La Policía Federal brasileña registró este viernes el interior de la vivienda de Lula da Silva, expresidente de Brasil, dentro del marco de una investigación por corrupción en la estatal Petrobras, según informan los medios de comunicación brasileños. Da Silva abandonó la comisaría de la Policía Federal a la que fue conducido a declarar, tras un interrogatorio que se prolongó por más de tres horas.

Lula, que había sido llevado a la comisaría de la Policía Federal en el aeropuerto de Congonhas de Sao Paulo a las 8.00 hora local (12.00 horas en la península), salió de la terminal hacia las 11.30 (15.30 en la península) en un coche particular y se dirigió a la sede de la dirección nacional del Partido de los Trabajadores (PT), en el centro de la mayor ciudad brasileña.

La operación policial, bautizada como 'Aletheia' en referencia a una frase griega que significa "búsqueda de la verdad", comenzaba a a las 6.50 hora local en la casa del expresidente.

Las autoridades judiciales investigan al exmandatario del Partido de los Trabajadores (PT) por sospechas de "ocultación de patrimonio" y "lavado de dinero"

Las autoridades investigan a Lula por sospechas de "ocultación de patrimonio" y "lavado de dinero"

Los medios de información aseguran que, por orden del juez federal Sergio Moro, que está a cargo de las investigaciones, la Policía ha comenzado una treintena de registros en relación a la evasión de capitales relacionados con el caso 'Lava Jato', donde una red se aprovechó de empresa pública de petróleos saqueando unos 2.000 millones de dólares.

Los agentes están registrando, además de la residencia del exmandatario en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en la periferia de Sao Paulo, la sede del Instituto Lula y el domicilio de su hijo mayor, Fabio Luiz, sospechoso de haber incurrido en algunas prácticas corruptas junto a su padre. El instituto que dirige el expresidente brasileño denunció este viernes la operación policial en su contra como una "agresión al estado de derecho", que calificó de "arbitraria, ilegal e injustificable".

También fueron registrados una finca de la localidad paulista de Atibaia y un apartamento en el balneario de Guarujá, entre otros lugares. En esos dos últimos casos, las autoridades sospechan que esas propiedades pertenecen en realidad a Lula, aunque figuran a nombre de otras personas allegadas al exmandatario.

Las autoridades judiciales, que investigan a Lula por sospechas de "ocultación de patrimonio" y "lavado de dinero", han manifestado que ofrecerán detalles sobre la operación en torno al expresidente y su familia en una rueda de prensa este mismo viernes.

Este jueves, la situación se Lula pareció agravarse, cuando fue difundida la declaración de un delator del caso Petrobras, el cual aseguró que el exmandatario "ordenó" sobornar a algunos de los detenidos a cambio de su silencio y de que no colaborasen con la justicia.

El Fiscal apunta "indicios significativos" contra Lula

El conjunto de indicios contra el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en la investigación abierta por corrupción es "bastante significativo", afirmó Carlos Fernando dos Santos Lima, fiscal de Curitiba encargado del proceso abierto por desvíos en la estatal Petrobras.

"El conjunto de indicios es bastante significativo pero muchos de ellos aparecieron en la prensa antes de que hiciéramos una investigación profunda", dijo el funcionario en un encuentro con la prensa.

"Tenemos conferencias (de Lula) en el exterior (financiadas por empresas implicadas en desvíos de Petrobras), indicios de obras en el exterior en el que podría haber tráfico de influencia, todo bajo investigación", insistió el fiscal.

Enfrentamientos ante la casa de Lula

En la operación en Sao Bernardo están participando unos 200 agentes así como 30 auditores de Hacienda. La relevancia política del caso ha provocado que alrededor de 200 personas se agolparan delante de la casa del expresidente.

Entre ellos se encontraban tanto grupos favorables a Lula Da Silva como ciudadanos con posiciones contrarias al PT. Los cánticos y las proclamas de ambos grupos pronto se tradujeron en un aumento de la beligerancia, por lo que los agentes allí desplazados tuvieron que intervenir hasta tres veces para evitar males mayores, según informa Folha de Sao Paulo.

Ante la escalada de tensión, la Policía tomó finalmente la determinación de utilizar gas pimienta para poner fin a la confrontación en los focos de conflicto.