Parricida de Moraña
El presunto autor de la muerte violenta de sus dos hijas en la localidad pontevedresa de Moraña, David O.R., a su llegada al juzgado mixto número uno de Caldas de Reis. Salvador Sas / EFE

La violencia machista ha matado, al menos, a 58 mujeres en España en 2015, el año con más muertas por esta lacra desde 2011. Pero es que además se ha cobrado las vidas de ocho niños de entre 3 y diez años de edad. Eran Alejandro, Carlos, Cristina, Amaia, Candela, Maxi, Michelle y Patrick. Todos estos menores fueron asesinados en 2015 por sus padres o tutores en crímenes vinculados a la violencia ejercida contra las mujeres, contra sus madres.

La estadística oficial que recoge el Ministerio de Sanidad empezó a contabilizar estos asesinatos en 2013. Entonces fueron seis los niños que engrosaron la terrible lista. En 2014 fueron cinco casos, cuatro confirmados y uno con la investigación abierta. En 2015, sin actualizar la estadística desde septiembre, el Gobierno reconoce tres casos confirmados y cinco en investigación en su registro de menores muertos por violencia machista (PDF).

Alejandro, 3 años: Era el más pequeño de todos. Su cuerpo apareció flotando en una alberca en un paraje a 15 kilómetros de Málaga capital. La Guardia Civil detuvo al novio de su madre, que reconoció que después de recoger al niño del colegio lo llevó hasta allí y lo tiró y no lo sacó "por el cabreo" que tenía con la madre de la criatura. La prensa andaluza contó que el menor estorbaba al novio de su madre y que su asesinato fue fruto de los celos.

Patrick, 10 años: La pareja de su madre le apuñaló en el pecho causándole la muerte la madrugada del 4 de mayo en el domicilio que compartían en una urbanización de Torrevieja (Alicante). La agresión se produjo segundos después de que la madre saliera de la casa a la carrera en busca de un teléfono desde el que a llamar a la Guardia Civil para denunciar la agresión que estaban sufriendo ella y su hijo. Después de la muerte de Patrick se supo que su asesino tenía al menos cuatro denuncias por maltrato, de varias mujeres. También que Patrick le había confesado a sus vecinos que estaba siendo maltratado por el novio de su madre. Nadie nunca lo denunció.

Carlos y Cris, 6 y 14 años: Parecía un incendio fortuito por la explosión de una bombona de butano en una casa rural en Villajoyosa (Alicante), en el que habían fallecido cuatro personas. Pero después se descubrió que los menores, Carlos, de 6 años, y Cristina, de 14, habían sido apuñalados por el padre del primero y padrastro de la segunda, que se estaba divorciando de su madre. Que la casa estaba cerrada por dentro y que se regó con un bidón de gasolina. Se supo también que Carlos no quería ir a pasar esos días de vacaciones de junio con su padre y que por eso Cris, su hermanastra, se ofreció a ir con él. Murieron los dos, también la madre del agresor, de 66 años. Y el padre, el asesino, se suicidó. 

Amaia y Candela, 4 y 9 años: El pasado 31 de julio David Oubel, de 40 años, debía entregar a sus dos hijas, Amaia y Candela, a su mujer, de la que estaba separado, cuando decidió matar a las dos pequeñas en su domicilio en Moraña (Ponteverdra) y luego intentar, sin éxito, suicidarse. El padre de las pequeñas las asesinó utilizando una sierra radial que había comprado solo días antes en una ferretería. Previamente a cometer el doble asesinato, David telefoneó a la madre de las niñas para comunicarle lo que tenía pensado hacer. Ella se desmayó en plena calle y cuando se repuso avisó a la Guardia Civil. Pero ya era demasiado tarde.

Michelle y Maxi, 7 y 12 años: Los niños salían muchas veces al jardín con piscina de la vivienda de Castelldefels (Barcelona) a llorar alto cuando dentro su padre, Luis, de 61 años le gritaba a su madre, Marina, de 45. Los gritos  llegaban al punto de que hasta los Mossos d'Esquadra y la Policía Local habían acudido en ocasiones al domicilio alertados por los vecinos, sin que ella nunca le llegara a denunciar. Nada evitó así que en la noche del pasado cinco de agosto los dos niños fueran asesinados a punta de pistola en su domicilio por su progenitor, que después de matar también a la madre, se suicidó.