Nuevo alcalde Lisboa
El nuevo alcalde de Lisboa por el partido socialista, Antonio Costa. (PAULO CARRICO / EFE). EFE

El Partido Socialista se proclamó ganador de las elecciones municipales celebradas este domingo en Lisboa, que arrebató a la oposición tras obtener el 29,5 por ciento de los sufragios con una altísima abstención del 62,6 por ciento.

El candidato socialista a la alcaldía, Antonio Costa, fue felicitado por los rivales y por el primer ministro José Sócrates y destacó que el triunfo de su partido, que gobierna en Portugal con mayoría absoluta desde 2005, había sido generalizado en todas las circunscripciones de la capital.

Es la primera vez en 31 años, subrayó, que el PS gana sin coaliciones la alcaldía de Lisboa, la cual obtuvo en los anteriores comicios el principal partido de la oposición nacional, el Social Demócrata (PSD).

Esta organización obtiene el tercer lugar en el escrutinio, con un 15,7 por ciento, detrás del alcalde saliente Antonio Carmona, con 16,7.

Escándalo urbanístico

Carmona perdió el apoyo del PSD por un escándalo de corrupción urbanística que hizo dimitir al ayuntamiento y convocar elecciones anticipadas a las que se presentó de nuevo como independiente.

Costa anunció que se pondrá a trabajar de inmediato para sacar a Lisboa de su crisis económica y mejorar las condiciones de vida de los lisboetas.

Entre los derrotados a la derecha del socialismo el resultado de las elecciones levantó una tormenta política con dimisiones y convocatorias de elecciones partidarias.

El candidato del PSD, el principal partido de la oposición nacional, Fernando Negrao, admitió la derrota y el "castigo" que le había infligido el electorado a su organización.

El líder del partido, Luis Marques Mendes que fue quien retiró públicamente el apoyo del PSD a Carmona, recogió también el fracaso y anunció que convocará elecciones para renovar la directiva del partido, aunque él volverá a presentarse como candidato.

Gran abstención

La publicidad que recibió el escándalo y la anticipación de las elecciones no fueron sin embargo suficientes para atraer a los ciudadanos a las urnas, que registraron una de las más bajas afluencias de la historia electoral portuguesa.

Frente al 62,6 por ciento de abstención registrada hoy, en las anteriores municipales de 2005 en Lisboa fue del 51 por ciento.

En el referéndum para despenalizar el aborto, el pasado 11 de febrero la abstención llegó al 56,39 y convirtió el "sí", con 59,25 por ciento, en no vinculante, aunque la ley salió adelante en el parlamento.

En otro referéndum anterior sobre el aborto, en 1998, en el que venció el "no", la abstención fue aún mayor, del 68,06 por ciento, mientras en las elecciones presidenciales de 2006 bajó al 38,47.