Cómo reducir la huella ecológica en el hogar: consejos para generar menos residuos

  • Al comprar, hay que huir de los envases monodosis o con exceso de envoltorio.
  • Los envases duraderos y de vidrio tienen un ciclo de vida bastante largo.
  • Mejor productos de calidad, con larga vida útil: más tardará en ser basura.
  • El intercambio vale para productos que no usamos pero están en buen estado.
Olaia y Aitor conviven durante diez días en un apartamento instalado en la céntrica plaza de Gipuzkoa de San Sebastián, en una campaña divulgativa de la Mancomunidad de San Marcos para fomentar el reciclaje y la separación de residuos entre los ciudadanos.
Olaia y Aitor conviven durante diez días en un apartamento instalado en la céntrica plaza de Gipuzkoa de San Sebastián, en una campaña divulgativa de la Mancomunidad de San Marcos para fomentar el reciclaje y la separación de residuos entre los ciudadanos.
Javier Etxezarreta / EFE

La huella ecológica es un indicador del impacto ambiental generado por el ser humano sobre los recursos existentes en el planeta. El objetivo fundamental de calcular las huellas ecológicas consiste en evaluar el impacto sobre el planeta de un determinado modo o forma de vida y, compararlo con la biocapacidad del planeta. Es, pues, un indicador clave para la sostenibilidad.

Contribuir a reducir la huella ecológica está en nuestra mano y puede empezar por algo tan simple como reducir la cantidad de residuos que generamos en nustra vivienda. Entre las cosas que podemos hacer se encuentra disminuir y tratar convenientemente los residuos y no despilfarrar energía ni agua.

En Vivienda Saludable nos dan una serie de consejos para reducir la huella ecológica de neutra casa en lo que tiene que ver con una rutina diaria de todos nosotros, la generación de residuos. Se trata de reducir la cantidad de residuos que generamos mediante, por ejemplo, la prolongación de la vida útil de nuestros objetos cotidianos.

Compra responsable

Es la base. Hay que intentar adquirir sólo aquéllos productos que realmente necesitamos, huyendo de los envases monodosis o con exceso de envoltorio que no nos aportan nada más que desechos. Para ello una buena opción es consumir productos frescos, ya que se ahorra tanto en el envoltorio como en transporte (si son locales, mejor aún). Y encima son más saludables. No te olvides aquí de que un buen hábito está en reutilizar las bolsas y si puedes evitar que sean de plástico mejor que mejor, uno de los elementos más contaminantes y que más tarda en desaparecer.

Productos de calidad, con una larga vida útil

Más vale uno bueno que varios malos. Cuanto más tiempo puedas usarlo y más vida útil tenga un producto, más tardará en convertirse en basura. Por eso, ni qué decir tiene que además de decantarnos por productos de calidad, debemos tratarlos con cariño para que tarden más tiempo en acabar en el contenedor.

Envases duraderos

Si no se nos rompen, los envases duraderos y las botellas de vidrio tienen un ciclo de vida bastante largo.

Aparatos eléctricos

Intenta que un técnico te los repare antes de darlos por perdidos. A veces la reparación es posible y nos precipitamos deshaciéndonos de ellos. Y si ya definitivamente no tienen arreglo, ten en cuenta que en muchos de los establecimientos donde los venden, también reciben los antiguos ya que algunos de sus componentes pueden tener una nueva vida. Y si no, siempre te queda el punto limpio de tu localidad para llevarlos.

Intercambio de productos

Muchas veces ya no los usamos, pero están en buen estado y a alguien les pueden servir. Esto podemos hacerlo incluso a nivel familiar o de amigos. Quizá a ti ese pantalón ya no te gusta, pero a tu amiga le encantará.

Compostaje casero

Casi la mitad de nuestros residuos del hogar son materia orgánica, por ello es posible convertirlos en abono para las plantas.

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