Obras del tren en Navalcarnero
Las obras mantienen ocupadas varias calles de Navalcarnero y Móstoles. Ayuntamiento de Navalcarnero

"No parece importarles lo más mínimo". "Cómo se nota que llegan las elecciones". "Se les tenía que caer la cara de vergüenza". Antonio, Javi y Manuel discuten en tono airado en uno de los foros vecinales de Navalcarnero. Son solo tres de los alrededor de 4.000 residentes (no todos censados) que compraron un piso de nueva construcción en la zona de El Pinar con el aliciente de contar con una estación de Cercanías en la puerta de casa.

El proyecto del ferrocarril a Navalcarnero cuenta con seis estacionesHoy, sin embargo, no solo carecen de este servicio, sino que la lanzadera que les ayuda a conectar con los autobuses de Madrid apenas les sirve y la Administración parece haberse olvidado de ellos. "Tengo que estar cada día a las 7.00 horas en Cuatro Caminos para empezar a trabajar, pero la primera lanzadera sale a las 6.30 horas, así que estoy obligado a bajar en coche. Muchos aparcan en El Soto o en Las Retamas y cogen ahí la línea C-5", explica Carlos, otro de los perjudicados.

La historia del tren a Navalcarnero comenzó en 2003, cuando la entonces candidata Esperanza Aguirre anunció que conectaría este municipio de 23.000 habitantes con Móstoles mediante un tren ligero que tendría seis estaciones (Móstoles-El Soto, Plataforma Logística Puerta del Atlántico, Parque Coimbra, centro comercial Xanadú-Arroyomolinos y dos en Navalcarnero). De esta forma, los usuarios podrían llegar a Atocha "en 40 minutos".

La después presidenta no puso la primera traviesa hasta febrero de 2008, tras adjudicar el proyecto a OHL por la vía de la concesión administrativa. La nueva línea entraría en funcionamiento en 2011. En diciembre de 2009, con las obras al casi al 50%, la constructora detuvo los trabajos alegando que el parón de los nuevos desarrollos urbanísticos en Navalcarnero a causa de la crisis impediría que su inversión —360 millones de euros— fuese rentable. En 2012, abandonó definitivamente hasta que la Consejería de Transportes accediese a renegociar los términos del acuerdo.

La tuneladora, abandonada

La tuneladora de 17 millones de euros que OHL empleaba permanece enterrada en un páramo desde entonces. Esperanza Aguirre dejó paso a Ignacio González al frente del Ejecutivo regional, pero la empresa no ha reanudado los trabajos a pesar de que la Comunidad le perdonó una multa de 5,2 millones de euros por incumplimiento de contrato. OHL es contratista habitual de la Comunidad de Madrid.

El alcalde de Navalcarnero, Baltasar Santos, presentó la semana pasada 11.600 firmas de sus vecinos (5.836 para la Comunidad y 5.760 para el Ministerio de Fomento) para exigir el cumplimiento de una promesa "decisiva para la modernización y el desarrollo de toda la zona suroeste de la región". Daniel Ortiz, alcalde de Móstoles, también quiere ver finalizado el proyecto, pero ha preferido centrarse en conseguir que Fomento lleve a cabo la ampliación de carriles de la A-5 a su paso por la urbanización de Parque Coimbra, iniciativa que ya cuenta con presupuesto para 2015.

Con firmas o sin ellas, Carlos espera, pero ya no se fía ni de su alcalde ni del Ejecutivo autonómico: "No sé si el tren llegará a Navalcarnero algún día. Si lo llego a saber, no sé si me hubiera comprado aquí el piso". La Consejería de Transportes confirma que sus gestiones han sido, hasta el momento, infructuosas: "OHL no encuentra financiación para seguir, así que no hay novedades". El tren no tiene fecha.

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