Pese al incremento de la presión tras la investidura este domingo de Carles Puigdemont como nuevo president de la Generalitat, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, se mantiene firme: ni facilitará la investidura como presidente de Mariano Rajoy ni renunciará a a buscar una mayoría alternativa al PP.

Así lo ha asegurado este lunes en una entrevista en la Cadena Ser, donde ha afirmado que, a su juicio, "cuatro años más" del líder del PP, Mariano Rajoy, al frente de la Moncloa "agravarían aún más la confrontación". En este sentido, ha defendido que buscar una mayoría alternativa no es incompatible que el PSOE apoye al Gobierno en funciones para que se respete la legalidad y el ordenamiento constitucional en España.

Sánchez ha asegurado que los socialistas no facilitarán la investidura de Rajoy como presidente del Gobierno y ha afirmado que en España es "más urgente que nunca propiciar un cambio" para que "se abra una nueva etapa de reformas, de diálogo, de negociación" y se llegue a un acuerdo para "superar de una vez por todas" el conflicto catalán.

El líder de los socialistas ha vuelto a defender que la salida a esta situación es la reforma de la Constitución. Por eso, aunque ha dejado claro que apoya al Gobierno en todo lo que tiene que ver "la defensa de la legalidad", ha vuelto a rechazar una gran coalición entre PP y PSOE y se ha mostrado convencido de que lo mejor para resolver el problema en Cataluña es intentar un gobierno progresista en la Moncloa que impulse la reforma de la Carta Magna.

Mano tendida

En ese sentido, ha tendido la mano a Podemos y Ciudadanos, las fuerzas que, a su juicio, materializan junto al PSOE los deseos de cambio de la sociedad. "El error sería construir un frente cuando ahora mismo no es la confrontación la solución que tenemos que poner encima de la mesa", ha señalado.

Asimismo, ha calificado de "autoengaño" el acuerdo de investidura de Puigdemont y ha lamentado que el bloque independentista se aferre a "una deriva y un camino hacia ninguna parte que va a crear más fractura y frustración entre los catalanes". Además de ver apremiante que haya un nuevo gobierno en España y "una alternativa de progreso", Sánchez ha subrayado la necesidad de sentarse a hablar y encontrar una solución acordada.