Teresa Romero declara que no recibió formación específica para tratar enfermos de ébola

  • La auxiliar de enfermería ha testificado como perjudicada en la causa originada por la denuncia de quince médicos del Hospital Carlos III.
  • Se investiga si las autoridades sanitarias incurrieron en un posible delito al no adoptar medidas para evitar el contagio.
  • Teresa Romero se incorporará a su puesto de trabajo en dicho centro este jueves después de diecisiete meses de baja médica.
La auxiliar de enfermería contagiada por el virus del ébola en España, Teresa Romero, reapareció un año después de recibir el alta en la manifestación en recuerdo del primer aniversario del sacrificio de su perro, Excálibur.
La auxiliar de enfermería contagiada por el virus del ébola en España, Teresa Romero, reapareció un año después de recibir el alta en la manifestación en recuerdo del primer aniversario del sacrificio de su perro, Excálibur.
ZIPI / EFE

La auxiliar de enfermería Teresa Romero, que superó el ébola tras contagiarse cuidando a un misionero infectado, ha explicado a la jueza que no recibió formación específica para tratar pacientes con esta enfermedad.

Romero ha testificado durante casi dos horas ante el juzgado número 21 de Plaza de Castilla en calidad de perjudicada en la investigación de la denuncia de quince médicos del Hospital Carlos III sobre el riesgo que hubo de contagio para los profesionales sanitarios. Este jueves, de hecho, se incorporará a su puesto de trabajo después de diecisiete meses de baja médica.

"Cuesta creerlo, pero las cosas fueron así. La formación consistió en el día a día, charlas informativas... pero no hubo una formación específica", ha señalado la auxiliar a los medios a las puertas de los juzgados. Durante su declaración en el juzgado, Romero ha respondido a las preguntas de su abogado, del fiscal y demás letrados personados en la causa, que está en fase de instrucción.

Tras ello, ha explicado que ella no es quién para decir si hubo delito contra la salud pública, sino que simplemente ha acudido al juzgado a explicar cómo vivió la situación en primera persona.

Según publica el diario digital 'Confilegal', Romero ha detallado que la noche que estaba previsto que viniera Pajares [el sacerdote Miguel Pajares, de 75 años, repatriado el 7 de agosto desde Liberia] se les informó "cómo se ponía y quitaba el traje". "Duró alrededor de una hora. Nada más. Mi turno era de 10 de la noche a 8 de la mañana", ha señalado a la juez.

"De todo mi contagio puedo sacar muchas conclusiones, pero no sé en qué momento me infecté. Me inclino a pensar que mi contagio se produjo cuando atendí a Manuel [Manuel García Viejo, el segundo sacerdote repatriado desde Sierra Leona]", añadió.

Antes de entrar a declarar, Romero ha mantenido una conversación con periodistas en la que ha confesado que revivir la experiencia que pasó significa "llorar continuamente". No obstante, ha manifestado que se encuentra "muy bien y muy recuperada" del virus que contrajo en septiembre de 2014, el primer contagio que se produjo en Europa.

Su abogado, José Luis Garzón, ha subrayado que, dada la "virulencia y mortalidad" del ébola, era imprescindible que se extremara la formación de los profesionales sanitarios para evitar cualquier incidencia. La investigación fue abierta por la jueza tras la denuncia presentada por quince médicos intensivistas del Carlos III, una parte de los que la atendieron durante su internamiento".

A esta denuncia se unieron los sindicatos AFEM, SAE, CSIF y el Consejo de Enfermería. El abogado de AFEM Miguel Ángel Muga, personado en la causa, ha manifestado en el juzgado que Teresa Romero sólo recibió un taller de una hora sobre el ébola que no era práctico. También ha apuntado que a la causa se han incorporado unos informes de la inspección de trabajo que, a su juicio, podrían demostrar que hubo negligencia por parte de la administración.

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