El alcoholismo femenino se dispara entre las más jóvenes

  • La proporción de mujeres alcohólicas aumenta hasta el 30% el último año.
  • Bebedora social, adicta a otras sustancias y menor de 40 años, perfil actual.
Compañeros del Grupo 24 horas de Alcohólicos Anónimos.
Compañeros del Grupo 24 horas de Alcohólicos Anónimos.
Claudio Reig
La interpretación del alcoholismo desde la perspectiva de género ha presentado siempre ciertas divergencias entre los patrones de conducta de ambos sexos. Así, mientras que en el consumo masculino primaba la pauta social, en el femenino sobresalía una conducta solitaria.

En la actualidad, sin embargo, los patrones de consumo tienden a igualarse. "Pasa como con todo. Hasta hace unos años acudían mujeres mayores de 40 años, amas de casa que consumían a escondidas. Ahora la adicción posee un componente social, son más jóvenes y mezclan alcohol y cocaína", señala Concha Llobregat, coordinadora y psicóloga de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) de Elche.

Cada vez más jóvenes

Según datos de la UCA, casi un tercio de las personas atendidas en 2006 fueron mujeres (30%), dos puntos más que en 2005. A esto hay que añadir que cada vez son más jóvenes las que solicitan ayuda. Así, la franja de edad que concentra un mayor número de pacientes se sitúa entre los 25 a 54 años (81%), porcentaje que alcanza su cenit entre los 35 y 44 años.

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Entre los jóvenes se da un consumo ocasional de fin de semana que provoca pérdida de control y problemas", apunta Concha. "El bebedor de grandes cantidades desaparece y aparecen bebedores ocasionales pero con más problemas interrelacionados".

"En los años 90, atendíamos principalmente a personas con alcoholismo crónico. Ahora resulta más habitual mezclar sustancias (30%). Esto hace que la dependencia física sea menor y mayor la psicológica, lo que crea más problemas sociales (conflictos de pareja, irritabilidad, etc.)", comenta Concha.

Entre las sustancias más recurrentes a la hora de mezclar con el alcohol, destaca el consumo de cocaína. Esta circunstancia ha supuesto un incremento en el número de pacientes acogidos a tratamientos de desintoxicación y deshabituación.

Ilusión de control

Una cuestión que preocupa enormemente a la coordinadora de la UCA de Elche es el alto porcentaje de recaídas: "Los reinicios de tratamiento vienen a ser una cuarta parte de las admisiones. Muchas de las personas adictas abandonan el tratamiento en las primeras fases; se creen que están bien y recaen, esto se llama ‘ilusión de control'. Hay que tener en cuenta que es un trastorno crónico y con muchas recaídas, el que es adicto es para toda la vida".

"Existen dos tipos de trastornos: abuso y dependencia", acota Concha, esto depende de las características individuales de cada persona pero el síntoma clave es la perdida de control frente a la sustancia y los problemas que se derivan de esto. Cuando existe la dependencia la curación pasa por la abstinencia absoluta", subraya Concha.

Mis pastillas son mis compañeros

Victoria R. es mujer decidida a recuperar todo lo que perdió por el alcohol. Prosigue su lucha junto a sus compañeros del Grupo 24 de Alcohólicos Anónimos (A.A.), que, tras 3 años en la ciudad, ha atendido a más de 100 personas. "Ahora mis pastillas son mis compañeros", afirma feliz, "antes de entrar en este grupo el psiquiatra me mandaba cantidad de pastillas y yo las mezclaba con alcohol".

Comenzó a beber para vencer su timidez pero su "enfermedad", como a ella le gusta denominar al alcoholismo, la llevó a situaciones extremas: "Mi familia me echó a la calle, un juez me quitó a mis hijos y pasé por la cárcel porque atropellé a unas personas bebida".

Me decían que era una adicción, no una enfermedad mental pero un alcohólico lo es para toda la vida.
Victoria, que hoy día a recuperado a su familia, incide en señalar que el alcoholismo es una enfermedad: "Me decían que era una adicción, no una enfermedad mental pero un alcohólico lo es para toda la vida.
Esto se detiene pero no se cura".

Encontrar el Grupo 24 A.A. de Elche supuso para ella una bendición, "aquí tratamos de curarnos entre nosotros y doy fe de que funciona. Primero hay que tratar de recuperarse uno mismo y después a los demás. Mi psiquiatra se sorprendió de mi rápido progreso. Me ha quitado progresivamente los sedantes".

"Cuando el alcohol está en la cabeza ni las pastillas ni el psicólogo te aportan nada", afirma, "he visto pasar por aquí a muchos enfermos que aparentemente se van curados pero luego vuelven. Uno es alcohólico para toda la vida".

Como mujer, Victoria señala los matices que existen por razones de sexo a la hora de enfrentarse a este problema: "A las mujeres les cuesta más reconocer que son alcohólicas. Bebemos más en casa, sí la mujer bebe más íntimamente".

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