Vetusta Morla
Los componentes de Vetusta Morla. ARCHIVO

Vetusta Morla afrontarán el próximo sábado 23 de mayo una de las citas más relevantes de su trayectoria, pues actuarán por primera vez en un 'concierto propio' en el Palacio de los Deportes de Madrid, con las 15.000 entradas vendidas desde hace semanas (de hecho, repetirán el 21 de noviembre como fin de su gira La Deriva).

Los pasos que hemos ido dando nos ha gustado hacerlo de forma natural cuando hemos sentido que era el momento"Ha sido una jugada de órdago, ha sido un vamos a ver qué pasa y a ponernos a prueba. Siempre habíamos buscado los aforos por debajo de las posibilidades que sabíamos que teníamos. Nunca nos habíamos puesto a prueba para comprobar hasta donde podíamos llegar. Ahora sí lo hacemos", confiesa el guitarrista Juanma Latorre.

En esta línea, ha adelantado que en este concierto, enmarcado dentro de su actual gira por grandes recintos, ofrecerán un "show grande, una velada de estas a las que todos hemos ido como fans y te acuerdas del concierto de tal año en el Palacio de Deportes".

Además, admite que han tardado en decidir probar suerte con un gran recinto en Madrid porque "el crecimiento del público del grupo probablemente haya sido más rápido" de lo que han podido "asimilar" sus "mentes".

"Los pasos que hemos ido dando nos ha gustado hacerlo de forma natural cuando hemos sentido que era el momento", apostilla, para después apuntar que se encuentran "más a gusto en cinco Rivieras (sala madrileña con 2.000 personas de aforo) que en un Palacio". "Pero ahora sí nos apetecía", añade.

"En un pabellón, montas un circo"

Tras confesar también que sienten "un poquito de vértigo" por la responsabilidad de este concierto, agrega que los asistentes podrán ver una faceta diferente de Vetusta Morla: "En un Palacio de Deportes no puedes hacer el mismo show que en La Riviera. En un pabellón montas un circo, es lo que la gente espera".

Así las cosas, ha adelantado que el concierto del Palacio de los Deportes "será especial" porque se lo han tomado "como un proyecto en sí mismo". "Por cuestiones de infraestructura podemos gastar más en ello. Es un espectáculo con el repertorio más compacto que hemos hecho nunca y al mismo tiempo el más largo", señala.

"Hemos logrado darle una unidad a todo el repertorio. Ya no es una presentación de La Deriva, aquí hemos planteado un repertorio global con canciones de todas nuestras etapas. Incluso hemos recuperado unas cuantas que últimamente no tocábamos y a todas las hemos tratado como un conjunto", explica.

Ahora que reciben galardones una semana sí y otra también (siete en la última edición de los Premios de la Música Independiente) y venden miles de entradas, Latorre no puede evitar cierto orgullo al recordar los inicios del grupo allá por 1998, al tiempo que asegura que no se sienten precursores de ningún tipo de tendencia, como muchos apuntan.

"Hemos estado en un sitio adecuado en un momento adecuado y hemos sido partícipes del florecimiento del ecosistema de la música independiente, con un aumento del público y un aumento paralelo de los medios de comunicación y de profesionalización del sector del directo. Señalarnos como cabecillas de esto es una visión es muy reducida", recalca.

Y puede que ahora que el éxito en cifras les sonríe, la clave esté en saber gestionarlo: "El éxito es tener la ocasión de escribir canciones, de convertir lo que es una terapia emocional y una necesidad vital de contar cosas en una herramienta increíble de comunicación de sentimientos e historias. El éxito es trasladar nuestra emoción personal a la gente".