Alrededor de unas 200.000 personas se concentraron hoy en torno al Cristo de la Victoria de Vigo para participar en una de las manifestaciones religiosas más multitudinarias de Galicia, la procesión del Cristo, que se celebra cada primer domingo del mes de agosto en la ciudad olívica.

 La comitiva partió sobre las 19.30 horas de la iglesia Concatedral de Santa María, conocida como La Colegiata, en pleno casco histórico de Vigo, y recorrió la calle Real hasta la Praza do Berbés, a continuación transcurrió por el frente marítimo de la ciudad, a lo largo de la calle Cánovas del Castillo y subió por la calle Carral.

Tras recorrer la Praza de Compostela, se dirigió a la calle Colón y a Policarpo Sanz y, tras la pasar por la Porta do Sol, se recogió de nuevo en la Concatedral. La procesión transcurrió sin incidentes y reunió a decenas de miles de vigueses y también de turistas, portando velas y exvotos.

 

La comitiva partió sobre las 19.30 horas de la iglesia Concatedral de Santa María, conocida como La Colegiata, en pleno casco histórico de Vigo
La delegación de autoridades que acompañó al Cristo estuvo formada por el alcalde de la ciudad, Abel Caballero, así como miembros socialistas del Gobierno municipal --del BNG no acudió nadie-- y de la oposición, la conselleira de Pesca, Carmen Gallego, la presidenta del Parlamento gallego, Dolores Villarino, y el direxctor general de Caixanova, José Luis Pego, así como representantes de la clase empresarial y de otros sectores de Vigo.

 

Junto al Cristo de la Victoria también desfilaron los representantes de la Cofradía, con Ramón Díaz del Río como portador del estandarte y José Troncoso, que sustituye a José Acosta, tras más de 40 años como portador del pendón, además de la presencia de la presidenta de la Cofradía, Marora Martín-Caloto.

Otros actos

Los actos principales de conmemoración de esta festividad comenzaron ayer con la lectura del pregón, en una recepción celebrada en el Pazo Museo Quiñones de León, a cargo del director general de Caixanova, José Luis Pego, quien apeló a la unidad de los vigueses para que la ciudad alcance sus objetivos.

A última hora de la tarde, tras la misa de las 20.00 horas, tuvo lugar otro de los momentos más emotivos de esta celebración: el descendimiento del Cristo.

Así, miles de personas presenciaron la operación en la que los técnicos y miembros de la Cofradía del Cristo descolgaron la imagen del altar mayor de la Concatedral, para colocarlo en el carro en que hoy hizo la procesión, y pudieron luego besar los pies del crucificado.

El Cristo de la Victoria es, sin duda, la representación más religiosa que más fervor despierta entre los vigueses y su tradición se remonta a varios siglos atrás. Según la leyenda, este Cristo fue encontrado en el mar por un carguero lleno de sal, que lo trajo a puerto, de ahí su denominación como ´Cristo de la Sal´.

En 1809, cuando las tropas napoleónicas llegaron a Vigo, la tradición atribuye al Cristo la victoria de los lugareños sobre los invasores, por lo que pasó a conocerse como ´Cristo de la Victoria´.

 

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