El excapitán del Costa Concordia critica el silencio de la tripulación el día del naufragio

  • Francesco Schettino ha confesado que no informó del cambio de ruta del buque.
  • Lo ha dicho en nueva vista del proceso que afronta por el naufragio en 2012.
  • La fiscalía se plantea solicitar una condena de más de 20 años de cárcel.
Imagen facilitada por Protección Civil Italiana que muestra una vista aérea de los trabajos de reflotamiento del Costa Concordia.
Imagen facilitada por Protección Civil Italiana que muestra una vista aérea de los trabajos de reflotamiento del Costa Concordia.
Civil Protection Press Office / EFE

El excapitán del Costa Concordia, Francesco Schettino, confesó este martes que no informó del cambio de ruta del buque, que naufragó en enero de 2012 frente a la isla del Giglio, porque "no estaba prevista" ninguna parada, y criticó "el silencio" de su tripulación, que no le avisó de la cercanía a las costas.

Schettino pronunció estas declaraciones ante los jueces en una nueva vista del proceso que afronta por el naufragio del crucero en enero de 2012, cuando murieron 32 personas, y que se celebra en el Teatro Moderno de Grosseto, en el centro de Italia.

Según medios italianos, la fiscalía de Grosseto se plantea solicitar una condena de más de 20 años de cárcel para Schettino como el responsable del hundimiento.

El excapitán está acusado de homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y de no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión.

"No avisé a nadie porque no estaba previsto que realizáramos ninguna parada. Hicimos un cambio de rumbo. Si hubiéramos tenido que parar todo habría sido diferente", afirmó Schettino, según medios locales.

"El comandante puede cambiar la dirección del barco si cree que es la mejor opción y no tiene la obligación de informar", subrayó en respuesta a las preguntas formuladas por el procurador Alessandro Leopizzi.

El Costa Concordia naufragó el 13 de enero de 2012 frente a las costas de la isla del Giglio (centro) cuando se encontraba bajo las órdenes de Schettino, por lo que éste fue preguntado sobre si pudo distraerse en aquel momento.

Silencio en el puente de mando

El excomandante negó esta posibilidad con rotundidad y criticó el "silencio general" que reinaba en el puente de mando, donde sus oficiales, insistió, no le avisaron de que estaban demasiado cerca de las costas.

"Alguno de los oficiales me tendría que haber dicho: 'Capitán, estamos muy cerca de las rocas', en lugar de permanecer en silencio", apostilló.

Schettino llegó al tribunal de Grosseto hacia las 10:00 para explicar las razones por las que cambió la ruta para acercarse a las costas del Giglio.

La noche del hundimiento se encontraban a bordo 4.229 personas, de las que perdieron la vida 32 y 64 resultaron heridas.

El siniestro, además, causó graves daños, tanto económicos como ambientales, que aún no han podido ser cuantificados.

Según el excapitán del crucero, la aproximación a la isla toscana respondió a "motivos comerciales" y no a un supuesto interés personal de Schettino "para hacer un favor" a la azafata y bailarina moldava Domnica Cemortan.

La joven moldava se encontraba aquel día en el Costa Concordia, a pesar de no aparecer en los registros de los pasajeros, por lo que su presencia en la embarcación despertó, entonces, numerosas conjeturas.

El pasado octubre de 2013, en otra vista judicial del proceso contra Schettino, Cemortan admitió que mantenía una relación sentimental con él.

Además, sobre el por qué y cómo embarcó en el crucero sin tener billete, la joven comentó que "cuando eres la amante de alguien no te lo piden".

Invitados en el puente de mando

Schettino, por tanto, negó este martes que el desvío del "Concordia" estuviera relacionado con la bailarina, aunque sí confirmó que Cemortan se encontraba en el momento del choque en la sala adyacente al puente de mando junto con otros oficiales, entre ellos Ciro Ambrosio, también imputado en el proceso.

Recordó Schettino que era habitual que algunos pasajeros fueran invitados al puente de mando para observar el trabajo que realizaba la tripulación de la nave.

"Como mucho, se permitía que accedieran una docena de personas a la vez" y "nunca cuando la nave se encontraba a lo largo de la costa", comentó.

Tras la tragedia, el buque permaneció encallado en las costas de la isla del Giglio hasta el pasado 23 de julio, cuando emprendió su viaje hacia Génova (norte), donde un equipo trabaja actualmente para completar su desmantelamiento definitivo.

El desguace de esta embarcación de 290 metros de eslora y 61 de manga se alargará 22 meses y se desarrollará en dos zonas dentro del puerto genovés: el astillero de Prà-Voltri y el de Sampierdarena.

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