Abdelkader Kounjaa, hermano de Abdenbi Kounjaa —uno de los siete suicidas de Leganés—, recibió una llamada en diciembre de 2003. Se trataba, precisamente, de su hermano.
Posteriormente, recibió otro telefonazo de Abdenbi tras los atentados del 11-M en los que, con voz extraña, le dijo que "iba a ver a Dios porque estaba toda la policía alrededor de él".
Esta llamada se produjo el 3 de abril, día en el que se inmoló en el piso de la calle Martín Gaite de Leganés junto a otras seis personas.
Incomprensible
Abdelkader, quien ha asegurado que su hermano no se atrevía a hablar con la policía, le dijo que fuese a su casa si le quería para aclarar su implicación en los atentados. "Yo no sabía que estaba implicado en los atentados hasta que le vi por la tele", matiza el testigo.
El hermano del suicida, quien asegura que Abdenbi ha sido siempre muy religioso, se ha mostrado muy sorprendido ante el desenlace final: "Él no bebía, no fumaba, todos le querían (...), no entiendo cómo llegó hasta donde llegó", afirma.
A renglón seguido, Abdelkader llamó a la policía: "Las autoridades me dijeron que les llamase si se ponía en contacto conmigo, y no tardé ni un minuto en llamarles cuando Abdenbi me telefoneó".

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