Excálibur
Excálibur, el perro de Teresa Romero, única infectada por ébola en España, fue sacrificado. EFE

El Partido Animalista (PACMA) ha presentado esta mañana casi 100.000 firmas en el Congreso de los Diputados, exigiendo la dimisión de la ministra de Sanidad, Ana Mato; del Consejero de Sanidad en la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez; y del Director General de Atención al Paciente en Madrid, Julio Zarco, por ser los responsables de la ejecución de Excálibur, el perro de Teresa Romero, la auxiliar infectada de ébola, y su marido Javier, que fue sacrificado por orden de la Comunidad de Madrid.

"Consideramos que la gestión del ébola en nuestro país ha sido nefasta, y que es inadmisible que los responsables de esta crisis sanitaria continúen en su cargo", señala la organización ecologista. Denuncian además que una crisis sanitaria como esta, "la más grave de las últimas décadas", pase de largo sin que los responsables políticos "den la cara ante los ciudadanos y reconozcan sus errores".

Teresa ha sufrido el menosprecio de una clase política que no merecemosDesde el Partido Animalista celebran la recuperación de Teresa Romero y le envían todo su apoyo, tanto a ella, como a su familia, "que ha sufrido el menosprecio de una clase política que no merecemos".

En relación al trato que se le ha dado a la auxiliar, PACMA considera inadmisible que el Consejero de Sanidad en la Comunidad de Madrid, después de las descalificaciones, continúe al frente de la Consejería.

"Se ha sacrificado al perro de Teresa, de nombre Excalibur, a pesar de la oposición de sus dueños, miles de ciudadanos [...] y expertos, sin saber ni siquiera si éste se había contagiado, y sabiendo que no existe ningún estudio que demuestre que el Ébola se puede transmitir de perros a humanos", recuerda la organización.

El perro de Teresa Romero despertó una enorme polémica y su sacrificio fue seguido de cerca por decenas de medios nacionales e internacionales. Un centenar de personas intentó evitar el sacrificio montando guardia frente a las puertas de la urbanización de Alcorcón donde vive Romero, pero finalmente las autoridades, provistas de una autorización judicial, entraron al domicilio y sacrificaron al perro.