La Policía que investiga la desaparición de Madeleine, la niña inglesa de cuatro años que desapareció la semana pasada en un hotel portugués, insiste en que carece de pruebas suficientes como para llevar a cabo detenciones.

Olegario Sousa, portavoz de las investigaciones, aseguró también que han comprobado numerosos avisos de testigos que dicen haber visto niñas rubias parecidas a Madeleine, pero que en ningún caso dieron resultados positivos.

Durante la tarde de este jueves se señaló en el programa de televisión de Ana Rosa Quintana que la niá podría haber sido vista en un vídeo, según fuentes de la Interpol, extremo que ya ha sido desmentido por la Policía.

Los servicios de seguridad investigan el vídeo, por si pudiera aportar información sobre el paradero de la desaparecida.

Madeleine McCann, que el sábado cumplía 4 años, desapareció el pasado 3 de mayo por la noche cuando dormía en la habitación del hotel junto a sus dos hermanos gemelos de dos años, mientras sus padres cenaban en un restaurante cercano.

La última pista

Dos semanas después de su desaparición, la única pista confirmada es un informático ruso de 22 años, identificado como Sergey Malinka, que fue interrogado y puesto en libertad en la madrugada de hoy mientras era perseguido por una multitud de periodistas que intentaban seguir la "pista rusa" de la desaparición de Madeleine.

El nombre de Malinka había sido filtrado por fuentes policiales a medios lusos, que en algún caso le vincularon con violencia sexual y pederastia, mientras la policía desmentía oficialmente su existencia para luego admitir que le había interrogado sólo como testigo.

La Policía llegó hasta el ruso por la investigación minuciosa en el entorno de Murat

Al igual que Robert Murat, el sospechoso oficial pero no admitido públicamente por las autoridades, el joven ruso declaró a los periodistas que no tenía nada que ver con el caso y que le estaban arruinando la vida.

Los policías llegaron a Malinka por la minuciosa investigación que realizan del entorno de Murat, un británico de 33 años de padre portugués que vive, como el ruso, cerca del hotel donde desapareció la niña, y a quien el informático le hizo una página web.

También como en el caso de Murat, en cuyas propiedades, del tejado al sótano, no ha quedado una piedra sin remover, la casa de Malinka fue registrada y le incautaron efectos personales, entre ellos ordenadores personales.

Ninguna detención tras 72 horas

La falta de detenciones hace dudar de que la pista sea la correcta

Sin embargo, más de 72 horas después de que la aparición de Murat, cuyos negocios y vida sentimental ya han desmenuzado los tabloides británicos y lusos, arrojara la primera luz sobre el caso, la falta de detenciones hace dudar de que la policía tenga algo sólido entre las manos.

Kate y Gerry McCann siguen en el hotel donde desapareció la niña y cuentan con una página web y varios asesores y abogados para gestionar el caso y los millones de euros donados en su país como recompensa por pistas que ayuden a encontrar a la niña.