Kazuo Ohno, premiere of 'Admiring La Argentina', Tokyo, 1977
Foto de Naoya Ikegami del bailarín de butō Kazuo Ohno interpretando a la bailaora Antonia Mercé y Luque, La Argentina Courtesy Naoya Ikegami & sprout-curation

A partir de una aparente contradicción —la fotografía, el género que congela el tiempo y lo encierra en una imagen, al servicio de la danza, el arte del movimiento incesante— el Museo Huis Marseille de Ámsterdam propone la exposición temática Dancing Light-Let It Move You (Luz danzante, deja que te mueva, aunque el subtítulo juega con la acepción del verbo to move de emocionar). Más de una treintena de fotógrafos intervienen en la sugerente colectiva, que abarca obras sobre el flamenco, el ballet clásico, el butō japonés, los bailes nacidos y desarrollados en las calles e incluso las danzas animales.

"Una foto es una foto y un baile es un baile: quietud contra movimiento. A primera vista, términos opuestos, pero la exposición demuestra lo contrario", dicen los organizadores de la muestra, que se celebra hasta el 8 de marzo de 2015 y ocupará todas las galerías del recientemente renovado museo dedicado exclusivamente a la fotografía. La exposición incluirá actuaciones de danza como actividades complementarias y cuenta con la colaboración de la muy consolidada Bienal de Flamenco que se celebra desde el 16 de enero en varias ciudades holandesas.

'Iluminar' el 'poder primario' del baile

La fotografía es una manera ideal de "iluminar" las características "emocionales y de trance" del baile, su "poder primario" para llegar a todos los seres humanos, añaden desde el museo. Citan como ejemplo los "tonos oscuros" del flamenco y el butō, que "enlazan" estas dos escuelas de baile con algunos estilos fotográficos especialmente basados en el poder del sentimiento y, como aquellas, en "unir ideas aparentemente opuestas como la alegría y el dolor, la esperanza y el desaliento".

El intangible e indefinible éxtasis que se produce cuando brota el 'duende'  Para desentrañar el "misterio que yace en el corazón de la danza", la exposición otorga gran presencia al flamenco y el duende, ese "intangible e indefinible momento de éxtasis que se produce cuando brota la química entre los músicos, los bailaores y la audiencia y todos se dejan llevar". Se trata de una "fuerza misteriosa" que se manifiesta en la combinación de sonidos, palabras y gestos.

Baile y vanguardias

Dancing Light presenta la "expresión desnuda" flamenca tanto en vídeos —material cinematográfico rodado a principios del siglo XX por el legendario coreógrafo y estudioso Vicente Escudero (1888-1980), que utilizó el cine para establecer un dialogo entre el baile y las vanguardias artísticas— como en fotografías.

La energía única de Antonita 'La Singla', sordomuda tras una meningitis Entre las imágenes en papel destacan las que hizo en la década de los años sesenta el barcelonés Xavier Miserachs (1937-1998) a la bailaora Antoñita La Singla, sordomuda a raíz de una meningitis que sufrió de cría y, pese a ello, dueña de una "energía única".

'Que el cuerpo hable por sí solo'

El fotógrafo Noaya Ikegami retrató cada actuación desde 1977 del legendario bailarín de butō Kazuo Ohno (1906-2010), uno de los fundadores de la disciplina —basada en el principio de "no hablar a través del cuerpo, sino que el cuerpo hable por sí sólo"—, que nació como respuesta a los bombardeos atómicos contra Hiroshima y Nagasaki. Para el fotógrafo la experiencia de seguir al bailarín fue valiosa, pero también agotadora: "Me perturbaba de tal modo la fortísima energía emocional que desprendía su cuerpo que debía usar todas mis fuerzas para retratarlo".

Ohno representó hasta el final de su carrera un homenaje a 'La Argentina' El dato que crea un círculo perfecto es que Ohno era un devoto admirador de Antonia Mercé y Luque, La Argentina (1890-1936), gran renovadora del baile que llegó a ser llamada "la Pavlova del flamenco". El japonés sentía tanta devoción por la bailaora que interpretó durante toda su vida la pieza Admiring La Argentina (Admirando a La Argentina). Las fotos de Ikegami del maestro japonés, ya anciano, emulando a la bailaora son quizá las imágenes más conocidas de todas las que se exponen en Ámsterdam.

La muestra colectiva incluye también fotos de danza clásica de Doa Aly, imágenes de animales de Lukas Felzmann, detalles de coreografías orientales de Isabel Muñoz, instantáneas de bailes espontáneos en la calle de  Johan Van Der Keuken, tomas de una coreografía contemporánea radical de una bailarina y un pulpo y vídeos de la artista española Pilar Albarracín.