Alberto Garzón
El candidato de Unidad Popular a la presidencia del Gobierno, Alberto Garzón. JORGE PARÍS

Ha dormido solo cinco horas, lo mismo que cada noche desde que empezó la campaña electoral, pero no acusa ojeras ni mala cara y está de buen humor. Alberto Garzón, malagueño de 30 años, es el más joven de todos los candidatos a la presidencia del Gobierno, y eso se nota. Sonríe a cada mirada amable que se le cruza camino del AVE que lo llevará a Zaragoza, donde le aguarda un intenso día de mítines y charlas. "Caigo bien", admite. Fiel a sí mismo y a las posturas tradicionales de la izquierda, reivindica su espacio y el de su formación (IU), que concurre al 20-D dentro de la candidatura de Unidad Popular.

¿Cree que estamos, como dicen muchos, ante una nueva era política en España?
Creo que sí, que estamos ante unas elecciones en la que no solo nos disputamos diputados o diputadas, sino una correlación de fuerzas que va a diseñar un nuevo marco de convivencia y un nuevo orden social. No solo para los próximos años, sino para las próximas décadas, lo que afectará a las siguientes generaciones. Yo espero que ese nuevo orden social no sea pilotado desde la derecha, por aquellos que quieren apuntalar un orden social caracterizado por la precariedad laboral, la crisis permanente, las privatizaciones, los contratos por horas y contratos por días.

¿Qué espera de estas elecciones?
Esperamos ser un grupo determinante para las políticas de los próximos años. Aspiramos a consolidar un grupo parlamentario fuerte que pueda jugar un papel similar al que está haciendo la CUP en Cataluña. Es decir, un grupo pequeño pero determinante en las políticas que se lleven a cabo. Creemos que un grupo fuerte de izquierdas es clave.

No ofrecería mis escaños a Pablo Iglesias porque quién sabe lo que va a decir Podemos después del 20D Si los resultados no fuesen los esperados, ¿qué escenario se plantea?
Dimitir no porque en nuestra organización no tengo ningún cargo. Soy el candidato, ya está, dimites de forma natural cuando deja de haber elecciones. Cuando yo acepté ser candidato a la presidencia del gobierno, las encuestas nos dejaban fuera del Parlamento, y se trataba de asumir esas responsabilidades sabiendo cuales son los riesgos y las dificultades. Creo que hemos superado ese escenario de emergencia y estamos garantizando que vamos a estar en el Parlamento. Ahora de lo que se trata es de ver si vamos a constituir ese grupo parlamentario fuerte.

¿Y si no lo consiguen?
Entonces habrá que hacer un proceso de reflexión, aunque de todas formas tendremos que hacerlo. Creo que en este país tenemos que repensar la izquierda, y eso es un debate colectivo, un pensamiento colectivo en el que habrá que ver también el papel de cada uno y de cada una. Asumimos que estamos en un escenario complejo, pero no nos hemos marcado ni techo ni suelo.

¿Se plantea abandonar IU?
No, porque en todo caso siempre voy a ser un militante de base de una formación que es la que recoge mis principios y mis valores.

Si tuviera que elegir una sola medida de su programa, ¿cuál sería?
Claramente la del trabajo garantizado. No creo que se pueda coger solo una, porque nuestro plan de emergencia tiene una coherencia en su totalidad, pero la medida del trabajo garantizado es algo que la gente entiende muy bien, es la posibilidad de invertir dinero no en rescatar autopistas ni al sistema financiero, sino en rescatar personas del desempleo, y además de un forma que permita cambiar el modelo productivo.

En este país tenemos que repensar la izquierda¿Se alegraría de una victoria de Pablo Iglesias?
Es que eso es un hipótesis de ciencia ficción. Yo siempre me alegraré de que gente que sea de izquierdas pueda tener éxito, y Pablo Iglesias es una persona que, aunque cada vez tengamos más diferencias porque ha iniciado un proceso de giro al centro, comparte muchos elementos con nosotros. Un éxito de cualquier persona de izquierdas siempre sería bienvenido, lo que pasa es que es ciencia ficción. Yo no creo que Pablo vaya a ganar ni creo que ahora mismo estemos en condiciones de hablar de esa circunstancia.

¿Ofrecería sus escaños para hacerlo presidente?
No, porque quién sabe lo que va a decir Podemos el día después del 20 de diciembre. Podemos ha iniciado un giro al centro que ha renunciado a muchos de los principios que nosotros creemos que son fundamentales en la izquierda.

¿Cuál es la renuncia o concesión de Podemos que más le ha dolido?
Cuando uno se adapta al discurso del adversario nunca es para ganar, has perdido antes de empezar, y eso es una forma de hacer política que no es compatible con nosotros. Podemos defiende el libre mercado en el sector energético, defiende los compromisos internacionales con la OTAN, ha entrado en la alabanza de la Constitución del 78 y abandonado el proceso constituyente. Y estos tres elementos no son unos elementos cualquiera, son elementos estructurales del sistema, elementos estructurales del régimen del 78 que han hecho que Joan Rosell, presidente de la CEOE, haya dicho que no le preocupa el programa de Podemos ni el de ningunos de los que debatieron el otro día porque no van a modificar esencialmente el modelo económico ni las estructuras de poder. Son elementos que manifiestan el giro al centro y a la moderación que ha hecho la cúpula de Podemos como estrategia oficial, pero desde luego no creo que toda la gente del partido opine así.

Yo soy el resultado del proceso de autocrítica y renovación de IU ¿Estará algún día unida de verdad la izquierda de este país?
Yo creo que sí. Nosotros nos hemos dejado la piel en ello, sobre todo cuando Podemos manifestaba ser una herramienta rupturista y fresca, como en mayo de 2014. Lo vamos a seguir intentando. Además yo particularmente no soy un patriota de partidos, sino de ideas, y creo que nos tenemos que articular en torno a las ideas de izquierda todas las organizaciones que se pueda para conseguir el mejor resultado posible para la sociedad. En ese sentido, yo voy a trabajar siempre por la unidad de la gente de izquierdas, de la gente que sufre la crisis.

¿Hay lugar para la autocrítica en IU?
Ya la hemos hecho. Nosotros, después de las europeas, donde tuvimos un resultado espectacular del 10%, empezamos a caer en las encuestas e hicimos una valoración y un proceso de renovación interna muy fuerte que nos permitió pasar página de un proceso como el de Madrid, que había sido muy tormentoso, y que llegó a la conclusión de que yo fuera el candidato a la presidencia del Gobierno. Yo soy el resultado de ese proceso de autocrítica y renovación de IU. Creo que entonces pecamos de falta de ambición.
 
Casi todos los partidos proponen reformas de la Constitución. Ustedes apuestan por un proceso constituyente, pero si del 20D surge una mayoría parlamentaria que plantee modificar la Carta Magna, ¿IU formará parte de las negociaciones, estará en ese consenso, o se mantendrá al margen?
Habrá que ver qué tipo de propuestas ofrecen. Si se va a modificar otra vez el artículo 135 para empeorarlo estaremos en contra, pero si es para eliminar la última reforma estaremos a favor. Nosotros siempre estamos dispuestos al debate político.

Ha criticado mucho su exclusión en algunos debates. ¿Se siente maltratado?
No, maltratado no, pero ocurre que la izquierda siempre ha sido una voz incómoda. A diferencia de los cuatro que estuvieron en el debate, nosotros sí nos enfrentamos a la oligarquía de este país, Rosell no nos hace elogios, tenemos una determinada posición política radical y eso siempre tiene un coste. De todas formas, la exclusión de los debates no es un ataque a IU, sino a la ciudadanía, porque le hurta el derecho a debatir entre determinadas posiciones, confrontar propuestas. Por eso hemos protestado tanto, porque queremos debates plurales para poder tener un parlamento plural. Estamos teniendo un campaña casi clandestina por la hipervisibilidad de Podemos y otros partidos.

Muy pocos votos pueden cambiar absolutamente todo A cambio es usted el rey de Twitter…
En las redes sociales estamos haciendo una campaña muy bonita en la que contamos cada vez con más gente, la simpatía de la gente se nota, el sentimiento de apoyo… Incluso nuestro comportamiento en las redes nos ha permitido ganar ese debate.

¿Qué crees que va a pasar el 20-D?
Creo que es muy difícil saber qué va a suceder porque nunca hemos estado en un entorno tan volátil, y al mismo tiempo bailan muchos diputados y diputadas. Creemos que podemos consolidar un grupo parlamentario fuerte, pero al margen de eso no sabemos qué va a pasar. Muy pocos votos pueden cambiar absolutamente todo. Y esperemos que nuestra fuerza sea determinante para que al menos el resultado final sea favorable para la mayoría social

¿Alguna vez se plantea dejar la política?
La política institucional desde luego que sí. No quiero dedicarme a ella toda mi vida. De hecho, me dediqué casi por accidente. Yo estaba trabajando en la universidad, me ofrecieron ser candidato por Málaga para ayudar a la organización, acepté y finalmente lo que ocurrió es que salí elegido. Cuatro años después años fui elegido candidato a la presidencia del gobierno. No ha sido algo planificado. Yo era militante de base hace cuatro años, ni siquiera iba a las asambleas, mi activismo lo hacía en otros espacios, movimientos sociales, ecologistas, feministas, y ahora pues estoy asumiendo responsabilidades que creo que son necesarias, pero hasta el momento en que se decida que otra persona venga…. Mi ámbito es el de la educación en el ámbito universitario y la investigación en la economía, la ciencia política… Eso es lo que me gustaría, pero vivimos en un contexto en el que no es fácil decidir.