Papa Francisco.
El Papa Francisco durante su visita a México en febrero de 2016. EFE

El papa Francisco tuvo este domingo dos encuentros fuera de la agenda oficial en este segundo día en Ciudad de México al saludar a unas monjas de clausura que le esperaban al borde de la carretera y al recibir a un grupo de los jesuitas en la nunciatura.

Francisco recibió en la nunciatura a un grupo de jesuitas méxicanos, la orden a la que pertenece el papa, y con ellos conversó durante media hora.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, explicó en una rueda de prensa una de las anécdotas de la jornada: cuando Francisco hizo parar el papamóvil para acercarse a un grupo de monjas que se encontraban al borde de la carretera afuera de la Universidad Simón Bolívar.

Eran unas monjas de cláusula de la Orden de la Visitación de Santa María, llamadas Visitandinas o Salesas, con las que el papa se detuvo a intercambiar algunas palabras, les dio la bendición y ellas le entregaron un ramo de rosas blancas.

Durante la tarde, tras volver de la visita a hospital pediátrico, Francisco recibió en la nunciatura a un grupo de jesuitas méxicanos, la orden a la que pertenece el papa, y con ellos conversó durante media hora.

Ellos le regalaron una imagen del jesuita y beato Miguel Agustín Pro Juárez.

El portavoz vaticano explicó que a los jesuitas, el pontífice argentino les dijo que "estaba impresionado por el amor gratuito que le demuestra la multitud en las calles".

Al igual que ayer, los mexicanos se volcaron a la calle y entre la misa de Ecatepec, donde había 300.000 personas, y los que salieron a la calle a ver pasar al pontífice sumaron un millón de personas.