Un equipo de investigadores, entre ellos uno del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC), han identificado nuevos genes que están implicados en el cáncer de páncreas.

Uno de estos genes, llamado Foxp1, contribuye a la progresión cancerosa y se asocia con la presencia de metástasis. Ahora que se ha localizado, será más sencillo el diagnóstico de este tipo de cáncer.

En el equipo han formado parte Juan Cadinanos, investigador el Instituto de Medicina Oncológica y Molecular de Asturias (IMOMA) y Nacho Varela, del IBBTEC de Cantabria.

El trabajo, publicado este lunes en la revista Nature Genetics, ha sido fruto de una investigación con ratones modificados genéticamente, a los que se implantó el transposon piggyBac, un elemento genético móvil que cambia el orden entre los vectores y los cromosomas a través de un mecanismo de "cortar y pegar". Este elemento genético es capaz de saltar de un lugar a otro del genoma, creando mutaciones activadoras o inactivadoras que favorecen el desarrollo de los tumores y que además pueden ser identificadas con facilidad, permitiendo conocer así qué genes se han alterado.

La novedad tecnológica del trabajo es que estos ratones se pueden configurar para desarrollar un tipo de cáncer específico evitando que padezcan otros tumores al mismo tiempo, algo que no se había conseguido hasta la fecha con este transposon, y que permite abordar el estudio de la enfermedad de manera más controlada.

En el trabajo publicado, los investigadores crearon tres tipos de ratones que desarrollaban cáncer en el páncreas, el hígado o el intestino específicamente, y posteriormente estudiaron más a fondo los ratones con cáncer de páncreas.

Además de la implicación de Foxp1 en la agresividad de estos tumores, detectaron una nueva región del genoma importante para el control del gen Cdkn2a, un supresor tumoral muy frecuentemente alterado en cáncer de páncreas en humanos.

El trabajo también ha revelado la importancia del gen Fign, que hasta ahora no se había relacionado con el cáncer, para el desarrollo de los carcinomas de páncreas de subtipo hepatoide, ya que prácticamente todos los tumores de este tipo desarrollados por los ratones tenían alterado este gen.

Estos hallazgos ofrecen nuevas oportunidades para la mejora del diagnostico y el tratamiento del cáncer de páncreas, al identificar tanto alteraciones que se correlacionan con la agresividad de cada tumor o con el establecimiento de un subtipo especifico de cáncer, como otras que pueden ofrecer nuevas dianas terapéuticas para el desarrollo de tratamientos personalizados.

El trabajo ha sido coordinado por los investigadores Roland Rad y Lena Rad, de la Universidad Técnica de Munich y dirigido por Allan Bradley, del Wellcome Trust Sanger Institute de Cambridge.

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