Lactafilia. La palabra lactafilia se refiere a la excitación sexual provocada al mirar a una mujer lactando o al ser amamantado. Hirschfeld relata el caso de un hombre que sólo consiguió eyacular y tener orgasmo tres veces en su vida y todas fueron mientras un bebé le succionaba los pezones. Algunas personas consiguen su placer sexual embadurnando de nata o vino los senos de su pareja y lamiéndolos.

Lectamia. Se da este nombre a la conducta de muchas parejas de novios que se acarician o duermen juntos sin llegar al coito. Es una costumbre que sirve para que los jóvenes se desahoguen sin comprometer la virginidad e la novia. Solía ser muy común en las culturas nórdicas y entre los pueblos agrícolas y pescadores en los que era difícil contraer matrimonio pronto. Fue muy común en la España de los cincuenta y de los sesenta.

Lesbianas. La palabra lesbiana procede del relato griego que nos habla de una poetisa llamada Safo que creo una escuela para doncellas en la isla de Lesbos y que dejó poemas maravillosos de amor a mujeres. Vivió hacia el año 600 a JC y se enamoró perdidamente de una de sus discípulas llamada Faon cuanta la leyenda que Faon no le correspondió y ella desesperada se precipitó en el mar desde un acantilado. Dejó una hermosa colección de poemas de amor que fueron quemados, la mayoría de ellos por la Iglesia Católica. Las feministas de los años sesenta adoptaron este nombre como homenaje a esta gran poeta.

Ligaduras. Son ataduras con las que se inmoviliza al compañero para disponer de él a placer. Pueden ser muy simples como atar manos y pies a las patas de la cama o muy complejas y sofisticadas, y que constituyen todo un arte.

Lubricantes. Los genitales masculinos y femeninos segregan su propio lubricante para favorecer la cúpula. El masculino aparece en forma de pre-eyaculación y esta formado por un líquido grasoso y brillante que segregan las glándulas de Cooper; y el femenino se desprende en abundancia de las paredes de la vagina y está segregado por los islotes de Doderlëin. Pero, a veces hace falta una lubricación extra, el lubricante natural más efectivo es la saliva también pueden emplearse lubricantes artificiales de los que se venden en las farmacias o en las tiendas de sexo. No es recomendable utilizar lubricantes grasos que recubren las paredes de la vagina y dañan su equilibrio.

Luchas: Las luchas resultan excitantes sexualmente tanto para los que las practican como para los que las observan. La lucha personal produce adrenalina y genera un placer muy intenso. Muchos deportistas han observado que después de un partido su deseo sexual se manifiesta más intensamente y sus orgasmos son mejores. En su libro "Anomalías y Perversiones" Magnus Hirschfeld cita el historial de un comerciante húngaro de 40 años que para alcanzar el orgasmo tenía que hacer intenso ejercicio durante por los menos una hora. En los años sesenta se pusieron muy de moda las luchadoras en el barro.

Llamadas telefónicas: Casi al mismo tiempo que apareció el teléfono aparecieron dos fenómenos relacionados con la excitación sexual. Personas, al principio sólo hombres, que se excitaban llamando, al azar, o a alguien conocido, y emitiendo palabras obscenas con las que conseguían una excitación. Y personas que, de mutuo acuerdo tenían relaciones sexuales a distancia usando el teléfono como soporte erótico. En la actualidad los chat de Internet no son más que una prolongación de este tipo de conducta sexual que no puede considerarse desviada si no es exclusiva.

Lluvia dorada: Es un juego sexual que tiene mucho éxito entre los servicios ofrecidos por la prostitución, consiste en orinar directamente sobre la persona durante los juegos sexuales u orinar en la vagina o el ano después de eyacular. Son pocos los hombres que pueden realizar esta hazaña y muchos lo que disfrutan viendo como la mujer les orina encima.

Diccionario Sexológico

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