Life Lenght
Laboratorio de Life Lenght (Madrid), única compañía del mundo capaz de realizar una medición que logra conocer la edad biológica de las personas. Life Lenght

Hay vida más allá del ladrillo, y no solo en el sector turístico. España también es cantera de empresas innovadoras que compiten a nivel internacional, aunque sorprendentemente sean poco conocidas dentro de nuestras fronteras. El camino no es fácil, pero con una buena idea, mucho empuje y un equipo comprometido y con talento, conquistar el mundo es posible.

Es el caso de AphaSIP, una empresa aragonesa de bio-nanotecnología fundada en 2008 que ha desarrollado un producto de detección de drogas por saliva y orina capaz de identificar seis sustancias en seis minutos. La Comisión Europea ha concedido a esta empresa un programa SME Instrument "pensado para que los productos de pymes europeas tengan alcance mundial", resume Miguel Roncales, fundador de la empresa.

Geeksme acaba de entrar en el mercado de los wearables con un reloj inteligente capaz de medir el rendimiento sexual Otro buen ejemplo es BCN3D Technologies, una empresa vinculada a la Universidad Politécnica de Cataluña dedicada a "desarrollar impresoras 3D domésticas y ponerlas al alcance de la sociedad", en palabras de su CEO, Roger Uceda.

"En mayo de 2014 fuimos seleccionados dentro de las 15 empresas más innovadoras a nivel mundial dentro del ámbito de la fabricación avanzada en el que pudimos compartir experiencias y planes de futuro con empresas que hoy en día son referentes en este sector", explica. "El año pasado entregamos nuestra impresora 3D número 1.000, y prevemos entregar la 10.000 en 2016", relata.

En el sector tecnológico tenemos otras empresas muy interesantes, como Geeksme, que acaba de entrar en el mercado de los wearables con "un reloj inteligente capaz de medir el rendimiento sexual y la huella ecológica del usuario", según asegura Rodrigo Silva-Ramos, cofundador de la empresa. Su desarrollo fue fulgurante: "arrancamos en 2009 con 3.000 euros, en 2013 facturamos 3 millones de euros y en 2015 vamos camino de los 30 millones". A pesar de la magnitud de estas cifras, se trata de una empresa pequeña, formada por solo 8 personas. "Siempre hemos tenido una estructura ligera, porque en las estructuras grandes se pierde la frescura y el espíritu de innovación", opina.

Volviendo al sector científico-sanitario, destaca Bioncotech, una empresa valenciana con delegaciones en Cambridge y Massachusetts dedicada al desarrollo de terapias contra tumores muy agresivos. Su objetivo es "concurrir a nivel internacional en un entorno, el biotecnológico, muy competitivo", según explica su directora general, Marisol Quinero.

Falla la cultura inversora de los bancos y de algunos inversores, que prefieren invertir en terrenos y promociones antes que en ciencia Por su parte, la madrileña Life Length ha desarrollado "una prueba diagnóstica de medición telomérica con una tecnología única en el mundo" que constituye "el indicador más exacto del envejecimiento celular", lo cual tiene "una amplia variedad de aplicaciones orientadas hacia la prevención de enfermedades del envejecimiento, como la enfermedad cardiovascular o el cáncer", señala Stephen Matlin, CEO de la empresa.

Si usted tiene una buena idea y está pensando en emprender, le hará falta, ante todo, según Silva-Ramos, "empeño, energía y convicción". Desde su punto de vista, "es tan importante tener una buena idea como estar empeñado en ejecutarla". Matling, por su parte, considera "importantísimo comprobar que realmente exista demanda para nuestro producto o servicio y las razones por las cuales los clientes lo van a comprar".

Para Uceda, lo primero es "preguntarse honestamente si la idea es realmente innovadora", porque "no hay nada más frustrante que dedicar tiempo y dinero a algo que luego no llega a ninguna parte". Además, recomienda "no hacer el camino en solitario". En este sentido considera que "hay que saber rodearse de perfiles complementarios que tengan la misma pasión por el proyecto".

Lograr inversores, una misión imposible

Finalmente, "hay que hacer todo lo que hay que hacer: no nos podemos dejar nada, desde un estudio de mercado hasta un buen análisis de patentes; y aquello que no sepamos hacer, hay que subcontratarlo", porque "un solo punto que nos olvidemos puede tumbar nuestro proyecto". Además, "hay que hacer cuentas", porque "tirar un proyecto innovador adelante requiere hacerlo rápido y para ello hace falta dinero". Por tanto, "hay que saber a quién le vamos a pedir este dinero".

Pero ¿realmente hay dinero disponible en España para innovar? Las cifras que se van publicando no son muy alentadoras. Según los últimos datos disponibles, el capital destinado a financiación en investigación y desarrollo descendió en 2013 un 5,7% en el sector público y un 1,5% en el privado, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con una inversión anual en I+D del 1,24% del PIB, España ha caído hasta el puesto número 17 de entre los 28 países de la UE en esfuerzo presupuestario en investigación.

España ha caído hasta el puesto número 17 de entre los 28 países de la UE en esfuerzo presupuestario en investigaciónNo en vano, todos los entrevistados denuncian la falta de dinero para la investigación como el principal escollo que se encuentran los innovadores españoles. En este aspecto, Roncales critica que "falla la cultura inversora de los bancos y de algunos inversores, que prefieren invertir en terrenos y promociones antes que en ciencia".

Para Silva-Ramos, "el apoyo financiero e institucional es inexistente", y Uceda pone a su empresa como ejemplo: "Resulta muy frustrante presentar una solicitud de ayuda para la financiación del proyecto a un organismo de ayuda a la I+D, que te sea denegada y semanas después desde EE UU te seleccionen como una de las 15 empresas más innovadoras de tu sector".

En este aspecto, Matling denuncia que, "desafortunadamente, no existe una cultura emprendedora en las instituciones científicas españolas, ni tampoco hay un entorno que propicie que la gente se sienta apoyada para asumir los elevados riesgos que estos proyectos requieren". Quintero, por su parte, reconoce que "la principal dificultad suele ser la captación de fondos", pero recuerda que "no existe ninguna limitación para captar fondos internacionales y desarrollar un proyecto en España".

El valor de lo público

En este punto, Roncales pone en valor el "apoyo público", no necesariamente financiero, con el que cuentan los innovadores españoles. "De no haber sido por España, no hubiéramos llegado adonde estamos", asegura, ya que en nuestro país "puedes usar equipamiento nanotecnológico público de alta gama, mientras que en EE UU te lo tendrías que comprar", explica. "Tenemos auténticos 'ferraris' para hacer ciencia a nuestra disposición", sintetiza.

Las condiciones que se ofrecen son  considerablemente superiores y más atractivas en el extranjero Otro de los atractivos que ofrece España a los emprendedores es, en opinión de todos los entrevistados, la interesante cantera de profesionales con talento que existe en nuestro país.

Silva-Ramos cree que "un ingeniero español no tiene nada de qué avergonzarse en Silicon Valley", y para Matling, "en España hay personas altamente cualificadas que ocuparían puestos de trabajo muy relevantes en empresas privadas e instituciones públicas" de no ser porque "las condiciones que se ofrecen a este nivel son considerablemente superiores y más atractivas en algunos países extranjeros". Silva-Ramos reconoce que, en España, "el camino es muy difícil", pero advierte de que "Silicon Valley o Londres tampoco son un camino de rosas".

Uceda le quita hierro y subraya que "la carrera de investigador conlleva una movilidad durante toda la vida laboral que es básica para que nuestros cerebros puedan aprender las mejores prácticas y tecnologías del mundo", aunque concede que "el problema viene dado por la falta de oportunidades estables para el regreso de este capital humano".

Quintero, por su parte, subraya que también hay "profesionales de otras nacionalidades que vienen para desarrollar su carrera" en ámbitos como la oncología, "en el que España es un referente". Roncales tira de patriotismo: "Como españoles, deberíamos apostar por nuestro país". "Yo he podido llevarme la empresa a Boston, pero quiero criar a mis hijas aquí y dejarles un país más próspero", concluye.