministerio Público ha cargado contra Simón Viñals, señalando que debido a su edad no estaba capacitado para dirigir la enfermería durante la fiesta. La Fiscalía también ha puesto en duda las afirmaciones del doctor cuando declaró que se les informó de que en la fiesta habría entre 4.000 y 6.000 personas. Muñoz ha apuntado que esto no aparece en los correos intercambiados entre el doctor y la secretaria de Flores. La representante del Ministerio Público ha aseverado que el tratamiento dado a Katia Esteban y Rocío Oña fue “inadecuado” e “incorrecto” desde el punto de vista médico. “El error de diagnóstico fue inadmisible e inescrutable” y aludiendo al informe forense, la fiscal ha afiramdo que se confirmó la mala asistencia sanitaria a las chicas. "El hecho de que no redactaran un informe muestra la desidia y pasividad de la intervención médica. Hay numerosos indicios que demuestran que no actuaron correctamente. Nadie les dijo a los del Samur qué se había hecho", ha señalado.Las menores no presentaban marcas por el uso del desfibrilador, por lo que en la enfermería no sabían cómo se utilizaba. También ha cuestionado que les pusieran ampollas de adrenalina por vía intramuscular a las jóvenes.
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