Un estudio de la organización Adicae Andalucía concluye que las iniciativas de consumo colaborativo gozan de una gran aceptación entre los consumidores, pese a que únicamente un 28 por ciento han participado en alguna actividad de este tipo, por lo que optan por su regulación frente a la prohibición de este tipo de actividades.

En una nota, Adicae ha indicado que el 63 por ciento considera el ahorro económico la principal motivación para recurrir al consumo colaborativo, seguida de motivaciones sociales y de cambio del modelo frente al consumismo.

En el marco del estudio realizado por la asociación abordando la 'Realidad y posibilidades del consumo colaborativo en Andalucía' se ha encuestado a más de 2.000 consumidores andaluces, y de los datos se desprende que existe un "escaso nivel de conocimiento" de la economía colaborativa, toda vez que "casi el 30 por ciento de los encuestados no había oído hablar nunca del consumo o economía colaborativa, y al 48 por ciento le suena pero no sabe definir en qué consiste".

Pese a todo, los ciudadanos apuestan por "regular para propiciar el crecimiento de estas fórmulas", opción apoyada por un 56 por ciento de los encuestados.

Por otra parte, y consultados sobre sus percepciones sobre el consumo colaborativo, un 52 por ciento de los consumidores andaluces lo asocian a formas alternativas de consumir basadas en compartir e intercambiar bienes y servicios al margen de las grandes empresas y utilizando el soporte de las nuevas tecnologías.

Este resultado concuerda con los principales aspectos a los que los andaluces asocian este tipo de iniciativas. Así, un 52 por ciento lo asocia a 'compartir', mientras un 24 por ciento lo vincula al concepto de 'solidaridad, cooperación y ayuda a otros', y un 19 por ciento a 'grupos que se unen para conseguir ventajas'.

De esta forma, las ideas de solidaridad y cooperación entre consumidores se imponen a otras, expresando la conexión del consumo colaborativo con la acción colectiva y cooperativamente solidaria entre los consumidores como forma para cambiar las pautas del consumo tradicional.

En relación con las formas de consumo colaborativo que conocen los consumidores andaluces, destaca el hecho de "compartir medios de transporte por encima del resto, con un 76 por ciento de personas que conocen o han oído hablar de esta fórmula; seguida de los denominados 'bancos de tiempo' (41 por ciento); y el 'turismo colaborativo' (32 por ciento)".

En esta misma línea, un 93 por ciento de los consumidores andaluces consultados consideran la opción de compartir medios de transporte como útil (17 por ciento) o muy útil (76 por ciento). Por su parte, otras iniciativas como el turismo colaborativo, los grupos de consumo de proximidad o los bancos de tiempo obtienen esa misma consideración por parte del 70 por ciento de los andaluces.

Puntos positivos y negativos

En la parte de las barreras al consumo colaborativo la excesiva dependencia de las nuevas tecnologías es señalada por el 47 por ciento como el principal inconveniente, seguida de la desconfianza. En la vertiente positiva, el "acceso a bienes o servicios que de otra manera serían inalcanzables" y "la posibilidad de interactuar con personas de cualquier parte del mundo" son los principales ganchos de la economía compartida. Aunque la motivación económica desplaza a cualquier otra, como demuestra el hecho de que el 63 por ciento de los encuestados prioricen el ahorro económico.

Finalmente, un 76 por ciento de los consumidores encuestados considera el consumo colaborativo como "un sistema recomendable para compartir y colaborar", expresando que "no sólo no existe rechazo social a estas iniciativas, sino que son entendidas como algo más que una alternativa de consumo, al valorarse como forma de compartir, colaborar o cooperar".

Las principales conclusiones que pueden extraerse de este análisis son el hecho de que "es patente el escaso nivel de conocimiento e información precisa de los consumidores andaluces sobre la economía colaborativa como alternativa real a la economía de mercado más tradicional", aunque reconoce que "existe una razonable penetración conceptual del fenómeno en la sociedad andaluza, aunque sólo sea por referencias, en la que el concepto 'compartir' es predominante".

Apunta que, por otra parte, "destacan los sectores de la movilidad compartida y del turismo en la difusión del fenómeno, si bien subyace la cuestión de si es la extensión e implantación de plataformas en ambas iniciativas o los conflictos los motores de esa creciente penetración del concepto 'consumo colaborativo'".

Adicae considera que "resulta evidente que los aspectos materiales —acceder a bienes y servicios con menor gasto— se constituye en el principal incentivo y estímulo para los consumidores a la hora de acercarse a la economía colaborativa, aunque otras motivaciones de carácter social y medioambiental tienen también un peso relativo a considerar".

Por último, Adicae ha comprobado la opinión mayoritaria de que "en modo alguno deben prohibirse estas iniciativas alternativas, sino que, por el contrario, han de regularse para propiciar su crecimiento, opinión que colisiona no sólo con los intereses de los lobbies empresariales sino también con los planteamientos de las autoridades europeas y las propias de defensa de la competencia en nuestro país, que apuestan por una mínima intervención o incluso por una desregulación generalizada de los sectores afectados como contrapartida".

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