La segunda caja negra del avión de Germanwings siniestrado en los Alpes con 150 personas a bordo ha sido hallada este jueves, según ha informado el fiscal de Marsella y encargado de la investigaicón, Brice Robin. Según la Fiscalía, la caja "podrá ser estudiada" pese a que se encuentra bastante dañada.

La segunda caja negra deberá completar los datos obtenidos de la primera

Esta segunda caja negra, que contiene el registro de los parámetros de vuelo del avión, fue encontrada por los gendarmes que desde hace diez días trabajan en el lugar del accidente donde murieron los 150 ocupantes del vuelo que unía Barcelona con Düsseldorf.

Brice Robin explicó en rueda de prensa que la segunda caja negra, que fue encontrada diez días después del accidente, se encontraba enterrada en el suelo. "Hubo que excavar para sacarla. Parece que estuvo expuesta al fuego porque está totalmente ennegrecida", señaló el fiscal.

Robin indicó que la caja será enviada esta misma noche a París para que sea analizada por los expertos de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA).  Sus datos serán "un complemento indispensable a la comprensión de lo que sucedió en los últimos minutos de ese vuelo", agregó el fiscal.

La segunda caja negra deberá completar los datos obtenidos de la primera, encontrada el día mismo del siniestro, y que contiene las grabaciones registradas en la cabina del avión. De las mismas se desprende, según indicó el fiscal de Marsella, Brice Robin, que el copiloto, Andreas Lubitz, se encerró en la cabina de pilotaje cuando el comandante se ausentó para ir al baño y puso el avión en descenso hasta que se estrelló en el macizo de los "Trois Évêches". El fiscal indicó que todo apunta a que Lubitz lo hizo de forma voluntaria.

El estudio de la segunda caja negra, que recaerá en los expertos de la Oficina de Investigación y Análisis (BEA), permitirá corroborar la versión de los hechos que se desprende de la primera. Desde el día mismo del accidente, la búsqueda de la segunda caja era una de las prioridades de los investigadores, pero la violencia del accidente del avión, que se estrelló contra la roca a 700 kilómetros por hora, la mantuvo muy escondida entre los restos de fuselaje.

Por otra parte, el fiscal ha informado de la recolección de 150 muestras de ADN del lugar del siniestro.