De las 304 personas a las que les suministraron a principios de abril, en Santa Cruz de Tenerife, una partida de vacunas contra la fiebre amarilla en mal estado, solamente una de ellas permanece ingresada en el Hospital Universitario de Canarias.

El único afectado, que fue ingresado el pasado viernes y recibió la vacuna hace diez días, tiene pronóstico reservado y padece hepatitis, según informó la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias en un comunicado.

Varios de los afectados tuvieron náuseas y vomitos, aunque se encuentran bien de salud.

Otras tres personas fueron atendidas en este centro hospitalario tras vacunarse. Presentaban un cuadro de náuseas, vómitos y cefaleas, pero no precisaron ser ingresadas y se encuentran en buen estado de salud.

Stop al lote

Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha decidido paralizar el lote a la espera de que se confirme que las personas fueron efectivamente afectadas por las vacunas.

En cualquier caso, estamos vacunando con otro lote, que nadie tenga miedo de nada; esa vacuna no la vamos a administrar en ningún caso hasta que tengamos resultados definitivos", aunque parece que "no va más allá de un hecho puntual" de efectos secundarios, declaró  el director general de Salud Pública, Manuel Oñorbe.

Enfermo político

De los 304 afectados, sólo cinco de ellos tuvieron sufrieron malestares. Entre ellos figura el líder de Unió Democrática de Catalunya, Josep Antoni Duran i Lleida, quien se vacunó en Tenerife y comunicó que tenía dolores de cabeza, pero no ha tenido problemas para intervenir, como tenía previsto, en el Comité de Gobierno de UDC, celebrado en Barcelona.