Peleas, robos, amenazas... Una casa okupa tiene atemorizados a vecinos de Puente de Vallecas

  • Desde hace tres años, un colectivo de okupas los tiene atemorizados hasta el punto de que muchos no pasan por el inmueble que ocupan en Teresa Maroto. 
  • "En los dos últimos años la situación se ha vuelto insostenible", explica un vecino, quien advierte: "No se va a hacer nada hasta que no pase una desgracia".
  • La Policía, que acude a diario a la zona, no ha podido hacer nada porque el propietario del inmueble no ha denunciado la ocupación de la finca.
  • El estado actual del inmueble es penoso: han roto cristales, tirado tabiques, arrancado los sistemas de calefacción y encendido hogueras en el interior.
Un grupo de personas del colectivo de okupas de la calle Teresa Maroto sentado en la entrada del edificio.
Un grupo de personas del colectivo de okupas de la calle Teresa Maroto sentado en la entrada del edificio.
DAVID SIRVENT

Peleas, delincuencia, amenazas de muerte, suciedad, robos, hogueras... El calvario que están viviendo vecinos de Puente de Vallecas parece que no tiene fin. Desde hace tres años, un colectivo de okupas los tiene atemorizados hasta el punto de que muchos de ellos no se atreven ni a pasar por delante del inmueble de tres plantas con ático del que disfrutan ilegalmente estas personas en la calle Teresa Maroto (15-17-19).

Según denuncian, esta gente ha traído "el caos, la suciedad y la delincuencia a la zona". "Llegaron hace tres años y los primeros que ocuparon el edificio eran personas discretas, pero en los dos últimos años la situación se ha vuelto insostenible", explica un vecino de la misma calle, quien advierte: "Las autoridades no van a hacer nada hasta que no pase una desgracia".

Este colectivo, de nacionalidad búlgara, ocupó este bloque de viviendas de obra nueva cuando la promotora no logró vender los pisos y quebró. Desde entonces todo ha sido un "infierno". Los vecinos han puesto numerosas denuncias pero la Policía, que acude a diario a la zona, no ha podido hacer nada porque el propietario del inmueble no ha denunciado la ocupación de la finca.

"La Policía solo viene cuando pasa algo en la calle porque el edificio es propiedad privada y ahí no pueden actuar sin una orden judicial", señala otro vecino. "Pero incluso se ríen de la autoridad policial. Hacen llamadas falsas denunciando agresiones en la calle y cuando llega la Policía empiezan a mofarse", agrega.

"Es un infierno lo que estamos viviendo aquí", confirma resignada una vecina de la calle Puerto Alto. "El miedo llega a tal extremo que mucha gente no pasa por esa calle para evitarlos. Siempre están fuera sentados controlándolo todo y te miran de un modo desafiante. Incluso hay ocasiones en las que te piden que les des lo que lleves", asegura un comerciante de la zona.  Los vecinos calculan que habrá actualmente una veintena de personas viviendo en la finca, aunque "este pasado verano se multiplicó el número. Eso parecía un hormiguero".

Pese no tener ni luz ni agua, se las han ingeniado para contar con estos servicios, al menos durante un tiempo: "Antes tenían todas las comodidades. Robaban la luz y el agua hasta que les cortaron el suministro. Ahora el agua la consiguen de una fuente cercana y van por el barrio con un carro de la compra lleno de garrafas".

Aumento de robos

Desde que estas personas se han instalado en la calle Teresa Maroto han aumentado los robos en domicilios y coches. "Por la noche salen a inspeccionar los coches de la zona. Son capaces de reventarte la cerradura por un paquete de tabaco", relata un empresario.

Las peleas son continuas, han amenazado de muerte a algunos vecinos, han arrojado desde las ventanas muebles a la vía pública y el volumen de basura que acumulan en la calle es tan alto que los servicios de limpieza no dan abasto: "Hemos tenido casos de chinches y se están empezando a ver ratas".

El estado actual del inmueble es penoso: sus inquilinos han roto cristales, hecho pintadas, tirado tabiques, arrancado los sistemas de calefacción y encendido hogueras en el interior. "Han quitado también los inodoros y hacen sus necesidades en el interior", sostiene una vecina, que denuncia trapicheo de móviles y drogas en plena calle.

Izquiera Unida lo lleva al pleno

La calle sin ley en la que se ha convertido Teresa Maroto no parece interesar mucho a las administraciones. Desde el Ayuntamiento de Madrid aseguran que lo que pase en una propiedad privada no es competencia suya y señalan que las incidencias en la vía pública le corresponden a la Delegación del Gobierno, que no ha dado explicaciones a este medio. 20minutosintentó, sin éxito, recabar la opinión de los okupas.

Izquierda Unida trasladará este jueves en el pleno de la Junta Municipal del Distrito de Puente de Vallecas esta problemática la concejala de distrito. Para la formación, la solución a este "complejísimo problema" pasa por intentar "establecer un pacto de convivencia" con estas personas porque la "solución jurídico-legal" conlleva un trayecto demasiado largo.

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