La lucha contra la corrupción, la recuperación de valores, la unidad de España y el recuerdo de las personas que sufren la crisis económica han centrado este martes las intervenciones dirigidas al Apóstol Santiago durante el acto en conmemoración de la Traslación de sus restos que, como cada 30 de diciembre, ha acogido la Catedral compostelana.

Como es tradicional, autoridades civiles, militares y eclesiásticas se han dado cita en Santiago para conmemorar la Traslación de los restos del Apóstol, en un acto en el que ha actuado como delegado regio el alcalde compostelano, Agustín Hernández.

El acto, presidido por el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, ha dado comienzo poco después de las 11.30 horas, cuando las autoridades eclesiásticas han entrado a la Catedral por la puerta de Azabachería al mismo tiempo que desde el Pazo de Raxoi se iniciaba la comitiva de autoridades civiles, entre las que se encontraban el delegado del Gobierno, Santiago Villanueva, y el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda.

Durante la Misa cantada, en la que ha habido continuas referencias a los peregrinos, Agustín Hernández ha pronunciado la ofrenda al Apóstol en nombre del rey de España, Felipe VI, un discurso en el que han tenido cabida cuestiones como la corrupción, la violencia de género, la lucha contra la crisis económica o la unidad de España.

Luchar contra la corrupción

En concreto, Hernández ha solicitado en su alocución al Apóstol Santiago que "acompañe" a la sociedad en "la tarea de luchar sin límites contra la corrupción", para "tratar de erradicarla definitivamente de la vida política y social".

Además, ha hecho referencia a la crisis económica, recordando que en los últimos años la sociedad española "ha pasado por momentos llenos de adversidades y sacrificios", tanto en el plano económico como en el social, tras lo que comienza a "vislumbrar una luz de esperanza".

Para los que, como él, tienen "la obligación y la responsabilidad de gobernar", Hernández ha pedido la "prudencia" y "sensibilidad" necesarias para "atender antes a quien más lo necesita" y ha hecho hincapié en la necesidad de trabajar para "encontrar el remedio adecuado" a lacras como la violencia de género, el terrorismo o la propagación de enfermedades mortales.

Finalmente, ha pedido al Apóstol la recuperación de valores y ayuda para que la sociedad española pueda "avanzar" y "reforzar su unidad y sus objetivos de convivencia", con la idea de "seguir actuando con el mismo espíritu de entendimiento, de colaboración y de integración que, con aprecio y respeto por las diferencias, ha permitido gozar de la estabilidad y del progreso de las últimas décadas".

Retomar el cristianismo

Por su parte, el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, ha destacado en su homilía la necesidad de retomar los "fundamentos del cristianismo" y de la fe para "transformar los valores débiles" de la cultura actual y "erradicar" de la sociedad "todo egoísmo" y "toda corrupción".

"No ignoramos muchos de los aspectos positivos de la cultura actual, pero notamos que no se percibe frecuentemente la referencia a Dios en aspectos diarios de la vida o en propuestas que no tienen en consideración la dignidad de la persona humana en el ámbito cultural, político, económico o religioso", ha apuntado Julián Barrio, al tiempo que ha pedido "sacar de nuevo a la luz la prioridad de Dios".

Para el arzobispo compostelano, la fe cristiana "sólo podrá ser vivida y operante" en el ser humano en la medida en que se erradique de la sociedad "todo egoísmo, toda corrupción como actitud de quienes están dispuestos a cualquier cosa para enriquecerse, toda ambición propia y toda comodidad irresponsable".

Por ello, Julián Barrio ha pedido la intercesión del Apóstol para guiar a la sociedad actual y a tenido un especial recuerdo para las "personas y familias que están padeciendo las consecuencias de la crisis económica".

TRASLACIÓN

La ceremonia de Traslación se celebra cada día 30 de diciembre en recuerdo del traslado de los resto de Apóstol Santiago desde el puerto de jaffa (Jerusalén) hasta las costas gallegas, en donde fueron desembarcados en el puerto de Iria Flavia (Padrón).

Según la tradición, la Reina Lupa, soberana de las tierras, envió tropas en persecución de la comitiva apostólica, que fue salvada por un milagro que ahogó a los perseguidores en las aguas del río Tambre.

La Reina Lupa quedó asombrada por este hecho y ofreció su ayuda a los discípulos para que pudiesen soterrar los restos del Apóstol, que fueron trasladado por un carro tirado por bueyes que, al azar, buscaron el lugar para el reposo del hijo de Zebedeo.

Tras detenerse, según la leyenda, en la fuente de la actual calle del Franco, los bueyes continuaron su camino hasta quedar inmóviles en el lugar que, desde entonces, se denomina Libredón, en donde es enterrado y pasa al olvido hasta su posterior descubrimiento en 813 por un ermita.

El Rey Alfonso VI realizó en 1109 la primera ofrenda de Traslación, entregando una docena de talentos de oro y otra de marcos de plata.

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