La mayoría de la población española (el 52%) es partidaria de permitir la venta controlada y el consumo privado de cannabis a los adultos, según revela una investigación realizada por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) que ha sido financiada por el Plan Nacional sobre Drogas.

A través de 1.456 entrevistas, la FAD ha concluido en su informe 'La percepción de los problemas de drogas en España' que los españoles contemplan el tratamiento legal del cannabis de forma diferente al del resto de drogas ilegales. De hecho, el porcentaje de población partidario de permitir la venta y el consumo de cocaína, por ejemplo, es sustancialmente inferior y está por debajo del 20%.

Esta encuesta fue realizada con anterioridad en los años 1999 y 2004 y del cruce de los resultados de las distintas oleadas se desprende que la sociedad española es ahora más proclive que nunca a la legalización del cannabis. Aunque los partidarios de esta medida no se han incrementado de manera sustancial con respecto a 2004, subrayan los autores.

Aumentan los que vinculan el consumo de drogas a problemas personales, familiares o sociales En 1999, en la ecuación de dividir partidarios de la prohibición entre partidarios de la permisividad, en España ganaban los primeros, pero ya desde 2004 ganan los segundos. Y cada vez se imponen con más fuerza. La explicación que encuentran en la FAD es que se está viviendo, local e internacionalmente, "un proceso de evolución de la imagen del cannabis que habría contribuido al aumento de la población permisiva con su consumo y venta".

Entre los que se muestran proclives a la legalización del cannabis coexisten criterios variados. Hay personas que se muestran virulentamente opuestas a las drogas, pero que mantienen una visión benévola del cannabis; las hay que apuestan por la "normalización y la autogestión" de las drogas en general y también están los más extremos, "los legalizadores por principio".

El estudio explica cómo se ha producido un "abrumador" aumento de los partidarios de la venta o suministro "controlado", opinión que ha crecido del 25,5% al 46,2%. Además, respecto a las asociaciones o clubes cannabicos, la opinión más mayoritaria (28,2%) es la de aquellos que opinan que es "una buena iniciativa, que permite un consumo controlado y responsable", seguida de la opinión de los que "no les molesta" (22%) y de la de los que no los conocen (19,7%). En cuarto y quinto lugar se sitúan ya las posturas prohibicionistas, con alegaciones como que "fomentan el consumo" (13,1%) o que "son una burla legal" (8,3%).

A favor de la ley antitabaco

Los autores del estudio advierten, sin embargo, de una interrupción del proceso de normalización de las drogas y una regresión a posturas de 1999 en materia de represión y control del tráfico y consumo de drogas ilegales. Así, son más los españoles que ahora piden reforzar la acción policial y aduanera o implementar leyes más estrictas. Sin embargo, para una amplísima mayoría (91,2%) la educación sobre drogas en las escuelas debería ser la medida de prevención más importante.

Lo que no ha cambiado en diez años la peligrosidad atribuida a las sustancias, situando a la heroína y la cocaína como las más peligrosas. La sociedad percibe que la "diversión, la curiosidad y la búsqueda de sensaciones" es el principal motivo para consumir drogas, aunque en 2014 aumentan los que lo achacan a problemas personales, familiares o sociales, que ha subido del 3% al 14% en los últimos diez años y es achacable a la crisis.

Por último, el 61% de los encuestados se muestra favorable a la leyes antitabaco y un 15% es partidario de endurecerlas. En relación al alcohol, un 30% de la población pide un endurecimiento del control del acceso a su consumo. "La sociedad española está aceptando que hay una serie de problemas y riesgos con el consumo de estas sustancias legales", asegura Eusebio Megías, director técnico de la FAD.

Encuesta

¿Crees que España debería legalizar la venta de marihuana?

Sí, es el mejor modo de desarticular el control ejercido por las mafias sobre este producto.
72,77 % (3049 votos)
No, se trata de un producto que puede provocar adicción y no debería despenalizarse.
12,58 % (527 votos)
Debería despenalizarse sólo para casos y usos muy concretos y de forma muy controlada.
14,65 % (614 votos)