Javier Barbero, la mano izquierda de Carmena: "Queremos una Policía preventiva, que cuide"

  • Sus prioridades son dar cobertura sanitaria a las personas sin papeles y actuar en áreas como el poblado de El Gallinero y la Cañada Real.
  • Arropó a Guillermo Zapata cuando el exconcejal de Cultura comunicó su dimisión: "Hay que diferenciar las conductas de las personas".
  • Se licenció en Psicología y fue fraile, pero abandonó la orden | Es experto en bioética y cuidados paliativos | Ha trabajado en La Paz hasta su toma de posesión.
Javier Barbero, concejal de Seguridad, Salud y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid por Ahora Madrid, durante su visita a la redacción de 20minutos.
Javier Barbero, concejal de Seguridad, Salud y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid por Ahora Madrid, durante su visita a la redacción de 20minutos.
JORGE PARÍS

Javier Barbero define el proyecto de Ahora Madrid como una especie de bálsamo para los vecinos de la capital. Después de 25 años de gobiernos del PP, el nuevo concejal de Seguridad, Salud y Emergencias pone en el centro de sus prioridades a los contribuyentes. La ley, dice, es un medio al servicio de la gente; las personas son "un fin en sí mismo".

Este psicólogo clínico burgalés de 53 años es la mano izquierda de Manuela Carmena, el moderador que habla despacio, pone la pausa e invita a la reflexión. Su tesis, por ejemplo, versa sobre el trabajo en equipo. "Me gusta acercarme a la realidad desde una perspectiva poliédrica, ver los problemas y plantear escenarios con sus consecuencias", adelanta. Ese es el motivo de que haya preferido cultivar su vida profesional antes de sacarse el doctorado, cosa que no ha ocurrido hasta este año: "¡No entiendo cómo se puede ser doctor a los 24 años!".

Su trayectoria está vinculada a la intervención social. Se ordenó fraile con los Camilos, a los que considera sus "hermanos" y debe su formación moral, pero abandonó ese camino y terminó casándose en una ceremonia en la que participó la propia Carmena.

Formó parte del equipo fundador de la primera Casa de Acogida para Enfermos de Sida de Cáritas y coordinó un equipo interdisciplinar en Barcelona. "Yo era religioso, pero defendía el uso del preservativo para evitar la transmisión del VIH. Los que no lo hacían era porque no habían estado con un enfermo de sida en sus últimas horas de vida", advierte.

La experiencia del dolor y el acompañamiento de enfermos terminales y sus familiares le llevó durante varios meses a Guatemala, donde trabajó junto a profesionales locales en un plan para víctimas de desapariciones forzosas. "Cuando alguien te cuenta que los militares llegaron a su casa, violaron a sus hijas y ejecutaron a su familia, piensas cómo la gente es capaz de recuperarse".

Está especializado en bioética y cuidados paliativos. Hasta su elección como concejal ejercía como psicólogo clínico en el Servicio de Hematología del Hospital La Paz, donde tomó contacto con la marea blanca por la sanidad pública. En paralelo, participó en el Movimiento por la Democracia, Ganemos (hoy integrado en Ahora Madrid) y en el Círculo de Sanidad de Podemos.

Además, ha formado parte de la comunidad del Patio Maravillas. Su compromiso con el centro social le llevó a actuar de mediador con los antidisturbios cada vez que los agentes se personaban para desalojarlo. "En una ocasión le expliqué al mando que nuestros hijos necesitaban espacios de convivencia y diálogo y que este espacio no podía ser la calle. Le dije que los dos queríamos resolver aquello sin que hubiese problemas. Al final de la conversación, nos dimos la mano y no pasó nada", recuerda.

Convenció a Carmena

Javier Barbero

Javier Barbero fue un fichaje personal de la alcaldesa. Ambos se conocieron en Madrid a finales de los años 80, cuando ella era juez de vigilancia penitenciaria y él trabajaba con toxicómanos en los barrios más deprimidos de los distritos de Vallecas o Tetuán.

"Le pedí a Manuela que sacase de prisión al padre y a la novia de Juan Carlos 'el Benitín', un chico que acaba de fallecer en el hospital penitenciario de Aluche, situado donde hoy está el Centro de Internamiento de Extranjeros. Ella dio las órdenes necesarias y yo pude acompañarles en su dolor", recuerda.

La amistad que ambos forjaron a continuación fue decisiva para que Carmena se presentase a las elecciones: "Se lo pedí en nombre de Ganemos porque ponía la mano en el fuego por ella y por su compromiso con la gente. No fui la única persona que intentó convencerla varias veces. Finalmente, aceptó".

La confianza entre ambos quedó patente cuando fue elegido para acompañar a Guillermo Zapata cuando el ya exconcejal de Cultura dejó su cargo por la polémica de los tuits. "Le acompañé para darle un respaldo ético. Creo que hay que diferenciar las conductas de las personas. La suya no fue adecuada, pero eso no le inhabilita".

Sanidad para todos

Entre las primeras tareas del nuevo concejal está reunirse con el colectivo Yo Sí Sanidad Universal, que reúne a profesionales objetores, para visibilizar el problema de la exclusión sanitaria de los ciudadanos sin papeles, decretada por el Gobierno central. "Ellos conocen el problema muy bien. No crearemos una red paralela de beneficencia, pero la ley se puede adaptar. Ya se ha hecho en otras comunidades. El Ayuntamiento va a ponerse al frente y a visibilizar su situación", aclara.

También quiere visitar el poblado chabolista de El Gallinero y la Cañada Real para actuar de forma transversal con las áreas de Urbanismo y Servicios Sociales: "Estas personas también son vecinas y tenemos que estar con ellas. Algo vamos a hacer, pero solo llevo cinco días en la concejalía". Entre los modelos de intervención a imitar está el de la 'parroquia roja' de Entrevías, la San Carlos Borromeo, que su amigo Javier Baeza ha convertido en "un ejemplo" de conciliación entre comunidades.

Ruido y botellón

En la Policía Municipal, que estará bajo su mando, asegura haber encontrado "diálogo". Y será fundamental, porque Ahora Madrid se propone que el papel del cuerpo en los desahucios —donde también interviene la Policía Nacional—cambie: "No es justificable detener a alguien por una protesta pacífica en un desahucio. Hay cosas que no son tolerables y los mínimos no son negociables, pero nuestro esquema es el de una Policía preventiva, que cuide".

Insiste en conversar con los mandos, cuya preocupación se centra en tener "órdenes claras". "Cuando estas existen, hay menos margen para la arbitrariedad", concede Barbero. Esta máxima también se aplica al botellón y a las críticas del Defensor del Pueblo por las multas impuestas a jóvenes donde no se acreditaba que la sustancia consumida fuese alcohol. ¿Se puede llegar a alternativas 'imaginativas' como retirar el alcohol, obligar a recoger los desperdicios o desalojar la zona sin altercados? "Se puede, pero no es lo mismo unos chavales con una litrona que 700 personas, muchos, borrachos ya, en un parque", señala.

La solución, en cualquier caso, debe ser "transversal", en su opinión. Lo mismo ocurre con el ocio nocturno y las denuncias por ruido en el centro de la ciudad, sometida a la presión de jóvenes y turistas. "Se revisarán las ordenanzas, por supuesto, pero esto también tiene que ver con el modelo turístico. Lo que está claro es que hay que compaginar el derecho al ocio con el de descanso", concluye.

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