El PSdeG, y especialmente su secretario general, Emilio Pérez Touriño, ha insistido durante la campaña que termina mañana viernes 25 en reclamar un esfuerzo de la militancia y el electorado, a quienes ha pedido "sudar la camiseta" para obtener un "voto masivo" que traslade a los municipios el cambio experimentado en la Xunta hace dos años.

Desde la Galicia interior, en O Carballiño, al cierre de campaña en la costa, el próximo viernes en Vigo, el también jefe del Ejecutivo gallego ha recorrido la Comunidad con un mitin diario y casi siempre un acto sectorial cada mañana, en los que ha reivindicado constantemente el cambio que ha experimentado Galicia desde que gobierna.

La campaña comenzó con una cierta polémica entre el PSOE y los nacionalistas, después de que Pérez Touriño hubiese declinado su participación en un debate televisado en el que sí intervinieron el líder del Bloque, Anxo Quintana, y del PP, Alberto Núñez Feijóo.

Pérez Touriño negó la existencia de roces entre los miembros de Gobierno, aunque sí apuntó que ambos dirigentes políticos hicieron en el debate "méritos" para las autonómicas, todavía "lejos", ha recordado el líder socialista.

Su campaña, a unas 36 horas del final,no ha sido tan abiertamente crítica con los populares como en otras citas electorales

Otra polémica suscitada al comienzo de campaña fue la aplicación de un "código ético" por la Xunta para evitar inauguraciones en periodo electoral.

Pese a ese compromiso del Gobierno bipartito, los nacionalistas reprocharon al PSOE apropiarse de obras, concretamente de la puesta en servicio de un tramo de la autovía del Cantábrico.

En todo caso, durante estos días, Pérez Touriño apenas ha hecho referencias a sus socios, aunque sí ha presentado a su partido como garantía "galleguista" y máximo defensor de la identidad de Galicia. No obstante, el pasado lunes, en Pontevedra, donde gobierna el Bloque con el apoyo del PSOE, fue contundente al referirse a sus socios.

"No se puede estar en misa y repicando" o "en manifestación y gobernando", le espetó al BNG, frase suscrita por el alcalde de Santiago y candidato a la reelección en el mitin central en la ciudad, donde el nacionalista Néstor Rego fue especialmente crítico con los socialistas en los días de campaña.

El secretario general del PSdeG insiste en cada acto en que en los comicios del próximo domingo hay que elegir entre gobiernos locales "de derechos" y "de derechas" y en que mientras el PSOE "cumple", y cita obras hechas durante su gestión, el PP "le da mucho al pico y poco a la pala".

También ha replicado a las palabras del presidente del PP, Mariano Rajoy, y a sus promesas sobre infraestructuras, ante lo que dijo que el líder popular o bien toma a los gallegos "por tontos" o piensa que la campaña electoral es una "tómbola" o una "especie de bonoloto".

En Vigo, que el propio Pérez Touriño consideró un referente para su partido, comparó el potencial económico y cultural de la ciudad con un coche de Fórmula 1 que precisa de un buen piloto, el candidato socialista Abel Caballero , "nuestro Fernando Alonso ".

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, acompañó a Pérez Touriño en un acto en el que quiso señalar que le molesta el tópico de que nunca se sabe si un gallego baja o sube una escalera.

"Los gallegos saben muy bien si suben o bajan" porque en las pasadas elecciones autonómicas, "decidieron subir y no bajar, ir y no volver, y hoy saben que acertaron".

Otro miembro del Gobierno central, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega , ha estado en Lugo y A Coruña, donde también lanzó el mismo mensaje de que percibe en Galicia la misma "ilusión" que cuando los gallegos pusieron fin al "inmovilismo" y demostraron que el PP no era el "dueño" de la comunidad.

El presidente de la Xunta también ha insistido durante la campaña en sus medidas "estrella" como la ley de protección del litoral, y citó en algunas ocasiones a los alcaldes "promotores" del PP, partido al que acusa de abogar por un urbanismo "para cuatro".

Pero, en todo caso, su campaña, a unas 36 horas del final,no ha sido tan abiertamente crítica con los populares como en otras citas electorales, ya que ha dejado entrever un papel más institucional, al mostrar promesas o realizaciones del Gobierno gallego más que intentar una censura a los adversarios, que despacha como "puro pasado" o anclados en "el túnel del tiempo".