El ex comisario general de Información de la Policía Jesús de la Morena, uno de los principales mandos policiales en el 11-M, ha declarado que la misma tarde de los atentados comenzó a neutralizarse la hipótesis de la autoría de ETA al descartarse que el explosivo utilizado fuera titadyne —explosivo utilizado habitualmente por ETA—.

La aparición de una tarjeta telefónica —hallada en el interior de la mochila de Vallecas— dirigió la investigación hacia Jamal Zougham —procesado como presunto autor material y vendendor de las tarjetas a los terroristas— el día 13 de marzo. En ese momento, la tesis de ETA fue descartada.

Antecedentes de ETA

De la Morena. (Efe)Pasadas las 8 de la mañana del 11-M, De la Morena recibió una llamada con someras informaciones sobre lo sucedido: "Me dijeron que se produjo una explosión, pero sin conocer consecuencias", recuerda. 

El comisario ha reconocido que, ante los antecedentes inmediatos, la idea de que era ETA primaba sobre las demás: "Pretendían atentar en un tren y también en Baqueira Beret", asegura De la Morena.

No obstante, se habían dado una serie de circunstancias que eran importantes: "Los terroristas no habían llamado previamente al atentado, como suele hacer ETA", explica De la Morena.

Poco antes de las 13.00 horas, y ante la amenaza que suponía ETA —que pretendía atentar antes de las elecciones—, el subdirector operativo le llamó para decirle que el explosivo "era titadyne reforzado", lo que hizo que la hipótesis de ETA tomara fortaleza. No obstante, este extremo se contradijo esa misma tarde, en la que los análisis confirmaron lo contrario: "La idea de que había sido ETA se alejó".

A partir de este momento, comienzan a trabajar simultáneamente las unidades operativas de Exterior e Interior.

Cinta decepcionante 

Durante esa jornada negra, el comisario supo también de la existencia de una Renault Kangoo en Alcalá de Henares (Madrid) con una cinta en su interior.

"Yo esperaba más de la cinta, pensaba que iba a haber alguna reivindicación, pero eran salmos habituales que se podía encontrar en cualquier tienda o mercadillo", asegura De la Morena.

Reivindicación terrorista

Lo estaban reivindicando todo automáticamente

En la tarde-noche del 11-M, se produjo una reivindicación en un periódico inglés. Sin embargo, los trabajos del CNI pusieron en duda su veracidad.

"Nos dijeron que lo estaban reivindicando todo automáticamente", asegura el ex comisario.

La mochila

De igual forma, Jesús de la Morena supo de inmediato sobre la existencia de una mochila con explosivos conectados a un teléfono móvil.

"Me presenté en la comisaría general para interesarme por el contenido de la mochila", afirma De la Morena.

Cuando tuvieron la tarjeta, comenzaron las investigaciones para comprobar los lugares de venta. "Nos condujo a un local en Alcorcón", recuerda el ex comisario.

La tarde del 12

Un día después del atentado, las investigaciones policiales ya estaban centradas fundamentalmente en el terrorismo islámico.

Tampoco sabíamos cómo era el modus operandi del terrorismo islámico

No obstante, había reservas: "Tampoco sabíamos cómo era el modus operandi del terrorismo islámico", asegura De la Morena.

Al día siguiente —el 13 de marzo—, cuando se supo que Jamal Zougham —descrito por el ex comisario como un radical investigado— había vendido las tarjetas, se decantaron definitivamente por el terrorismo islamista.

Esa misma tarde, se encontró una cinta reivindicativa en una papelera, al lado de la mezquita de la M-30.

La trama asturiana

Cuando se conocieron los primeros indicios de la participación de la trama asturiana, Jesús de la Morena envió a dos agentes al Principado —uno de ellos especialista en ETA— para investigar sobre uno detonadores.

Estos mismos funcionarios, una vez en Asturias, se pusieron en contacto con el controlador de José Emilio Suárez Trashorras, presunto proveedor de los explosivos a los terroristas.

"Trashorras le decía a su controlador que el atentado era cosa de unos moritos", afirma De la Morena, quien ordenó por teléfono la detención de Suárez Trashorras "por sospechas".

Principios de abril

Ante la ausencia de terroristas suicidas en los trenes, las Fuerzas de Seguridad permanecían alerta ante la posibilidad de que tuvieran más explosivos y volvieran a atentar.

La investigación de tarjetas apuntaban al sur de Madrid

"Estábamos muy pendientes de la voladura del AVE, y el tiempo jugaba en nuestra contra (...), lo confirmamos el día 2 de abril", declara De la Morena, quien recuerda que un ingeniero les explicó un posible descarrilamiento del AVE y "se nos ponían los pelos de punta".

En esas mismas fechas, las investigaciones de las tarjetas apuntaban al sur de Madrid: "No sólo a Leganés, sino también a Fuenlabrada, a Parla, etc", matiza el ex comisario. 

Ante la alerta máxima, se puso en marcha un plan de prevención para identificar a alguien.

El piso de Leganés

Pasadas las 14 horas del día 3 de abril de 2004, De la Morena recibe una llamada del jefe de la Unidad Central de Información Exterior. "Me informó de que una tarjeta tenía mucho interés, pero aún no sabían si eran gente relacionada con los terroristas, los propios terroristas, o si iban a estar (...), antes nos había pasado algo similar en un pueblo de Granada", recuerda De la Morena.

En torno a las 15.40 de ese día, se confirmó la existencia de un piso sospechoso en Leganés "que estaba habitado".

A partir de ese momento, el jefe de Información Interior mantuvo informado a de la Morena: "Me decía por teléfono que estaban arrastrando bolsas contra la puerta (...), me puso el teléfono cerca del piso de Leganés y escuché gritos de los que no entendía nada", describe el ex comisario. 

A mitad de camino a Leganés, el jefe de Información Exterior llamó a De la Morena para decirle que había recibido una llamada de la Embajada de Túnez en la que se informaba que el Tunecino, un hermano de Kounjaa y otros familiares de otros suicidas , diciendo que habían recibido llamadas de despedida.

Sobre las 21 horas, se produjo el asalto: "No sé si hubo inhibidores (...), la explosión fue muy fuerte, seca y el humo, por decir algo, era blanco grisáceo", recuerda el testigo.

Amenaza terrorista

Advertencias de Ben Laden, informes de advertencia del CNI, de la Europol, etc. De la Morena asegura que disponían de esta información antes del 11-M.

No conozco ningún informe que relacione ETA y 11-M

Por este motivo, se solicitaron más recursos en noviembre de 2003, y obtuvo algunos agentes más en enero de 2004.

Además, el ex comisario ha dejado clara una cosa: muchos de los implicados en la masacre de Madrid —el Tunecino, el Egipcio, Zougham, etc—. 

Sin embargo, el testigo ha justificado el error que condujo al 11-M: "No hubo datos que nos condujesen a la preparación de ningún atentado (...), medios siempre faltan, como nos faltan con ETA aunque se invierte mucho", reconoce el testigo.  

El informe de Díaz de Mera

En un momento dado, a preguntas del fiscal, De la Morena ha reconocido que "no conozco ningún informe que relacione ETA y 11-M (...), supongo que sí existe, pero lo que sé es lo que ha dicho la prensa, ya que el informe se produjo casi dos años de que yo me fuera", en referencia a lo dicho por Agustín Díaz de Mera en el juicio el pasado 28 de marzo. 

De hecho, y a preguntas del letrado de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, el testigo ha reconocido que no le consta ninguna relación entre los terroristas islamistas y los de ETA.

Sigue los juicios del 11-M en el especial de 20minutos.es