Emilio Botín
El presidente del Grupo Santander, Emilio Botín. Zipi / EFE

El fallecimiento de Emilio Botín, presidente del Banco Santander durante 28 años, deja incertidumbres sobre la continuidad y la sucesión en la primera entidad financiera española, pero sobre todo deja un legado de éxitos financieros y crecimiento sin rival. Más allá de las numerosas sombras, en las casi tres décadas de la era Botín Sanz de Sautuola al frente del banco, la marca Santander pasó de ser la séptima en una España aún fuera de la Unión Europea a ser uno de los principales bancos globales del mundo.

A finales de los 70 Botín, que aún no era presidente, se deshizo de la cartera industrial para apostar por la banca comercial "Ha convertido en una multinacional lo que era un banco de pueblo". Quien dice esto es Ildefonso Sánchez, secretario general de la sección sindical de UGT en el Banco Santander, quien tilda a su hasta ahora presidente como de "revolucionario. Fue un pionero en muchas cuestiones bancarias, y el resto acabó por imitarle", explica. Su visión heterodoxa e innovadora, sin embargo, no siempre ha sido bien recibida: "El Santander fue la primera entidad que prolongó la jornada y empezó a abrir por las tardes", señala.

Tras la retirada de su padre, en 1986, Emilio Botín alcanza la presidencia de un banco de tamaño mediano y sin presencia exterior. Pero "nada más llegar empezó a hacer cosas para marcar un nuevo periodo y modernizar la entidad", indica Pablo Martín-Aceña, catedrático de Economía en la Universidad de Alcalá y autor de 1857-2007. Banco Santander 150 años de historia. En su opinión, buena parte de las innovaciones y los hitos de su etapa se debieron a su habilidad para "rodearse y fichar a grandes profesionales, a los que exigía una lealtad inquebrantable", recuerda.

Después de registrar durante varios años (2006, 2008) los mayores beneficios empresariales de la historia de la economía española, la crisis económica y financiera han lastrado estos últimos años los resultados y la actividad del Banco Santander, que se ha visto obligado a emplear decenas de miles de millones de euros en sanear la entidad y aumentar las provisiones.

Claves de Botín en el Santander

  • Hacia una banca comercial: Antes de llegar a la presidencia, y bajo el dominio de su padre, Emilio Botín tomó una decisión arriesgada y que marcaría el futuro de la banca española, tal como recuerda el catedrático de Banca de Esade, Robert Tornabell: Vender toda la cartera industrial para concentrarse "en la banca al detalle, al por mayor y banca internacional. Y fue un gran acierto". Es decir: La entidad dejaría de ser accionista y financiero estratégico del sector industrial y pasaría a una banca más enfocada al lado comercial.

  • Romper con el oligopolio: Una de las primeras medidas que tomó Botín Sanz de Sautuola fue dejar de acudir —como sí hacía su padre— a las reuniones informales que celebraban los principales banqueros con el gobernador del Banco de España. "Fue todo un mensaje para el sector sobre su decidida intención de empezar a competir y abandonar los pactos de precios. Esta medida unilateral no sentó nada bien al oligopolio bancario", rememora el profesor Martín-Aceña. Una pulsión por la competitividad que le han reconocido incluso sus rivales actuales. Tal es así que el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu, ha destacado su "papel crucial" en la renovación del sistema financiero y la modernización de la banca española.

  • Productos financieros al límite: El Santander era un banco mediano y con escasa implantación a nivel nacional, y si quería ganar cuota de mercado tenía que arriesgar. Así se lanzó la Supercuenta en 1989, con una remuneración muy por encima del resto del sector y la intención de romper el statu quo. "Esto descolocó a muchos bancos tradicionales por lo arriesgado, ya que como los intereses que ofrecían eran tan altos en un primer momento le costó mucho dinero al banco. Pero a cambio ganó muchos nuevos clientes. En apenas dos meses elevó sus depósitos en más de 150.000 millones de pesetas de la época. El punto de partida era romper la falta de competencia", concluye Martín'-Aceña.

  • Compra del Banesto: El paso de un banco mediano a uno de los más grandes del panorama nacional lo consiguió Botín en 1994 con la adquisición, en subasta pública, del entonces intervenido Banesto. Fue una de las grandes operaciones que catapultó al Santander, ya que le convirtió en uno de los más grandes y le dio mucho músculo financiero para permitirle expandirse por Latinoamérica. "Fue una operación decidida personalmente por él, en colaboración con sus asesores. Se hizo con una red de sucursales espléndida y saneada, y además se llevó un gran fichaje, Alfredo Sáez, que sería clave en el futuro de la entidad", explica Martín-Aceña.

  • Expansión en Latinoamérica y Portugal: A pesar de que ya desde los 60 el Banco Santander tenía presencia continuada en América Latina, no fue hasta 1995 cuando se inició la gran expansión. Varios procesos de compra entonces permitieron a Botín alcanzar una fuerte presencia en Argentina, Brasil, Máxico, Perú, Colombia, Uruguay, Puerto Rico y Chile. Especialmente "importante" fue, en opinión de Pablo Martín-Aceña, la entrada en Brasil, ya que "fue fundamental para pasar a ser un banco de alcance mundial". Pocos años después también se implantó con fuerza en Portugal, al comprar dos grupos financieros del país vecino (Crédito Predial y Totta y Açores).

  • Fusión con Central Hispano: A comienzos de 1999 el Santander se fusiona con el Banco Central Hispano. Lo que terminaría siendo una absorción del primero al segundo permitió a Botín dar el un golpe sobre la mesa y situar a la entidad como la más grande de España e Iberoamérica. Su talento para las compras lo destacan todos los analistas consultados por 20minutos: "No hacía ninguna compra que a medio plazo no supusiera un beneficio. Siempre ha ido a cuestiones seguras, y por eso decidió no comprar en España".

  • Compra del Abbey Bank: En su obsesión por diversificar riesgos y mercados, Emilio Botín en colaboración con su número dos (Matías Rodríguez Inciarte) apostó fuerte para adquirir el británico Abbey Bank, el sexto banco del Reino Unido (2004). El Santander entraba así en uno de los mercados financieros más innovadores, competitivos y maduros del mundo. La penetración siguió creciendo con la compra de otros bancos de menor tamaño (Alliance & Leicester, entre otros), lo que le situó como tercera entidad por número de oficinas. El profesor Tornabell recuerda cómo en una ocasión Botín le dijo "yo me consideraré un banquero top level cuando tenga una buena posición en el Reino Unido".

  • Entrada en Estados Unidos: La última gran apuesta internacional del banquero santanderino ha sido la entrada en el mercado estadounidense. En 2008 el banco adquirió el negocio comercial del Sovereign Bank. Falta por ver en el largo plazo si esta, como otras, será una apuesta exitosa.

  • Entrada en la Fórmula 1: Botín, un amante del golf, decidió patrocinar la Fórmula 1, y en concreto al equipo Ferrari (con el que compartía color corporativo), que poco después acabó fichando al piloto Asturiano Fernando Alonso. "Fue un presidente proteccionista con la imagen de España y en concreto con la imagen de Santander España", concluye Ildefonso Sánchez, que destaca este hecho sobre todo al tener en cuenta que el peso de la división española del banco ha ido perdiendo cada vez más peso relativo en la cuenta de resultados del grupo.

  • Labor "filantrópica" y universitaria: Una de las obsesiones de Botín era lograr los profesionales mejor formados para su banco. Eso le llevó a promover una escuela en su propia entidad y a fomentar cada vez mayores programas de becas. "Él sabía que los universitarios eran sus futuros clientes y tendrían puesto de responsabilidad en todo el mundo", concluye Tronabell.