No lo dicen –o no del todo–, pero a los chicos de Vetusta Morla ese "He venido a hablar de mi libro" de Umbral se les cuela. Resuena en un medio silencio a tiempo. Serán las ganas: es su última creación, y no es música, es Memoria instantánea (Temas de Hoy), una obra en la que recogen fotos (hechas con Polaroid), poemas, impresiones de su gira (mucha carretera) con La Deriva.

Empezaron a tocar cuando iban al madrileño instituto de Tres Cantos José Luis SampedroSe quitan de paso una espina incluyendo una entrevista imaginaria que aseguran que es una mezcla de muchas de las preguntas que les han hecho.

Una de ellas va dedicada a los que al principio, en 2008 con su primer trabajo Un día en el mundo (tras ocho haciendo música juntos), decían mal su nombre. Ese Vetusta Morla que –cuentan– siempre pronunciaban mal al principio los periodistas y por cuyo significado preguntaron más de lo soportable.

Su explicación: "La tortuga gigante (bla bla bla), Michael Ende (bla bla bla), La historia interminable (bla bla bla)". La síntesis: el personaje Morla de La historia interminable (la tortuga anciana gigante que optó por creerse lo justo para no convertirse en nada).

De ancianos tienen poco, aunque haga más de 20 años que se juntaron (1998), y empezaron a tocar cuando iban al madrileño instituto de Tres Cantos José Luis Sampedro. De tortugas tampoco pueden presumir mucho, porque a su edad (son jóvenes) hace ya bastante tiempo que son referencia y modelo de la escena indie, con su música, que es, lo dicen –e insisten– ellos: "rock". Y aún más: tienen su propio videojuego, Los Ríos de Alice, basado en sus letras, su música y su universo.

Tienen su propio videojuego, 'Los Ríos de Alice', basado en sus letras, su música y su universoMúsica rock, que empezó con Pucho (Juan Pedro Martín, voz), David García 'El Indio' (batería), Jorge González (percusión), Alejandro Notario (bajo) y Guillermo Galván (guitarra). A finales de 1998, Juan Manuel Latorre entró como guitarra y teclado y Alejandro Notario salió. Álvaro B. Baglietto también se une y así en 2000 graban su primera maqueta, 13 horas con Lucy. Un año después se meten con la segunda canción de igual nombre que el grupo. La tercera demo es el final de Alejandro Notario en el grupo, y así Álvaro B. Baglietto se convierte en el bajista.

De este modo llegan los componentes actuales hasta 2008 y su primer hijo mayor: Un día en el mundo, que ya contó con aplauso de público y crítica. Tres años más tarde, en 2011, publicaron el segundo disco: Mapas.

El éxito era ya algo de lo que no podían dudar, aunque siempre exista la incertidumbre..., y ellos hayan sido muy cuidadosos con no casarse con nadie (mucho menos con nada) y tener por ello su propia productora, Pequeño salto mortal.

En 2014 salió su tercer trabajo, La deriva, el germen del libro al que ahora se entregan.

Han estado un año "tomando oxígeno". En mayo se acaba la necesaria separación no forzada: "Nos meteremos a hacer nuevas canciones". Su terreno, el mapa que manejan y el que nutre este libro. Un pedazo de Memoria captada y dejada por ellos. La instantánea.