Tommy y Cammy
Los hermanos Robinson en una foto del álbum familiar. Cammy, a la derecha, era la mayor y siempre se sentía responsable de Tommy © Laia Abril - "The Epilogue" (Dewi Lewis Publishing)

"Ya no era chica a la que creíamos conocer. Para ser honesta, no creo que haya conocido nunca a Cammy", dice Jan, la madre. "Mientras comíamos en verano, se levantó, salió por la puerta y vomitó ahí afuera, entre los setos", recuerda Wejun, el padre. "En cierto momento era como ver a alguien suicidándose ante tus ojos", dice Ashley, la mejor amiga. "Se que estoy muy flaca. Lo sé y no lo deseo, pero no sé cómo mejorar", confesó ella en algún momento.

The Epilogue (El epílogo) es, como deja ver el título del libro, un homenaje póstumo, pero también un resumen de daños colaterales y una indagación en el círculo del dolor causado por la muerte, a los 26 años y de un ataque al corazón causado por una larga bulimia, de la joven estadounidense Mary Cameron Cammy Robinson. La obra, de una lectura y contemplación desgarradoras, es de la fotógrafa Laia Abril (Barcelona, 1968) y acaba de ser publicado por la editorial inglesa Dewi Lewis Publishing [172 páginas, 35 libras esterlinas].

Desde las huellas natales hasta el certificado de defunción

Es difícil situar la obra delicadísima y desoladora de Abril en un sólo género. Es, sin duda, un reportaje de fotografía documental sobre el paisaje y los actores del drama, desarrollado en Chattanooga (Tennessee-EE UU), pero también una recolección de los elementos que puntearon la vida de Cammy —desde las huellas natales hasta el certificado de defunción, desde los diarios personales hasta enumeraciones de objetivos vitales— y una indagación, una verdadera autopsia emocional, en el sufrimiento.

Instantáneas familiares, vídeos, dibujos, el último electrocardiograma... Junto con las fotos, cálidas, casi académicas, que Abril hizo sobre el terrano del paisaje doméstico en el que vivió, creció y murió Cammy, el libro agrupa los testimonios orales que recogió de todos los implicados, padres, hermanos, amigos, terapeutas, novio, enfermeras... La narracion de la vida de Cammy, nacida en 1979 y muerta en 2005, sigue una línea cronológica, pero la documentalista la sostiene siempre con varias capas: instantáneas de los álbumes familiares, capturas de vídeos, dibujos, cartas, una multa policial por exceso de velocidad, el último electrocardiograma...

Purgas voluntarias

Enferma de un trastorno alimentario que comenzó a revelarse en la adolescencia, Cammy se sometió durante el resto de su vida a purgas causadas por una bulimia nerviosa grave: comía hasta saciarse —a veces se escondía para hacerlo y tomaba pizzas en la ducha— y a continuación se provocaba el vómito. La enfermedad, que la llevó a varios internamientos, nunca desapareció del todo y en los últimos meses de su vida, dicen ahora sus familiares y amigos, mentía para ocultar que seguía sometida a la espiral bulímica. La sensación de culpa y de final inexplicable que la muerte causó en los allegados es uno de los pilares narrativosy fotográficos del libro.

Un libro sobre los oscuros fantasmas de esta mortal enfermedad Trabajando en estrecha colaboración con la familia, Abril "explora los dilemas y las luchas a las que se enfrentan muchas chicas jóvenes y sus familias" y los problemas de estas al tratar tanto con su "sentimiento de culpa" durante el duelo como con la "frustración" causada por los "los oscuros fantasmas de esta mortal enfermedad", dicen los editores. El libro, añaden, "da voz al sufrimiento de los familiares, víctimas indirectas de los trastornos de la alimentación y testigos involuntarios de una degeneración muy dolorosa".

Pandemia de trastornos alimentarios

La fotógrafa trabaja desde 2010 en lo que ella llama "pandemia" de las enfermedades relacionadas con la alimentación, que afectan a entre el 5 y el 10 por ciento de la población de entre 12 y 25 años. A Bad Day (Un mal día) es una pieza multimedia sobre la lucha de una chica contra la bulimia y Thinspiration, un fanzine inspirado en los grupos pro-Ana de defensoras de la anorexiaThe Epilogue es el último capítulo de esta trilogía. El director de arte del libro, maquetado con una minuciosa sobriedad, es Ramón Pez.