Crematorio de Carabanchel
Entrada al nuevo crematorio del cementerio de Carabanchel. Jorge París

Tres décadas después de que abrieran los primeros crematorios en Madrid (1981), Barcelona, Sevilla y Zaragoza (1987), España lidera el ranking europeo de países con mayor número de hornos para incineraciones (358), al calor de un cambio sociocultural en los ritos fúnebres que conlleva el aumento continuado de las cremaciones, que ya suponen el 35% del total de los servicios funerarios.

Con motivo de la próxima celebración del día de los difuntos —el domingo 1 de noviembre— la asociación que aglutina a tres cuartas partes del sector, Panasef, ha recordado que España mantiene la pujanza de las inhumaciones (256.779, el 65%) pese al auge continuo de las incineraciones (138.266, el 35%).

"En España todavía pesa demasiado el hecho de que en las zonas rurales, más tradicionales, las familias tienen sepulturas en propiedad. Además, hay cementerios en casi todas las localidades del país", explica Josep Ventura, portavoz de Panasef. Sin embargo, la fuerte tendencia del auge de las cremaciones, en detrimento de los enterramientos, es un hecho constatado y de futuro.

"España ha ido aumentando las cremaciones año a año entre un 2-3%. En 2005 eran el 20%, en 2010 eran el 30%. Ahora ya son un 35%. En el año 2025 está previsto que se realicen incineraciones al 50-60% de los fallecidos a nivel nacional", vaticina Panasef.

Cambio cultural

Actualmente, la mayor parte de las incineraciones se realizan en las capitales de las provincias, donde ya es el rito funerario más habitual. Destacan los casos de Pamplona, donde el 82% de los fallecidos son incinerados, y Sevilla o Málaga, donde el porcentaje de incineraciones dobla la tasa nacional y se aproxima al 65%. En Bilbao ya también son el doble las cremaciones que las inhumaciones.

"El alto coste de los enterramientos en los cementerios, debido a la falta de oferta, explica tan alto porcentaje de cremaciones en las zonas urbanas", explica Ventura.

Respecto a los países del entorno, España es donde más ha crecido la implantación de la incineración. En Portugal el porcentaje es muy bajo (6%), mientras en Italia es del 15% y en Francia del 30%. "Sin embargo, todavía estamos lejos de países con larga tradición de incineraciones como Inglaterra, donde alcanzan el 73%".

El auge de la incineración obedece a un cambio cultural, señalan los expertos. Las generaciones más jóvenes y urbanas son las que más se decantan por esta opción funeraria. Las organizaciones de consumidores reconocen que influye también el hecho de que su coste sea inferior al de la inhumación. Algunos estudios cifran en 1.000 euros la diferencia entre uno y otro rito, principalmente por el ahorro en el coste del ataúd.