El índice de precios de consumo (IPC) acumula ya un semestre en tasas negativas, después de que en diciembre haya vuelto a bajar en tasa anual, el -1,1%, debido sobre todo a la caída del precio del barril de petrólo y al abaratamiento de los carburantes (gasoil y gasolina), según el indicador adelantado publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Los precios caen respecto a noviembre, algo que no pasaba en los últimos cinco añosDe confirmarse este dato el próximo 15 de enero, el descenso de los precios registrado en diciembre sería el mayor desde julio de 2009 (cuando cayó el -1,4%) y supondría un empeoramiento de siete décimas porcentuales respecto a noviembre. La caída interanual de los precios se ha agudizado respecto a la registrada desde el pasado mes julio (-0,3%), que ha continuado en agosto (-0,5%), septiembre (-0,2%), octubre (-0,1%) y noviembre (-0,4%).

IPC adelantado de diciembre de 2014 (Fuente: INE).

Por su parte, en tasa mensual los precios cayeron el -0,6% respecto a noviembre, un comportamiento que rompe con lo registrado en los últimos cinco años, ya que hasta ahora se mantuvieron siempre en positivo en un mes especialmente fuerte en el consumo (Navidad, puente de la Constitución...).

Tras casi cuatro años holgadamente en positivo, desde septiembre de 2013 la inflación se ha mantenido en torno al cero, situándose en negativo en octubre del año pasado (0,1%) por primera vez desde 2009.

Después de esta tasa negativa, los precios crecieron durante cuatro meses para volver a caer en marzo pasado (0,1%) y continuaron después otra racha alcista hasta que en julio comenzaron a caer de nuevo.

"Beneficiará a la economía"

A pesar de que desde hace más de un año se ha instalado el debate tanto en España como en Europa acerca de una posible entrada en una situación de deflación económica, los analistas y economistas consultados por este diario sostienen que éste no será un riesgo al menos para el caso español, debido a que no se cumplen algunas de las condiciones necesarias para hablar de una espiral deflacionaria.

Caída de precios, pero no general. Y es que para que exista una deflación no solo tiene que registrarse una caída de varios meses en el IPC, sino una caída "general" de los precios. Y en España los índices están cayendo casi exclusivamente lastrados por el desplome de los hidrocarburos y los carburantes. Algo que "es positivo porque impulsará tanto la oferta como la demanda en la economía española", según explica José Domingo Roselló, director del Boletín de Inflación y Análisis Macroeconómico (BIAM) elaborado por el Instituto Flores de Lemus.

España, consumidora neta de energía. En opinión de este investigador, "el conjunto de la demanda en España se está acelerando", y los descensos sólo se están registrando asociados al factor energético. "Como no producimos energía, sino que sobre todo la consumimos, esta bajada beneficiará en su conjunto a la economía", subraya. Los beneficios para el consumidor se concretarán en precios más bajos en transporte, billetes de avión, menores subidas o congelaciones de precios públicos...

¿A quién afectará este IPC de diciembre?

Tal como señalan analistas consultados por 20minutos, la gran mayoría de los ciudadanos (en tanto que consumidores o productores) se beneficiarán de una bajada de los hidrocarburos. Esperan además que el dato del IPC de diciembre no tenga una especial incidencia respecto a precios regulados, tarifas, contratos, etc.

Una economía "desindexizada". Hace apenas un año, el Ministerio de Economía aprobó la Ley de Desindexación de la economía. En esencia, se dio luz verde a una desvinculación entre los índices generales y los precios y tarifas públicas. "Los aumentos de precios deberán estar justificados exclusivamente por la evolución de los costes del servicio", señalaron entonces desde Economía. Es decir, por ejemplo, una tarifa de transporte debería estar vinculada a la evolución de los costes (sueldos, gasolina...), y no al IPC.

Las pensiones, limitadas y en noviembre. Las pensiones en España se revalorizaban históricamente a partir de los datos de IPC de noviembre. Desde la aprobación de la reforma del sistema de pensiones se han establecido límites a posibles incrementos: Un techo del IPC más un 0,5% en los años de bonanza, y un mínimo del 0,25% en los años de caída. Este ha sido, precisamente, el criterio aplicado para este año. Como la evolución de los precios ha sido negativa en 2014 (un -1,1% aún por confirmar), se aplicará una revalorización del 0,25% para las pensiones. Sumados ambos efectos combinados, los pensionistas ganarían casi 1,5 puntos porcentuales de poder adquisitivo el año que viene.

Otros contratos, "resistentes" a las bajadas: En teoría, todos aquellos contratos y convenios vinculados al IPC anual se verían afectados por esta caída de los precios. Sin embargo, tal como explica José Domingo Roselló, "estas rentas suelen ser más resistentes a las bajadas y es previsible que muchos se mantengan sin cambios", anticipa.