Sin disfraz mira a los ojos Bebe (Valencia,1978), y en varias ocasiones durante la entrevista permite que nosotros también miremos un poco más allá y rocemos ese Cambio de piel que da título a su nuevo disco.  Es el cuarto de su carrera, de la que ya se cumplen más de diez años: "No me lo hubiera creído jamás llegar aquí ni ver a los rusos cantando mis canciones".

Cuando llegó a Madrid a los 18 años ni se le pasaba por la cabeza algo como esto aunque sí que el país se fuera al lugar al que se ha ido. Pero ése es ya otro cantar. El suyo, el de entonces era ser actriz, y en eso se matriculó, pero y lo deja bien claro: "La música es lo primero, no es que haga sombra a la interpretación, es que lo que me gusta es esto". Tampoco volvería a aquella jovencita recién llegada: "No, ¿para qué volver a los 20? Quita , quita". 

Antes de empezar, justo antes de esbozar la primera pregunta dice divertida: "¿Y si te pregunto yo a ti?" Tiene razón: es difícil responder. Y su pregunta es muy buena, lástima que no se me haya ocurrido hacérsela a ella. Acaso la próxima vez.

Es más Bebe que nunca o eso es lo que parece en este nuevo trabajo, ¿es así?
Me he liberado mucho, sí, es un disco muy hacia fuera cuando lo canto y muy hacia dentro cuando lo escribo. Tenía muchas ganas de cantar.

Me he liberado mucho: es un disco muy hacia fuera cuando lo canto y muy hacia dentro cuando lo escriboEl susurro lo ha dejado para las letras...
Sí, totalmente. Tenía ganas de cantar y también las melodías son más abiertas.

Y de respirar, también había ganas, ¿ha encontrado ese lugar donde respirar y que sobre un poco de oxígeno?
Sí, cuando miro a mi hija respiro. Con ella he encontrado ese respiro. También cuando voy a sitios naturales, pero el respiro es mi hija.

¿Le ha cambiado mucho la piel ser madre?
Totalmente cambia la piel. Cambian las prioridades, no hay tiempo para regodearse mucho en los problemas. Nosotras por la mañana nos ponemos música fuerte, alta y alegre. Y se lo agradezco mucho, porque nos gusta mucho mirarnos y yo soy muy intensa, lo reconozco.

Hay mucho de ella en el disco...
Todo, lo escribí pensando en ella, en que lo escuchará y en qué pensará. Escribo de otra manera aunque no hable de ella. Pero ella es de música fuerte, cuando escucha algo triste dice: ésa no. Es muy sensible.

Y de este disco ¿qué le ha dicho?
Le gustan las alegres, Chica precavida le encanta. Cuando empiezan las íntimas pasa, no quiere.

¿Le pide que le cante?
Todas las noches me pide que le cante Más que a mi vida. Es su canción y lo sabe.

Ausencia de mí, canta en Respirar, ¿la peor ausencia?
Sí, porque estás perdido y te pones a la altura del betún y así no hay fuerza. Hay que tener conciencia de nosotros y no irnos.

Pero hay que pasar por esos momentos para tener conciencia de quiénes somos...
Claro, es necesario. Pero pasa y hay que tener cuidado y recordar que estamos aquí y tenemos una importancia.

Uno aprende a sobrevivir y a llevar las ausencias, pero no te reponesY que, como también dice, "lo que no te mata te hace implacable"..
Sí, te haces implacable con ciertas cosas. Depende de lo que te haya querido matar.

¿Alguna que pueda contar que le haya hecho especialmente implacable?
Da igual. La vida tiene muchos momentos, siempre hay situaciones complicadas, es normal, estamos vivos. Y a nivel personal, con lo que vives con tu pareja o con amigos... Las enfermedades... Muchas cosas.

Igual no nos mata, pero nos hace morir un poco cuando perdemos un amor, ¿cuánto ha muerto Bebe?
Yo este año morí un poco. Pero aprendes. Uno aprende a sobrevivir y a llevar las ausencias, pero no te repones (las lágrimas se cuelan en la respuesta).

Gracias, Bebe, por la sinceridad...
No es una tragedia llorar, no pasa nada.

Hablemos de otra cosa que le va a poner una sonrisa: su hija, usted lo ha dicho, es su jefa, ¿sigue siendo así?
Todavía no tengo más hijos. Mi hija es mi jefa porque yo vivo por y para ella, yo tengo que darle mi vida y ella manda.

Aparte de ella, no parece que sea de las que se dejen mandar...
Prefiero equivocarme yo a que se equivoquen por mí. A la hora de trabajar pido ciertas cosas, quiero que los detalles estén cuidados. El otro día en una entrevista con Risto me dijo que si éramos muy mimados, y no es eso, pedimos un  mínimo, como toallas en el camerino porque en un concierto sudas. Pides agua y que esté limpio. En España todavía se toma un poco a los músicos como titiriteros

¿Qué canción le harta?
Ya no.

Pero la hubo...
Sí, Malo, estuve mucho tiempo tocándola y yo no quiero cansarme ni transmitir cansancio y menos con una canción que cuenta lo que te cuenta. Cuando te repites mucho y te ves desde fuera algo pasa, la dejas y ya luego vuelves. Y le dimos cambios a la versión que era difícil. 

Mi hija es mi jefa porque yo vivo por y para ellaPero reinvertarse no le asusta...
No, me encanta..

Tampoco es usted persona de muchos miedos, ¿o todo lo contrario?
Sí, tengo muchos miedos, por eso parece que no tengo muchos, porque intento encararlos.

¿Y a eso quién le ha enseñado?
Mis padres, la educación y verte, corregirte a ti mismo y escuchar cuando te corrigen. A veces he llamado a mi madre y le he dicho: qué razón tenías.

Creativa, sensual, íntima, sincera...
Sincera siempre lo soy. Y eso te lleva a malos entendidos pero lo soy.

Como el del cigarro y el embarazo...
Fue en los Grammy, estaba embarazada y no lo había dicho. Me preguntaron qué no dejarías de hacer jamás y dije: fumar. Luego llegó la fiesta y dije que estaba embarazada. Y de hecho me daba rechazo hasta el humo del tabaco en el embarazo. Me daba muchísimo asco. Y que me da lo mismo, cada uno sabe lo que hace.

Qué cínicos nos hemos vuelto...
Todo es políticamente correcto. Pero uno no puede controlarlo todo, la boca es lo que hay que controlar.

¿La controla?
No creas, la controlo a medias. Lo intento.

He descubierto un monstruo que no sabía que tenía: la ira"Descubrí el monstruo que hay en mí" canta en este disco, ¿a qué monstruo se refiere?
A uno que no sabía que tenía, la ira. Hay que controlarla porque puede ser muy dañina sobre todo contigo mismo. Porque entonces es cuando tú no controlas ciertas cosas y el de enfrente a veces no sabe cómo meterte los dedos para controlarla.

¿Puede?
Procuro, sí, bastante.

Entre tristeza e ira...
Ninguna de las dos. Qué vida, qué pena. Casi prefiero la ira.