El matrimonio, sea religioso o civil, ya no es la única forma de unión legal de una pareja en España. Y aunque siga siendo la mayoritaria, cada vez más andaluces optan por convertirse en parejas de hecho en vez de en cónyuges.

Así lo demuestran las cifras, porque el número de inscripciones en el Registro de Parejas de Hecho de Andalucía no para de crecer. En 2006, 3.209 parejas decidieron inscribirse en el registro, el doble que en 2005 (1.419 uniones). Y seis veces más que en 2004, cuando sólo 500 parejas prefirieron esta opción.

La tendencia en 2007 es al alza. Sólo en los tres primeros meses de este año se habían inscrito en el Registro 953 parejas.

Detrás de esta decisión, según María Pérez –socia del despacho Zarraluqui de abogados de familia en Sevilla– está «la rebeldía» o la pérdida de fe en el matrimonio como institución. «Estas parejas son de una generación que ha visto el fracaso de los matrimonios de sus padres, el de otros familiares…».

Más vale prevenir

Eso sí, advierte María Pérez: «La pareja de hecho puede acabar con los mismos problemas de un matrimonio y ninguna de las ventajas de estar soltero». Según esta abogada, lo mejor para evitar futuras discrepancias es pactar de antemano temas tan importantes como el reparto de bienes, las cargas familiares o las aportaciones económicas.

Cádiz encabeza las provincias con más parejas de hecho registradas, con 947 en 2006. Le sigue Sevilla, con 729, Málaga, 485 y Granada, 319. Almería (214), Huelva (183) y Jaén (131) son las provincias andaluzas donde menos ha proliferado esta forma de unión.

Ventajas legales

Matrimonio y pareja de hecho ¿Iguales ante la ley?: La ley andaluza equipara las parejas de hecho y los matrimonios en asuntos que son de competencia autonómica (salud, educación, ayudas de la Junta…). Pero el Estado no lo hace en sus competencias: pensiones, herencias, declaración de la renta...

¿Y los hijos?: Siempre tienen los mismos derechos, con independencia de la situación legal de los padres.

¿En caso de ruptura?: Si no se ha firmado antes un pacto que especifique las condiciones de separación, la pareja se disuelve sin ningún derecho económico para ninguno de los dos.