Sir Edward Burne-Jones (1833‒98) - Album of Illustrated Letters from Burne-Jones to Mrs Gaskell, 1893–8 - Have such a heap of books by me
Burne-Jones se autorretrata convaleciendo de una gripe © Ashmolean Museum, University of Oxford

"Suponiendo que nunca nos veamos de nuevo —tendrás valor, ¿verdad?—, hemos tenido seis años de la más hermosa de las amistades. Seis largos años sin un fallo, sin una sola cosa de la que arrepentirnos". Unas semanas antes de morir, poco antes de cumplir 65 años y tras una gripe mal curada que terminó causando un ataque cardíaco, el pintor Edward Burne-Jones (1833-1898) escribió unas líneas en las que parece presentir una despedida. La destinataria de la carta era el gran amor de su vida, Helen Mary May Gaskell (1853–1940). Fue una relación tan apasionada como platónica.

Uno de los más dotados y frágiles artistas de la Hermandad Prerrafaelita, el movimiento esteticista, soñador y de vanguardia que sacudió el arte británico a mediados del siglo XIX, Burne-Jones y conoció a Gaskell en 1892. Mantuvieron una relación platónica pero inflamada por la pasión y la dependencia: llegaron a intercambiar hasta cinco cartas diarias.

Estigma social

Ella estaba casada con un militar y él, que había enviudado al morir su esposa, la también artista  Georgiana Georgie MacDonald (1840–1920), arrastraba el estigma del escándalo social que despertó entre los mojigatos su relación con la modelo de origen griego y musa prerrafaelita Maria Zambaco (1843-1914), que intentó suicidarse lanzándose a un canal cuando él cortó la relación.

La crítica ninguneó a Burne-Jones. Decían que sus mujeres eran 'exageradas' hasta la 'deformación' El marco de peligro era mayor si se considera que el pintor fue ninguneado por la crítica y los sectores más conservadores de la rancia sociedad victoriana británica, que no aceptaban las maneras radicales con que el artista cambiaba la tradicional acuarela inglesa por fantásticas visiones de sirenas de ojos grandes, caballeros de facciones suaves y diosas de cuerpos alargados exhibiendo colores demasiado atrevidos y adoptando posturas "exageradas" hasta la "deformación".

287.000 euros

En la amistad con May Gaskell y sus hijas Daphne y Amy, Burne-Jones, que era un mujeriego empedernido y en busca de un ideal femenino tan evanescente como las protagonistas de sus cuadros artúricos, clasicistas y de belleza etérea, encontró un refugio para la fantasía y el amor puro. La correspondencia, ilustrada con bocetos y dibujos, acaba de ser comprada por el Museo Ashmolean de la Universidad de Oxford, que ha pagado 200.000 libras esterlinas (unos 287.000 euros) por la colección—parte del precio ha sido aportada por subvenciones públicas—.

Has llegado al pozo de soledad que hay en mí Las 200 cartas escritas e ilustradas por el artista, a veces con tono humorístico y otras de desgarrada dependencia ("has llegado al pozo de soledad que hay en mí"), están encuadernadas en dos álbumes y pertenecían a la tataranieta de Gaskell, Josceline Dimbleby, que las descubrió entre las posesiones familiares y escribió en dos libros que sacaron a relucir el amor prohibidoA Profound Secret (Un profundo secreto, 2004) y May and Amy (2006).

Nunca retrató a 'May'

Burne-Jones también creó un poderoso influjo sobre la más joven de las hijas de May, Amy Gaskell, una mujer de vida desgraciada que se suicidó a los 36 años tras un matrimonio corto en infeliz. El prerrafaelita la retrató en 1893 en un tono profundamente melancólico y le regaló el cuadro. El artista llevó a lienzo a las mujeres de su vida —su esposa, Maria Zambaco...— pero nunca a May Gaskell.

Parte de la correspondencia secreta entre los amantes platónicos se expone en Great British Drawings (Grandes dibujos británicos), una amplia antología de un centenar de obras gráficas de entre los siglos XVI y XXI. En la exposición, que está en cartel hasta el 31 de agosto, hay dibujos y acuarelas de, entre otros, por Turner, Rossetti, Millais, Hockney, Gainsborough, Ravillious...