Como ya se había avanzado en enero, las emisiones de gases de efecto invernadero (CO2) en España, principales responsables del cambio climático, se redujeron el pasado año un 4,1 % respecto a 2005 en un contexto de "fuerte" crecimiento económico, ya que el PIB creció un 3,9 %.

Así lo manifestaron los responsables de Medio Ambiente de CCOO, durante la presentación del informe anual de la evolución de las emisiones de CO2 en España (1990-2006), cuya reducción este año supone "el mejor resultado desde 1990".

Este buen resultado, según CCOO, se debe a las políticas adoptadas por el Gobierno, pero principalmente al aumento de la producción hidráulica y, sobre todo, al incremento de los precios del petróleo y de otros combustibles, como el carbón o el gas.

Todavía habrá que mejorar más

Aunque la bajada sea digna de encomio, aún queda mucho camino por recorrer.

Joaquín Nieto, secretario confederal de Medio Ambiente de CCOO, y José Santamarta, director de la edición española de la revista World Watch, señalaron que, no obstante, a pesar de la importante reducción, las emisiones han aumentado un 48,05% desde 1990, el año de referencia para el Protocolo de Kioto, que han suscrito la mayor parte de países industrializados.

Este incremento triplica el 15 % de aumento de emisiones que tiene autorizado España en el Protocolo de Kioto de lucha contra el cambio climático para el periodo 2008-2012, lo que sitúa a nuestro país "lejos aún" de su cumplimiento.

España sigue estando en el ránking de los países peor situados en cuanto a emisiones, junto a Canadá y Dinamarca

Nieto recordó que ese 15 % se aumentó hasta un 37 % debido a los 20 puntos de reducción a lograr en terceros países a través de los mecanismos de flexibilidad y dos puntos más por mejora en la gestión de los sumideros de carbono, previstos en el Protocolo.

Suspenso todavía en Kioto

No obstante, apuntó que el 1 de enero de 2008 comienza a contar Kioto, por lo que España en esa fecha debería aumentar sus emisiones como máximo un 37%, cuando en el mejor de los casos estará por encima del 40 %.

Santamarta puso de relieve que el cumplimiento de Kioto va a suponer para España un coste mínimo de 700 millones de euros al año (3.500 millones hasta 2012), principalmente debido a los mecanismos de flexibilidad (adquisición de derechos de emisión en terceros países) y de desarrollo limpio, que sufragarán un 60 % el Estado y un 40 % las empresas.

A pesar de los buenos datos de 2006, a nivel mundial España sigue estando en el ránking de los países peor situados en cuanto a emisiones, junto a Canadá y Dinamarca.

Respecto a las emisiones de CO2 per cápita, en 2006 suponen 9,59 toneladas por habitante y año, frente a las 9,9 toneladas de 2005, lo que nos sitúa un 13% por debajo de la media de la Unión Europea, aunque más del doble por encima de la media mundial.

Hace solo unas cuantas semanas, los ministros de medioambiente de la UE acordaron reducir las emisiones de aquí a 2020 en un 20 %.