Su silencio es en realidad un tiempo muerto para pensar. Íñigo Errejón, el número de dos Podemos y su portavoz en el Congreso, ha optado por desaparecer unos días para digerir una crisis interna que, además de ser la más grave que vive el partido desde su nacimiento, a él le ha afectado personalmente.

Ni ruedas de prensa, ni mensajes de Twitter, ni apariciones en los medios, ni poner un pie en el Congreso. El secretario político de la formación morada ha acusado el golpe que le ha supuesto la destitución fulminante de uno de sus hombres de confianza, el hasta hace dos días secretario de Organización, Sergio Pascual. Fue a él a quien Iglesias, directamente, responsabilizó el pasado martes, en un comunicado muy duro, de los problemas territoriales de Podemos, especialmente de la cascada de dimisiones (10 en total) que se produjeron la semana pasada en la dirección de Madrid. Los 10 dimisionarios eran considerados afines a Errejón, y renunciaron por diferencias con el líder autonómico Luis Alegre, hombre de confianza de Iglesias.

Por su parte, Pablo Iglesias ha informado en los pasillos del Congreso de que Errejón continúa trabajando junto a él en la preparación de las negociaciones con el PSOE con absoluta normalidad.

Hablaron mucho y al final, Íñigo comprendió la decisión, le pareció que era lo correcto Desde el partido admiten diferencias "tácticas" y "organizativas", pero no "ideológicas" o "estratégicas", y enmarcan este paréntesis de Errejón como un proceso de reflexión interno, "meramente personal", pero que no afecta a "nivel orgánico" ni a sus tareas dentro de la formación y en el Congreso. Sin embargo, Errejón no tiene ninguna actividad interna prevista esta semana, y este miércoles no asistió a la reunión de la Comisión de Hacienda del Congreso, de la que es vocal. Está desaparecido desde la rueda de prensa que dio el pasado martes tras la Junta de Portavoces en el Congreso y el posterior pleno, horas antes de la destitución de Pascual. Esa noche Iglesias se reunió con su número dos para explicarle, largo y tendido, su decisión de destituir al secretario de Organización.

"Hablaron mucho y al final, Íñigo comprendió la decisión, le pareció que era lo correcto. Pero que la asuma no quiere decir que no le duela porque es una persona muy próxima", afirman desde el partido. "Aquellas dimisiones no fueron casuales, fueron organizadas, y significan que, como mínimo, se antepusieron intereses individuales a los intereses generales del partido en un momento muy delicado", explican dichas fuentes. Si Pascual, como secretario de Organización, "no se enteró, mala gestión; y si se enteró y no hizo nada, mala gestión también", señalan. Todo ello, a su juicio, contribuye a debilitar a la organización en un momento decisivo de negociaciones con el PSOE, a quien consideran el gran beneficiado de esta crisis interna y a quien acusan de fomentar el discurso de la división.

Cierre de filas en torno a Iglesias

En esa línea se han expresado miembros de la cúpula como la secretaria de Análisis Político, Carlonia Bescansa, la jefa de gabinete de Iglesias y portavoz adjunta en el Congreso, Irene Montero, y el secretario de Relación con la Sociedad Civil, Rafa Mayoral. Todos ellos, muy cercanos a Iglesias, han cerrado filas en torno a su secretario general y han ocupado la primera línea en cuanto a declaraciones y apariciones en los medios, a diferencia de Errejón.

No se espera que Errejón vuelva a aparecer hasta la próxima semana, en la Junta de Portavoces del CongresoOtras voces del partido, en cambio, consideran que Pascual ha sido el cabeza de turco de una situación de la que culpan al secretario general de Podemos en Madrid, Luis Alegre, a quien acusan de parálisis y dejación de funciones. Es el caso de Emilio Delgado, exnúmero 3 de Podemos Madrid, considerado afín a Errejón y el primero de la lista de dimisiones de la semana pasada. Desde su cuenta de Twitter, Delgado criticó el cese de Pascual y juzgó que está pagando por la "irresponsabilidad de otros", al tiempo que criticó a Iglesias.

Por parte de Errejón, no se espera que vuelva a aparecer hasta la próxima Junta de Portavoces del Congreso, que tendrá lugar el próximo martes. Normalmente da una rueda de prensa posterior. Su último pronunciamiento público fue este miércoles, cuando retuiteó un mensaje en el que el recién destituido Pascual afirmaba que se había dejado "la piel" por la organización. Solo dos de los tres colaboradores afines a Errejón que hay en la Ejecutiva, la secretaria de Coordinación Ejecutiva, Ángela Ballester, y la secretaría de Rescate Ciudadano y portavoz de Podemos en el Parlamento Europeo, Tania González, hicieron lo mismo.

El resto guardó silencio, pero sí difundieron, en cambio, la carta a la militancia remitida por Iglesias para pedir "unidad"; carta que no compartieron los 'errejonistas' y en la que el líder de la formación morada avisaba: "En Podemos no hay ni deberá haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos".

Pablo Iglesias 1 Foto "En Podemos no hay ni deberá haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos;

Ver más en: https://www.20minutos.es/noticia/2698743/0/pablo-iglesias-envia/carta-interna-circulos/militancia-podemos/#xtor=AD-15&xts=467263

El silencio de Errejón contrasta con el de la semana anterior, cuando tras las dimisiones en Madrid hizo frente al debate en torno a una supuesta división interna en la cúpula  acusando al PSOE de estar detrás de este discurso, y aseguró estar "hombro con hombro" con Iglesias, con quien le une una larga amistad. Ambos llegaron incluso a intercambiar bromas por Twitter. Este jueves Montero ha asegurado que los dos dirigentes siguen trabajando y hablando entre ellos "con normalidad", sobre todo para preparar la reunión que en los próximos días mantendrá el líder de Podemos con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

Reunión entratégica

Iglesias, por su parte, tampoco ha abierto la boca tras el cese de su número 3. "Estamos intentando mantener un perfil bajo y centrarnos en la actividad parlamentaria para no poner el foco en la vida interna del partido", explican desde la organización. No obstante, Iglesias tiene previsto reunirse este viernes con los secretarios autonómicos, a quienes ha convocado para cerrar filas y reflexionar sobre la estrategia que van a seguir. "Es un momento de máxima tensión, una situación muy dura que nos tiene muy afectados", reconocen estas fuentes, que insisten en que a pesar de todo "la dirección está plenamente de acuerdo" en las líneas estratégicas y que, de cara a las negociaciones de investidura, hay "cohesión" ideológica y todos están de acuerdo en que "no se apoyará un pacto que incluya a Ciudadanos". Otra cosa es que haya distintas sensibilidades sobre la forma de abordar el paso a paso de esas negociaciones.

En ese sentido, admiten que "en todas las organizaciones hay polos de atracción que tienen ciertas dinámicas propias y equipos de trabajo propios". Lo cierto es que tras la salida de Pascual, el reparto de fuerzas entre las sensibilidades que existen en la cúpula deja a Iglesias claramente reforzado. Él y su equipo asumirán el control de los resortes de Podemos y la supervisión del aparato territorial hasta nombrar a un nuevo secretario de Organización, un asunto que se abordará en la próxima reunión del Consejo Ciudadano Estatal, que podría convocarse para comienzos de abril. Los estatutos establecen que este órgano es el encargado de aprobar la configuración de la Ejecutiva, pero sus miembros son nombrados a propuesta del secretario general, quien también tiene, por lo tanto, potestad para cesarlos. Es decir, que a este respecto Iglesias tiene plenos poderes.

El PSOE valora positivamente la reunión con IU-UP

El equipo negociador del PSOE valora muy positivamente la reunión celebrada la tarde de este jueves con la delegación de IU-UP para seguir buscando un acuerdo que permita poner en marcha cuanto antes un gobierno del cambio.

Según un comunicado de los socialistas, "los negociadores del PSOE y de IU-UP comparten la necesidad de situar como máxima prioridad las necesidades de la gente y para ello se deben cambiar cuanto antes las políticas del PP. PSOE e IU-UP coinciden también en que no deben repetirse las elecciones generales".