La madre de Asunta Basterra, Rosario Porto, ha sido este jueves la primera de la expareja en declarar como acusada por la muerte de su hija en el juicio que se celebra desde el martes en A Coruña (Galicia). El cadáver de Asunta fue hallado en una pista forestal de la localidad de Teo, cerca de Santiago de Compostela, en 2013; presentaba signos de asfixia.

De negro y con un hilo de voz, ha afirmado ante las preguntas del fiscal que vio a su hija por última vez la tarde del crimen, cuando se bajó de su coche en Santiago de Compostela, en la confluencia de República Argentina y plaza Puente Castro, justo al lado de su piso. Habían regresado allí a petición de Asunta después de ir un momento a la casa de Montouto (Teo). La niña le dijo que estaba "mareada", pero ella la vio "bien", ha dicho, por eso la dejó "sola en casa".

Asimismo, ha negado ser ella la que desconectó la alarma de la casa de Teo cuatro días antes de la muerte de Asunta. La alarma, según ha revelado el fiscal, fue desconectada entre las 17,35 y las 22,40 horas en la víspera del día que Asunta Basterra no acudió a clase por encontrarse mal. Porto ha negado que fuese ella y ha explicado que sólo tenían llaves de la finca su exmarido, Alfonso Basterra, con quien la niña pasó la tarde, y un vecino.

Porto ha dicho desconocer por qué había un trozo de cuerza anaranjada -que, según la investigación, coincidiría con la hallada en el cuerpo de Asunta- en una papelera de la casa de Teo. Respecto a la mascarilla que también se encontró allí, la madre ha explicado que ella se ponía mascarillas en casa por una cuestión de alergias: "Yo siempre que hacía el cambio de ropa me ponía una mascarilla".

En concreto, en el análisis de las distintas fotografías de las cuerdas por parte de los miembros del jurado, la acusada ha señalado que "compañeras presas" de la cárcel de Teixeiro en la que se encuentra desde hace dos años y que "vienen del rural" le han indicado que "Galicia está llena de cuerdas como esta". POrto ha negado una tercera vez: ni ella ni su marido le dieron pastillas de orfidal a la niña, ha declarado: "Alguien se lo daría".

Uno de los momento más complicados de la sesión ha tenido lugar cuando el fiscal le ha enseñado a Porto imágenes del cadáver de su hija. La madre de asunta ha roto a llorar y se ha mostrado disconforme con el representante del Ministerio Público, al que ha preguntado si tiene hijos para tratar de hacerle entender cómo se sintió ella en los momentos posteriores al hallazgo del cadáver. Ha llegado a levantar la voz en varias ocasiones, tras lo que ha pedido disculpas a "sus señorías".

Orfidal "para conciliar el sueño"

Porto ha explicado durante el interrogatorio que lleva dos años medicada por una depresión y ha confirmado que tomaba Orfidal "para conciliar el sueño" -bajo prescripción médica- , un tranquilizante que fue hallado en el organismo de su hija. Sobre quién los había adquirido, ha dicho que creía que el padre de la niña "había hablado" con el doctor para que le diese "una receta", porque los "había comprado él". "Los de julio sí, creo", ha apuntado.

La mujer ha aludido a lo "dolorosísimo" que supone este trámite y también recordar la ruptura de su matrimonio. Sobre Alfonso Basterra, su marido, ha explicado que "un poco sí" se puso como un energúmeno —en la denominación del fiscal— cuando descubrió que ella mantenía otra relación, pero no ha reconocido si le pegó. Se ha excusado en que no conoce ninguna ruptura "pacífica", también utilizando el calificativo del Ministerio Público.

Porto ha llegado de decir que a veces las personas "nos descontrolamos, actuamos de forma inadecuada" y "en ocasiones perdemos el control".

Baterra "daba a su hija lo mejor de sí mismo"

Sobre la gestión económica y acerca de cómo hacían con el dinero, Porto ha contado que vivían del trabajo de Alfonso Basterra cuando lo tenía y del suyo propio, "que ingresaba por otras cosas", no por el ejercicio de la abogacía, porque ya antes del fallecimiento de su padre, abogado, que le "costó muchísimo encajar", decidió no seguir con esta profesión "por motivos personales que no vienen al caso". 

Porto ha hablado de la convivencia del matrimonio y de la niña. Ha asegurado que la educaron 'lo mejor que pudieron' que Asunta era su "única preocupación" y que era "una hija muy querida". Basterra, ha añadido, "era un padre maravilloso que como padre daba a su hija lo mejor de sí mismo", aunque ella no compartiera algunos de sus comportamientos, "Me estoy refiriendo a comprarle una piruleta o no en un momento determinado", ha puntualizado.

La niña, ha relatado su madre, tenía "rinitis alérgicas estacionales" y en la "primavera verano de 2013" estuvo "bastante cargada". Por eso acudió algún día a clase, tal y como confirmaron en su día profesoras de su escuela de música, bajo los efectos de antihistamínicos.

Porto ha afirmado que en la escuela le dijeron que la niña parecía "dopada" y ella ha apuntado que cree que fue Basterra quien le dio las pastillas por consejo del médico, ya que la niña durmió en casa de él la víspera -ya estaban separados-. No obstante, solo ha hecho referencia a un episodio de este tipo y ha dicho no recordar si hubo más de uno.

El instruso en su casa

Respecto a la supuesta entrada de una persona en su casa intentó matar a su hija, Rosario Porto ha afirmado que no sabe "de dónde" sacó "la fuerza" para tirarse "encima" de ella. Según ha indicado Porto, después, ambas -ella y la menor- acudieron a la cocina a coger un cuchillo para "solventar" la situación por sí mismas, pero fueron hasta la puerta y el individuo se había ido.

A las preguntas del Ministerio Fiscal sobre si ladró el perro de la vecina, la acusada ha señalado que lo hacían de día y "mucho", pero no ha concretado si también ladraron aquella noche, y ha admitido que terminó por no denunciar el extraño suceso ya que quería que Asunta tuviera "percepción de seguridad" en su casa, para que fuera "feliz", como ha asegurado que lo era.

Consulta aquí más noticias de A Coruña.